FRUTICULTURA
PANORAMA
Aldo Vica, productor de Entre Ríos, dice que «los precios de los insumos están dolarizados… y nosotros vendemos en pesos». Además, también su sector está jaqueado por la «industria» del juicio laboral.
ALDO VICA. El citricultor entrerriano advierte que, con muy escasa o nula demanda de fruta para exportar en fresco, la cosecha del año se vuelca a un mercado interno con poder adquisitivo acotado. Eso mella el precio de la producción. La industria del jugo, en cambio, tiene presencia en el exterior… pero paga muy poco. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Los productores de citrus del litoral argentino están terminando de cosechar lo último que queda del ciclo 2025 y, aunque probablemente será un cierre con resultados disímiles al final de la campaña (quizás por diferencia de escala y, eventualmente, por el destino de la producción) el sector primario, en su conjunto, parece que no ha podido acomodar sus números.
Un mercado interno retraído; problemas de competitividad que bloquean la salida al exterior; buena parte de los costos dolarizados que deben ser afrontados con ingresos en pesos… y algún otro mal (de los que afectan a todas las producciones intensivas extrapampeanas) conforman un panorama que parece poco alentador.
Sobre estos temas -entre otros- conversamos con Aldo Vica, que es productor de cítricos en Santa Ana, localidad situada sobre la Ruta Provincial N° 2, a unos 18 km de Chajarí, provincia de Entre Ríos.
Allí vive; y es donde tiene plantaciones de naranja y mandarina de distintas variedades, limón y pomelo… «un poquito de todo», dice el fruticultor entrerriano en diálogo con Campo Andino.
Vica anduvo lejos de su tierra hace unos días. Llegó a San Luis a compartir con su amigo Marcelo Lembo la inauguración de la flamante Casa Matriz de Lembo Maquinaria (por acá te dejamos el enlace con la crónica de ese encuentro).
La ocasión fue oportuna para tener una impresión sobre la situación del sector citrícola del litoral, a partir de esa charla con uno de sus protagonistas.
«El sector está complicado» dice Aldo Vica. «Venimos con costos de producción bastante elevados…y eso nos está matando». Es que «los precios de los insumos están dolarizados… y nosotros vendemos en pesos» .
Reconoce que los insumos siempre cotizaron en dólares, por lo que los desajustes están relacionados con «la paridad cambiaria al momento de comprarlos, y al momento de vender».
Explica, en ese sentido, que las compras de insumos «empiezan en agosto, con fertilizantes, y siguen durante la primavera con fungicidas, acaricidas, etc.».
«Este año –prosigue- habíamos vendido todo a un valor; y cuando fuimos a comprar los productos… los pesos que habíamos recibido equivalían a menos dólares» .
Otro asunto es el precio que recibe el productor por la fruta que entrega (en este caso) a los empaques. Vica señala que «desde hace unos años prácticamente no hay exportación» de fruta para consumo en fresco lo que ha sacado del mercado a una parte de la demanda potencial de la materia prima.
La consecuencia de ello es la asimetría entre la oferta de fruta y lo que puede absorber el mercado argentino. De hecho «cayó mucho el consumo en el mercado interno» lamenta el productor entrerriano.
FIN DE COSECHA. Desde ahora y hasta marzo, el mercado se abastece con lo que se guardó en cámaras frigoríficas. En abril arrancará la próxima zafra. Entonces empezará otra historia que, con suerte, tendrá mejor final que la de 2025.
Aunque no se arriesga a ponerle un número a ese retroceso, Aldo Vica da su parecer acerca de la razón principal de este achique del mercado nacional: «Es por la caída del poder adquisitivo de los ingresos».
Admite, asimismo, que la gente tiene que hacer frente al pago de otros compromisos, particularmente de ciertos servicios, que han ajustado tarifas por encima del promedio del nivel general del IPC. De allí que, al momento de tener que reasignar recursos escasos, algún consumo (la fruta en este caso) sale perdedor.
Por otra parte, respecto de por qué han retrocedido tanto las exportaciones de frescos, asegura que «no podemos competir con otros países productores».
Expuso el caso de «Sudáfrica, que tiene menos costos de producción y de logística» . Afirma que «nosotros estamos muy lejos» .
Explicó, por ejemplo, que «debido al clima húmedo de nuestra región, tenemos que estar haciendo tratamientos fitosanitarios permanentemente» porque el ambiente es propicio para el desarrollo de enfermedades.
Mientras que «los productores sudafricanos, con un clima más seco, tienen costos mucho menores» en agroquímicos, porque allí es mucho menos relevante la presión de plagas o de enfermedades fúngicas, por ejemplo, que en la Mesopotamia argentina.
Hace una salvedad respecto del panorama para el segmento industrial del sector. «La industria está trabajando. El año pasado, particularmente, trabajó muy bien. Se exportó mucho jugo» en 2024, dice Vica.
«Este año estuvo un poco más complicado» para ese negocio, aclara. Reconoce que «los precios cayeron a la mitad en relación con los del año anterior». Por eso es que «esta temporada hubo poco interés» de los industriales por la materia prima.
El problema es que (como ocurre en otras regiones del país con las frutas de pepita o de carozo) «la industria paga poco por la fruta; ni siquiera para cubrir los costos» de producirla… «y los pagos son un poco largos» .
Pero acepta que «siempre hay alguna variedad que no tiene otra salida y no queda alternativa; hay que mandarla a industria» .
