VITICULTURA
SANIDAD
Constituyó una reserva de $ 750 millones para poder iniciar la campaña 23/24 de control de Polilla de la vid, si las remesas de Nación no llegaran a tiempo.
SIETE AÑOS. El combate contra Lobesia botrana, que -se presume- ingresó a Argentina proveniente de Chile- comenzó en 2016, con el Manejo Integrado de Plagas como premisa. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

El Gobierno de Mendoza dispuso constituir una reserva de $ 750 millones para poder iniciar la campaña 2023/24 de control de Lobesia botrana, si los fondos nacionales no hubiesen llegado al momento de tener que activar las primeras acciones fitosanitarias.
El plan técnico, proyectado en el marco del Programa de Control y Erradicación de Lobesia botrana, demandaría alrededor de $3.600 millones para bajar al máximo posible las poblaciones del insecto en la provincia, y unos $2.500 millones adicionales para desarrollar un plan de control que evite el incremento de las poblaciones de la plaga y su impacto sobre la producción.
La Provincia cursó las solicitudes pertinentes a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación para implementar el operativo 2023/2024, aunque tomó previsiones para, al menos, poder iniciar las acciones anuales de una estrategia que ha permitido, durante los últimos 6 años, mantener la plaga por debajo del umbral de daño económico.
El combate contra la Polilla del racimo de la vid comenzó en 2016, con el Manejo Integrado de Plagas como premisa. El MIP supone la combinación de procedimientos, técnicas y herramientas para lograr resultados óptimos, con el menor impacto en el ambiente.
El programa ha permitido sostener una estrategia de control que mantenga a la plaga por debajo del umbral de daño económico, es decir, en un nivel que no implique una merma tal que genere pérdidas de relevancia en la producción.
Para ello, se han empleado herramientas de control activo, biológico, legales, y de acción preventiva en los diversos oasis productivos de Mendoza. Entre ellas, asistencia con difusores de feromonas para la implementación de la técnica de confusión sexual y con productos insecticidas específicos para que los productores los empleen en sus cultivos.
Al mismo tiempo el programa prevé la aplicación de tratamientos aéreos con feromonas y con productos específicos y de bajo impacto ambiental. Incluye, asimismo, generación de material y encuentros de capacitación a productores de vid.
El momento oportuno para la ejecución de cada una de estas acciones está determinado por el ciclo biológico de la plaga -que, por supuesto, tiene distintas fases- y la etapa fenológica en la que se encuentre el cultivo.
Desde el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) ratificaron que, para la presente campaña, la premisa es garantizar la continuidad de la estrategia fitosanitaria validada y empleada en temporadas anteriores, priorizando un control sobre la plaga con el menor impacto sobre el ambiente.
LOBESIA BOTRANA POLILLA DEL RACIMO DE LA VID
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