GANADERÍA
ESCENARIOS
Debido al lento regreso de las lluvias, los potreros naturales tardarán en responder y, consecuentemente, en impactar positivamente en la activación del ciclo reproductivo.
PARA COLMO… Si las proyecciones se confirman, el año estaría cerrando con una preocupante tasa de faena de hembras. En particular la de vaquillonas, que podría llegar a superar el 50%, ya en zona de liquidación. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

El lento regreso de las lluvias no permitirá paliar -este año al menos- los efectos negativos de la sequía sobre la ganadería bovina argentina. El adelanto de destetes y faenas (con el consecuente desajuste temporal en la oferta, por categorías) y el previsible retraso de los servicios con vistas al próximo ciclo reproductivo, son variables de una ecuación que podría resultar más negativa si se confirmara el valor proyectado de un factor clave: el incremento interanual en el sacrificio de hembras, que -de confirmarse las proyecciones- estaría cerrando el año con números no compatibles con un período de retención.
Así surge del reporte semanal del Mercado Ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario (ROSGAN), que traza el escenario para el último tramo de un año signado por la falta de certezas en diversos órdenes, lo que se refleja en lo que cabe esperar en el plano productivo, y la actualidad del negocio.
De hecho, señala que, en medio de la incertidumbre por el resultado final de las elecciones presidenciales y la acumulación de desajustes macroeconómicos por resolver, el mercado ganadero «ha ingresado en un impasse en el que sólo se compra y se vende lo estrictamente necesario«.
Como atenuante, comienzan a desbloquearse decisiones de siembra, hasta ahora postergadas por falta de lluvias, que comienzan a hacerse presentes en varios puntos de la geografía nacional.
Pero «los tiempos de recuperación de los campos no son inmediatos» advierte. Es que, «si bien estas lluvias permitirían avanzar con la implantación de forrajes para reserva y algunos verdeos de verano, los potreros naturales demandarán entre 20 y 30 días para responder, según las condiciones de cada ambiente».
Ahora bien, como «el estado general de la hacienda no es bueno«, esa esperada recuperación de la oferta forrajera no se verá reflejada de inmediato en el rodeo de cría, «por lo que ya se descuenta un retraso importante en gran parte de los servicios«.

ES LA BIOLOGÍA. Pese a las lluvias, los tiempos de recuperación de los campos no serán inmediatos. Los potreros naturales demandarán entre 20 y 30 días para responder, según las condiciones de cada ambiente. Además, el estado corporal de la hacienda no es el óptimo. Por eso es que descuentan un retraso importante en gran parte de los servicios con vistas al próximo ciclo reproductivo.
Apunta, por otra parte, que «este año la faena de vacas ha sido muy elevada, especialmente durante los meses de extrema sequía». Regularmente toca su punto máximo en junio-julio, para bajar durante el segundo semestre. Pero este año el momento de mayor faena se anticipó un par de meses, con subidas notables en abril y mayo.
«Hoy la faena de vacas ya está cediendo», señala el reporte. «Los datos preliminares de octubre muestran una caída en el ritmo diario de procesamiento del 14% respecto de septiembre, aunque el acumulado del año sigue superando en casi un 25% lo faenado en 2022«, agrega.
Algo similar ocurrió con la salida de terneros. «Destetes anticipados, una zafra relativamente rápida y un alto nivel de encierre también anticipado han sostenido una abundante oferta de novillitos livianos ya desde la primera mitad del año (+11,4% anual), cuando estacionalmente el período de mayor oferta suele verse a partir del segundo semestre con la salida de los animales terminados de los corrales».
Este adelantamiento en la faena de machos restringe la disponibilidad de hacienda que permanece en engorde, lo cual se verán acentuado a medida que los campos recuperen receptividad para retomar los engordes de primavera-verano.
Este desfase climático también impactó en las vaquillonas livianas, con una elevada oferta en meses en los que, estacionalmente, esta salida no suele ser habitual. El informe recuerda que la faena de vaquillonas marca su máximo estacional hacia fin de año, para bajar a lo largo del primer semestre del año siguiente y alcanzar su mínimo en torno al mes de junio.
Este año la faena de vaquillonas se mantuvo muy sostenida, incluso durante los meses de baja, en gran parte impulsada por la oferta de hembras livianas que proveyó el feedlot. Además, la falta de novillos pesados también presionó -y lo sigue haciendo- sobre la faena de vaquillonas.
En lo que va del año, estimando octubre en base a traslados de hacienda, la faena de vaquillonas resulta un 12,5% superior a la del año pasado. Con esto, y «considerando su patrón histórico, la extrapolación para lo que resta del año sugiere una faena de más de 4 millones de cabezas», indica.
Esta cifra «medida sobre el stock de vaquillonas registrado a fines del año pasado, estaría arrojando una tasa de extracción superior al 50%, poco compatible con lo que podría esperarse en un período de retención», finaliza el reporte semanal del ROSGAN.
ALTA FAENA DE VACAS Y VAQUILLONAS IMPACTO DE LA SEQUÍA EN LA GANADERÍA RETRASO DE LOS SERVICIOS EN EL RODEO DE CRÍA
08
abril
A CAMPO, EN BORDENAVE
«MÁS KILOS REALES EN EL
SUDOESTE BONAERENSE»
MÁS INFO