AVICULTURA
MANEJO
Por su sensibilidad a cambios de temperatura y humedad es bueno saber qué señales indican si están en situación de riesgo, dice el SENASA.
SEGUIMIENTO. El informe técnico destaca la importancia de llevar un registro de temperatura y humedad en el ambiente de los galpones. FOTO/Revista Campo Andino.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recomendó a productores avícolas tomar medidas preventivas para evitar pérdidas relacionadas con el estrés térmico por calor.
Un informe técnico del organismo indica que «la temperatura ambiente junto con el nivel de humedad, determinan el riesgo de estrés térmico»; y remarca que «las condiciones deben ser las apropiadas para la edad y estadio de desarrollo de las aves».
Dos datos que pueden servir como llamado de atención, antes de entrar en detalles. Hay casos en que es recomendable disponer cuidados adicionales. Como con las aves totalmente emplumadas, las razas más pesadas y las alojadas en jaulas, que son las más sensibles al estrés por calor.
También con los pollitos bebés, que no pueden controlar por sí mismos la temperatura corporal y necesitan cuidados adicionales”. Con ellos hay que extremarlas precauciones.
Las aves, en estado adulto, «son animales homeotermos, esto significa que -a pesar de las fluctuaciones en la temperatura ambiental- son capaces de conservar de manera constante su temperatura corporal».
Para ello, utilizan diferentes mecanismos. Por ejemplo, «si el ave tiene calor, puede reducir la temperatura corporal por el mecanismo de convección, extendiendo sus alas para aumentar el contacto con el aire más frío».
Otra forma de disminuir la temperatura corporal es por evaporación. «Cuando la temperatura dentro del galpón es muy elevada -explica- las aves jadean para aumentar el flujo de aire sobre las membranas mucosas del tracto respiratorio, lo que conlleva un gasto de energía».
Advierte que «esto puede tener consecuencias graves si el jadeo se prolonga en el tiempo, porque altera el equilibrio ácido-base del organismo y puede ocasionar la muerte».
El reporte del ente sanitario nacional enumera los signos de estrés por calor que pueden evidenciar las aves, de manera que el productor pueda arbitrar a tiempo los medios necesarios para mejorar las condiciones ambientales. Algunos de estos signos son:
Aumento en el consumo de agua; disminución en el consumo de alimento; alas extendidas; letargia o menor actividad; jadeo: respiración acelerada y con pico abierto; oscurecimiento de la piel en aves adultas; aumento del número de cascarones delgados, reducción del tamaño y de la producción de huevos en aves de postura; y alejamiento de la fuente de calor y entre sí y deposiciones líquidas en pollitos bebés.
El informe del SENASA destaca la importancia de llevar un registro de la temperatura y la humedad en los galpones.
Recomienda medir la temperatura a nivel de los animales, ya que puede variar con la altura. Además, «es importante considerar que la temperatura dentro de las jaulas puede ser mucho más alta que la temperatura del aire medida en los pasillos», advierte.

CUIDADO EXTREMO. Los pollitos bebé no pueden controlar por sí mismos la temperatura corporal. El rango de temperatura ambiente tolerable es muy acotado. FOTO/Revista Campo Andino.
No hay que molestar a las aves durante las horas más calurosas del día. Hay que procurar, entonces, «ajustar los horarios del personal y los programas de iluminación para que el trabajo de rutina se realice temprano por la mañana o por la noche», sugiere.
El reporte recomienda, por otra parte, disminuir la densidad de alojamiento y aumentar la velocidad del aire a nivel de las aves. De acuerdo a los niveles de temperatura y humedad de los galpones, es posible utilizar nebulizadores y vaporizadores. Recuerda, además, que -cuando la humedad es alta (superior al 70%)- no es recomendable evaporar el agua.
Los técnicos del SENASA sugieren utilizar rociadores en el techo para refrescar el interior de los galpones. También colocar sobretechos y/o media sombra en los laterales.
Es conveniente maximizar el enfriamiento de los galpones durante la noche para prolongar el período de temperatura moderada hasta la mañana siguiente, y dar tiempo a los animales para recuperarse.
Hay que ofrecerles agua fresca (ideal a 20°C), en cantidad suficiente y accesible para todas las aves, y proteger el agua de bebida de la luz directa del sol. Evitar, por otra parte, la alimentación en las horas más calurosas. Por ejemplo, ajustar el programa de iluminación para motivar el consumo de alimento durante el período más fresco del día.
El informe señala, por otro lado, la importancia de seguir las recomendaciones de un profesional sobre la composición de la dieta. Recomienda, no obstante, prestar especial atención al suministro de ingredientes de alta digestibilidad y a los niveles de aminoácidos, calcio, sodio, fósforo, vitaminas y antioxidantes.
En casos extremos, hay que bajar la intensidad de la luz durante las horas más calurosas para disminuir la actividad de las aves.
En otro orden, destaca la conveniencia de mantener la cama seca; así como proveer sombra suficiente para todas las aves, evitando que se amontonen.
Recomienda contar con un plan de contingencia en casos de olas de calor, que contemple las medidas adecuadas para evitar el sufrimiento de las aves y las pérdidas innecesarias.
Recuerda -para finalizar con las sugerencias a tener presentes en el manejo de ejemplares adultos- que «las aves totalmente emplumadas, las razas más pesadas y las alojadas en jaulas, son las más sensibles al estrés por calor y necesitan cuidados adicionales».
A diferencia de las aves adultas, «los pollitos bebés actúan como poiquilotermos, es decir, no puede controlar por sí mismos la temperatura corporal» dicen los referentes técnicos del SENASA. Por ello resulta esencial extremar los cuidados en esta etapa.
En la recepción de los pollitos bebés es necesario ofrecerles agua inmediatamente, para compensar la deshidratación ocurrida desde el nacimiento hasta su llegada a destino. Especifica que «la temperatura del galpón debe estar entre 30 y 32°C durante toda la primera semana; luego, debe mantenerse a 26°C».
En este caso, hay que «evitar trasladar a las aves en días muy calurosos y de humedad elevada». Pero si fuera inevitable, es recomendable «hacerlo temprano por la mañana, o por la noche», subraya el reporte.
Además, es preferible «colocar menos aves en cada caja; y dentro del vehículo utilizado, mantener algunas cajas de transporte vacías para aumentar la ventilación». Ante cualquier duda, siempre es preferible consultar con el médico veterinario de confianza, acreditado en sanidad aviar; o enviar un correo electrónico al Programa de Bienestar Animal: bianimal@senasa.gob.ar, y/o al Programa Nacional de Sanidad Aviar: avesygranja@senasa.gob.ar.
AVES DE GRANJA ESTRÉS TÉRMICO SENASA
02
diciembre
PROGRAMACIÓN DE RIEGO
MARTES 2/12 – DE 10 A 12
NUEVA CALIFORNIA | MENDOZA
MÁS INFO
Buen día. Propongo una nota a una familia numerosa de Villa 25 de mayo, San Rafael, que se ha organizado para tener huerta, ponedoras, pollos, ovejas, lechera, cerdos y forestación, para consumo propio o venta en algunos productos.
Buen día, María. Agradecemos su participación y la sugerencia. La tendremos en cuenta. ¡Saludos!