EMERGENCIA
MANEJO
Especialistas del INTA de la región dieron recomendaciones sobre cómo tratar los restos de vegetación y el bosque vivo, siembra de coberturas (no para pastorear), y manejo de rodeos para preservar la salud animal y la capacidad de carga de los campos.

En la Comarca Andina del paralelo 42 hubo dos incendios de interfase. En Epuyén, Chubut -en enero- y en el paraje Mallín Ahogado, Río Negro (en febrero). El anterior incendio de estas características se había registrado en las áreas de influencia de los parajes Las Golondrinas y El Hoyo (Chubut) en 2021.
Javier Mariño, jefe de la Agencia de Extensión Rural El Hoyo del INTA, señaló que «estos incendios se dieron en plena cosecha de fruta fina y hortalizas, en la zona del Noroeste de Chubut».
«Ambos comenzaron de manera similar -detalló- con temperaturas registradas de 35°C y vientos intensos. Empezaron en una zona baja del terreno y, por las condiciones del tiempo, avanzaron rápidamente al área de viviendas y chacras».
El incendio de Epuyén afectó aproximadamente a 3.700 hectáreas de bosque nativo e implantado. Por otro lado, el de Mallín Ahogado se dio en la confluencia de los ríos Azul y Blanco y afectó a 3.825 hectáreas.
Por el fuego, se vieron comprometidas cerca de 160 viviendas, aserraderos portátiles, edificaciones varias y vehículos. También los alambrados quedaron destruidos, lo que complicó la situación de productores de la zona.
Desde el INTA remarcan que la prioridad es evitar la pérdida de suelo. Para ello, sugieren esparcir semillas de especies anuales de rápido crecimiento (leguminosas, cereales o gramíneas), según las características de cada sitio, con el fin de cubrir rápidamente la superficie afectada por el incendio (no con el objetivo de pastoreo).
Por otra parte, «es importante impedir el pastoreo de las plantas», advirtió Mariño, debido a que la presencia de animales ralentiza su crecimiento y, consecuentemente, la colonización vegetal, aparte de favorecer la erosión.
«Asimismo, se recomienda disponer –en lugares con pendiente– el material quemado (troncos, ramas) formando pequeñas terrazas de forma perpendicular al terreno para disminuir el movimiento superficial del agua» sostuvo el extensionista patagónico.
Por otra parte, hay que prestar atención al manejo de la vegetación: no se debe cortar ningún árbol o arbusto hasta 2 otoños posteriores al fuego. Existe la posibilidad de rebrote desde la base y recuperación de parte de la copa (por ejemplo, el ñire, el maqui, el pañil o el radal).
De ser posible, se recomienda reforestar en el primer otoño, priorizando las mayores superficies afectadas. A su vez, evitar la colonización de especies invasoras como rosa mosqueta, retama, murra, berrys y pinos radiatas.
Por otra parte, es de suma importancia evitar la extracción de troncos y leña antes de los 2 años posteriores al fuego (utilizar solo lo indispensable). Todos los elementos quemados o no, en pie o en el suelo, son significativos para favorecer la rápida recuperación de la superficie.
Otra clave de estas recomendaciones está relacionada con el manejo de los rodeos (bovinos) y las majadas.
En primer lugar, adecuar el número animales a la capacidad de carga del campo. Sugieren descartar categorías poco eficientes, como ejemplares viejos y enfermos, y priorizar madres y reproductores en buen estado.
Luego, realizar destete anticipado y organizar las ventas para disminuir los requerimientos de las madres y la carga animal del establecimiento.
En este sentido, los terneros pueden ser destetados a partir de los 50/60 días de edad y con un peso mayor a 60 kilos -señalan desde el INTA- y los corderos, a partir de los 30 días de edad y con un peso mayor a 10 kilos.
«También recomendamos vender los animales destetados o mantenerlos a corral siguiendo las pautas para el manejo de la alimentación y de la sanidad como desparasitado y vacunación clostridial» indicó Mariño.
Añadió que «es importante observar con detenimiento los animales para identificar posibles daños provocados por el incendio».
Hay que «revisar los ojos (pueden estar afectados irritación o úlcera), las pezuñas, las ubres, el vientre… y el resto del cuerpo (para detectar posibles quemaduras o cortes)» . Identificado el problema, es recomendable consultar con un veterinario para su tratamiento.
Asimismo, es clave revisar las aguadas (principalmente las de aguas quietas) y evitar el pastoreo en zonas quemadas para no favorecer el desgaste prematuro de la dentadura y las enfermedades digestivas o respiratorias.
Si hay poco pasto en el campo, se hace necesario asistir con forraje. A las ovejas se les debe entregar 1 kilo de pasto por día (por cabeza) y, por cada vaca, 5 kilos de pasto por día.
Por último, es aconsejable restringir el uso del predio, evitar la circulación con vehículos o animales hasta 2 otoños posteriores al incendio, principalmente en zonas con pendiente.
MANEJO GANADERO EN CAMPOS INCENDIADOS RECOMPOSICIÓN DE SUELOS TRAS INCENDIOS RECUPERAR BOSQUES Y PASTIZALES INCENDIADOS
02
diciembre
PROGRAMACIÓN DE RIEGO
MARTES 2/12 – DE 10 A 12
NUEVA CALIFORNIA | MENDOZA
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