Aparte, cuando hay superproducción, también el segmento de la fruta para consumo en fresco se ve afectado. Cuando no se refleja en el precio, se manifiesta en los criterios de selección que aplican los empaques. «Que es muy chica… que tiene mucha cáscara… Pero, eso sí, cuando falta fruta, llevan lo que haya».

HAY UN PROBLEMA… «El citrus es noble» dice Vica. «Si le das, te responde. Te da kilos… El asunto es tener con qué darle lo que necesita».
En estos días, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina anunció la certificación del tratamiento contra la mosca de la fruta en un primer envío de naranjas frescas de la provincia de Entre Ríos a Ecuador.
La carga fue inspeccionada «cumpliendo el Plan de Trabajo Operativo» señaló un reporte del Senasa. Es un procedimiento que fue acordado entre ese organismo y su homólogo de Ecuador, «Agrocalidad» .
Los términos del Plan responden «a los requisitos fitosanitarios vigentes para el envío de cítricos a ese mercado» aclaró. En particular –en este caso- para prevenir el ingreso de Ceratitis capitata.
Las exigencias incluyen el registro oficial de productores y empacadoras, la aplicación de buenas prácticas agrícolas (BPA), el manejo integrado de plagas, procesos de selección y lavado, y el tratamiento cuarentenario de frío obligatorio (2,2 °C por 21 días).
La operación finalizó con inspección oficial, muestreo de frutos y la emisión del Certificado Fitosanitario de Exportación con la declaración adicional acordada con Ecuador.
Considerando el escenario que nos planteaba Aldo Vica cuando dialogamos con él en San Luis, es de suponer que esta primera remesa -que incluyó 20 pallets con 1.592 cajas y un peso total de 23.880 kg- tiene un valor poco más que simbólico.
Ahora, mientras repasábamos los tramos salientes del diálogo que mantuvimos con él en San Luis (para compartirlos con nuestros lectores) nos comunicamos con el productor entrerriano a fin de tener su impresión sobre este envío del que dio cuenta el Senasa.
Vica comentó que esa carga salió de Villa del Rosario (a 10 km de donde tiene su finca) y que, por lo que escuchó en la zona, fue una prueba para ver cómo funciona el sistema, con la idea de exportar más volumen a partir del año próximo.
De hecho, el reporte del Senasa consigna que el sector empresario tiene la esperanza «que este envío sea el inicio de muchos más” y que “abogó por la apertura de nuevos mercados» . Claro que, mientras no queden resueltos los mencionados problemas de competitividad…

TEMPORARIOS. Así como el resto de las producciones intensivas fuertemente demandantes de mano de obra (sobre todo para la zafra), la citricultura convive con el riesgo de los juicios laborales. «Estamos muy complicados» dice Vica. «Hace varios años que venimos luchando con eso pero no le encontramos solución, porque es un problema difícil de abordar. Muchos se han fundido» debido a la resolución de esas demandas.
Volviendo a la charla de estas últimas horas con Aldo Vica, el citricultor explicó que, en general, en su zona, el productor vende «en planta» (se hace cargo de la cosecha) y el comprador retira la fruta. La cosecha es manual, con braceros que llegan, en mayor medida, de Concordia.
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Hasta ese punto veníamos zafando de lo que no hubiéramos querido tener que escuchar. Pero, cuando parecía que no todo era igual, en todos lados… (también) cayó la frutilla sobre el postre… de naranjas.
Porque, al entrar en el plano de las relaciones laborales en el sector de la producción citrícola, Vica soltó la frase matadora: «estamos muy complicados con los juicios; hace varios años que venimos luchando con eso pero no le encontramos solución, porque es un problema difícil de abordar».
Señaló, de paso, que «hace muchos años, Concordia (justamente de donde viene la mayor parte de los cosechadores) era la capital del citrus, hasta que los productores y los empaques se fueron fundiendo, en gran medida debido a los juicios laborales, que terminaron liquidando a muchos» .
Explicó que la situación se agrava por la dificultad para regularizar el vínculo con ese personal, por su condición de «trabajadores golondrina» . Aseguró que han intentado promover alguna norma que facilite las contrataciones temporarias sin riesgos ulteriores, aunque sin resultados favorables.
Lo cierto es que, desde ahora, prácticamente habiendo finalizado la cosecha, el mercado se abastece «con lo que se guardó en cámaras frigoríficas hasta marzo -dijo Vica- cuando arranque la próxima zafra» .
Señaló que la cosecha iniciará «con la primera mandarina, que madura en abril; para seguir en mayo con la tradicional, criolla y una naranja de ombligo (de las que hay varias) … y el resto de las especies -y sus variedades- hasta fines de noviembre» .
Ahora, entonces, la expectativa se centra en lo que tengan para entregar los montes cuando, hacia marzo-abril, comience la zafra 2026 en las fincas citrícolas entrerrianas. «El citrus es noble» dice Vica. «Si le das, te responde. Te da kilos… El asunto es tener con qué darle lo que necesita. Hay que disponer de un buen ingreso… y ése es el problema que tenemos» lamentó.
ALDO VICA CÍTRICOS DE ARGENTINA CITRICULTURA DE ENTRE RÍOS SANTA ANA - ENTRE RÍOS
02
diciembre
PROGRAMACIÓN DE RIEGO
MARTES 2/12 – DE 10 A 12
NUEVA CALIFORNIA | MENDOZA
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