POLÍTICA
COYUNTURA
“Somos parte de la solución, no del problema” dijo el presidente de CARBAP, Horacio Salaverri, en la Exposición Rural de General Pico, La Pampa.
Tras las duras restricciones que impuso la emergencia sanitaria global desde marzo de 2020, fueron resurgiendo los encuentros presenciales masivos. Entre ellos, los convocados por entidades gremial-empresarias del campo, a lo largo y a lo ancho del país.
Así como en mayo pasado recobró su plenitud la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas en General Alvear, al Sudeste de Mendoza, otras históricas convocatorias regionales fueron reinsertándose en el calendario anual.
Este fin de semana -dos años después de lo inicialmente programado- tuvieron su momento los pampeanos del Noreste provincial, con la 88va. edición de la Exposición Rural, Industrial, Comercial y de Servicios, organizada por la Sociedad Rural de General Pico.
Con un perfil más agrícola y de servicios que ganadero, el predio de la Rural piquense exhibió más “fierros” que “pezuñas”; y aunque sólo transitar la región permite apreciar su pujanza, la muestra fue -también- caja de resonancia de las preocupaciones del sector en materia institucional y económica.
En efecto, la incertidumbre por la marcha del país y los esperados efectos colaterales que podrían tener las últimas medidas del Gobierno nacional -como la instauración de “dólar-soja”- sobre el resto de las producciones agrícolas extensivas y la ganadería, inevitablemente surgían en charlas informales.
Más aún, quedaron expresadas abiertamente en la tribuna del predio ruralista durante el acto formal de apertura, realizado el sábado al mediodía. Fue un momento que evidenció también -dicho sea de paso- que el sector tiene mucho que cuestionarle a la Nación, pero poco… o nada, a la Provincia, con la que parece tener un diálogo fluido y proactivo.

HORACIO SALAVERRI. El presidente de CARBAP advirtió que, cuando el Gobierno nacional necesita los dólares, recurre al Campo, pero que «las políticas activas hacia el sector no aparecen». FOTO/CAMPO ANDINO.
En ese marco, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Horacio Salaverri, dijo que, haber fijado un dólar diferencial para las exportaciones de soja, es “una medida que nada tiene que ver con el sector agropecuario”, sino “con la política económica y la falta de reservas” de divisas en el Banco Central de la República Argentina. “Es una medida macroeconómica, nada más; si hubieran querido beneficiar al campo en general, la mejora cambiaria no tendría que estar acotada en el tiempo, y debería haber alcanzado a todas las producciones agropecuarias” resumió.
Advirtió, de paso, que esto provocará “un desfasaje que va a complicar mucho la situación, por ejemplo, en la alimentación en ganadería de carne, en la lechería, en avicultura, en porcinos…”. Por eso “creo que la visión general tiene que ser otra, en el largo tiempo”, que derive en “políticas activas hacia adelante, y no para la coyuntura”.




El dirigente bonaerense lamentó el hecho que “cuando se necesitan los dólares, hay un sector (refiriéndose al Campo) que puede aportarlos, pero cuando vamos a los hechos parece que las políticas activas hacia ese sector no aparecen”. Entonces “hay que terminar con esa dicotomía de una vez por todas; si tengo (el Gobierno) un sector dinámico, tengo que trabajar con ese sector, no contra ese sector”.
Salaverri aseguró que “para sostener su nivel de actividad económica Argentina necesita más de 60.000 millones de dólares al año en importaciones, y estamos dispuestos a aportar una parte importante de esas divisas… de hecho el gran aporte va a venir de nuestro sector”. Por eso “apelamos a una idea distinta, que se vea al sector no desde lo fiscal, sino como la oportunidad de generar recursos para ir hacia adelante”.
El presidente de CARBAP advirtió sobre el riesgo dejar pasar las oportunidades que ofrece el mundo en materia de energía y alimentos, pero para eso “tenemos que liberar las fuerzas productivas”. Apuntó, en ese sentido, que “los países se desarrollan en base a su potencial” y que “los gobiernos no complican a los sectores más fuertes de su economía”.

La mayor de las complicaciones es la falta de certidumbre; y eso cuesta plata. El referente ruralista lo graficó, y le puso números, de esta manera: “Cuando se siembra, se tiene que saber en qué condiciones se va a cosechar, porque cuando se siembra, se invierte. Hoy, la siembra de la gruesa va a costar 17.000 millones de dólares, que el sector los va a enterrar; y para eso se necesita que las reglas sean claras”.
Valoró, en este punto, la política financiera del Gobierno de La Pampa, que dispuso “atenuar tasas -de los créditos que otorga el Banco de esa provincia- para que podamos producir; pero ¿cómo puedo producir, si cuando voy a vender me cambian las reglas de juego?” se planteó el presidente de CARBAP. Mencionó, de paso, el “hecho irresponsable” de haber prohibido la exportación de carne y advirtió, de paso, que “aún tenemos restricciones para exportar”.




Quien abrió el acto, en realidad, fue Juan Fernández Madrid, presidente de la Sociedad Rural de General Pico, quien dedicó un par de frases iniciales al escenario institucional para manifestar su esperanza “que los desafíos que enfrenta hoy nuestro país se resuelvan de manera legal y pacífica, por el bien del conjunto de los argentinos”.
Luego, se centró en la coyuntura económica. “Vemos a la política inflacionaria, al desdoblamiento cambiario y a los cierres compulsivos de mercados y a los controles innecesarios a la importación, como obstáculos para el desarrollo normal de la economía del país”. Apuntó que “las medidas no han resuelto los problemas básicos de nuestra sociedad”, entonces, “¿para qué hacemos tanto esfuerzo?”, se preguntó.
En línea con lo que manifestaría luego Salaverri, Fernández Madrid aclaró que “los precios de nuestros productos se fijan en los mercados internacionales, no somos nosotros los responsables directos de sus variaciones”, y señaló que “la segmentación arbitraria del dólar es más de lo mismo; complica las negociaciones privadas… y debemos aclarar que no somos los productores los que liquidamos las exportaciones”.

JUAN FERNÁNDEZ MADRID. El presidente de la Sociedad Rural de General Pico se pronunció a favor de «una democracia equilibrada, que nos aleje de las hegemonías y aliente un diálogo sincero, que defina prioridades para que la República Argentina pueda desarrollarse como una sociedad moderna». FOTO/CAMPO ANDINO.
El máximo responsable de la entidad anfitriona subrayó que el sector está desorientado por “las inconsistencias entre un Gobierno central, que ralentiza la producción, y un Gobierno provincial que la apoya”; lo que evidencia “la falta de rumbo en la conducción del país”. Por eso remarcó que “los argentinos debemos ser confiables para atraer capitales, y establecer políticas de largo plazo donde se concatene el accionar de los distintos gobiernos”.
Ahí volvió sobre la cuestión institucional, para propiciar la apertura del camino “hacia una democracia equilibrada, que nos aleje de las hegemonías y aliente un diálogo sincero, que defina prioridades para que la República Argentina pueda desarrollarse como una sociedad moderna”.
Aunque estuvo el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, el cierre estuvo a cargo de Fernanda González, ministra de la Producción, quien destacó el trabajo conjunto del sector privado y el Estado.
Resumió, con datos, el estado de situación de la actividad agropecuaria y agroindustrial pampeanas, mientras que su planteo conceptual vino a respaldar lo expuesto por la dirigencia ruralista local respecto de sus relaciones con el Gobierno de la Provincia. De hecho, la funcionaria destacó el “compromiso y profesionalismo del sector privado, que sigue invirtiendo en la provincia”.
FERNANDA GONZÁLEZ. La ministra de la Producción de La Pampa subrayó que «cuando existe una decisión política clara, una sociedad participativa y un sector productivo activo, podemos avanzar y contribuir al crecimiento local». FOTO/CAMPO ANDINO.

González subrayó que la provincia avanza debido al trabajo mancomunado entre “un Estado presente y un sector privado activo y comprometido con el crecimiento local”; valoró los “espacios de concertación” que comparten, y destacó “el lugar que ocupa el campo para la economía provincial, no sólo la producción primaria, sino también la industrial, a través de las cadenas de valor vinculadas”.
La titular de la Cartera de la Producción se manifestó consciente de que “no somos una isla y, el escenario global resulta complejo, sea por la crisis del mercado mundial, por la situación económica de nuestro país, los factores climáticos, como también los epidemiológicos, pero estamos convencidos de que, cuando existe -como en nuestra provincia- una decisión política clara, una sociedad participativa y un sector productivo activo, podemos avanzar y contribuir al crecimiento local”.

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