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ESTRATEGIAS
Se suceden reuniones de trabajo para terminar de relevar el estado de situación del sector; identificar oportunidades de mercado y definir qué está faltando para poder aprovecharlas. La conformación del conglomerado sectorial es impulsada por el INTA, la Asociación Olivícola de Mendoza y la Universidad Nacional de Cuyo.
LOS MÁS Y LOS MENOS. El equipo técnico interinstitucional que trabaja en el tema, viene identificando fortalezas y debilidades, oportunidades y acechanzas, tanto en el plano de la producción primaria y la industrialización como en materia de gestión comercial e, inclusive, en la dinámica institucional del sector. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Con una nutrida agenda de cuestiones por abordar y resolver en lo productivo, lo comercial y lo institucional, y varias fortalezas a potenciar y oportunidades para aprovechar, avanza la conformación del Cluster Olivícola de Mendoza.
El «papel» ya no está «en blanco». Las ideas han ido cubriendo espacios dentro de cada «página» de esa agenda. Sobre todo, después de la segunda reunión de trabajo, que tuvo lugar hace un par de semanas en la Estación Experimental Agropecuaria Junín del INTA.
El encuentro fue convocado como parte del proceso de institucionalización del conglomerado sectorial, impulsado por el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen) y la Universidad Nacional de Cuyo.
En el encuentro «comenzamos a identificar las brechas de oportunidades y de mercado para la olivicultura mendocina» reveló el ingeniero agrónomo Leonardo Miranda, responsable del Área de Vinculación Tecnológica del INTA Junín.
En diálogo con Campo Andino, el Ing. Miranda, (miembro del equipo impulsor del Cluster, integrado por representantes de las tres instituciones que lo promueven) señaló que, en paralelo, avanzan en «la consolidación del diagnóstico del sector» tema con el que habían abierto la agenda de trabajo en la primera de estas reuniones.
Precisó que, en aquel encuentro, habían iniciado el relevamiento de información disponible sobre el estado de situación de la olivicultura provincial, «tanto a nivel productivo, como en el plano industrial y comercial» .
VALORES. En el equipo técnico conformado por referentes del INTA, de la Asociación Olivícola de Mendoza y de la Universidad Nacional de Cuyo están convencidos de que «Mendoza compite mejor por calidad, origen, experiencia e innovación validada».
Miranda indicó que cada institución aportó la información que dispone, aunque aclaró que será necesario actualizar parte de ella y complementarla, «porque -admitió- hay una carencia importante» de datos imprescindibles para fijar un punto de partida.
Enfatizó que «vamos a trabajar en eso de manera inmediata, urgente, porque no será posible definir lineamientos estratégicos» sin haber cerrado antes la caracterización del sector.
Es que, a nivel productivo, por ejemplo, «podríamos actualizar datos sobre la superficie implantada… pero nos está faltando conocer muchos otros que no podemos soslayar».
En ese sentido, remarcó la necesidad de precisar información sobre (entre otras cosas) «variedades cultivadas; edad de los olivares; si están en monte puro de olivos o en cortinas o intercalados en un viñedo, porque el manejo no es el mismo» .
Además, «la tecnología aplicada, los rendimientos logrados… y el perfil de cada productor y la forma de gestionar» su establecimiento por lo que, considerando lo que resta por definir, «el Clúster va a necesitar herramientas y financiamiento» advirtió.
Esos recursos serán imprescindibles para poder avanzar hacia el objetivo central de dejar atrás la atomización de la actividad, para conformar «una red de colaboración que genere valor» como destaca el documento de trabajo en torno al cual giró el encuentro realizado en la unidad del INTA situada en el distrito juninense de La Colonia.
Al margen de mostrar el camino a transitar (y definir roles) durante el proceso de clusterización de la olivicultura mendocina, ese documento muestra una nutrida agenda de temas complejos que requieren abordaje.
Un diagnóstico preliminar permitió al equipo técnico estructurar esa agenda en «cuatro dimensiones críticas» cada una de las cuales concentra «problemas estructurales reconocidos y oportunidades concretas de intervención», señala la presentación que circuló en la reunión de trabajo.
LEONARDO MIRANDA. El responsable del Área de Vinculación del INTA Junín (Mendoza), señaló que «hay una carencia importante de datos» imprescindibles para fijar un punto de partida hacia el diseño de un plan de mejora competitiva del sector. De manera que (en paralelo con la tarea de priorizar las oportunidades de mercado sobre las cuales avanzar) «vamos a trabajar en la búsqueda de esos datos de manera inmediata… urgente -enfatizó- porque no será posible definir lineamientos estratégicos» sin haber cerrado antes la caracterización del sector. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Por ejemplo, en el plano productivo, se identifican problemas como la pérdida de superficie cultivada; la heterogeneidad de la tecnología aplicada; la presión inmobiliaria (traducida en el avance de la urbanización sobre explotaciones olivícolas); y las restricciones en la disponibilidad de agua.
En el ámbito industrial, preocupan -por ejemplo- la heterogeneidad de la capacidad instalada y el costo de la energía eléctrica; y se advierte que hay mucho por hacer en materia de trazabilidad y diferenciación de productos.
Por otra parte, falta información precisa sobre capacidad de procesamiento total, (y el porcentaje utilizado); capacidad de almacenamiento y fraccionamiento; y costos industriales.
La dimensión comercial, en tanto, acusa -como acechanza- una fuerte presión competitiva; y exhibe debilidades, como la falta de datos que permitan identificar los productos salidos hacia el exterior, además del volumen, el valor y el destino.
Pero, al mismo tiempo, evidencia fortalezas como -por ejemplo- la calidad y la identidad de sus productos y la identificación de la zona de producción.
Claro que «Mendoza debe diferenciar mercados para su oferta olivícola -se apunta en el paper- identificando aquellos en los que prevalece el volumen de los envíos», y -por otra parte- los nichos, como «premium, origen, gourmet, Horeca (hoteles, restaurantes, y catering -o cafeterías, según el producto-) turismo y exportación especializada».
En el plano institucional se identifica una multiplicidad de actores que -por ahora- se manifiesta en una dispersión de capacidades que pone en evidencia la necesidad de coordinarlas.
Se entiende que estas debilidades deberían quedar subsanadas a medida que el sector vaya avanzando en el diseño de su Plan de Mejora Competitiva, logre definirlo, y comience a ejecutarlo.
Como ventajas competitivas el equipo técnico interinstitucional identificó, por ejemplo, el reconocimiento oficial (que data de septiembre de 2022) de la Indicación Geográfica Aceite de Oliva Virgen Extra (IG AOVE) Mendoza, lo que potencia la proyección comercial de productos respaldados por su origen, trazabilidad y calidad.
Destaca, asimismo, el valor de «Arauco» como variedad identitaria y recurso patrimonial de la olivicultura de Mendoza y, por otra parte, el contenido de polifenoles (científicamente validado) y otros componentes bioactivos que caracterizan a las olivas mendocinas, y su alto impacto positivo en la industria de los alimentos funcionales.
A esas fortalezas de suma la oferta (y el potencial de crecimiento) en materia de Oleoturismo; y valores añadidos como un esquema de capacitaciones que vincula al sector productivo/industrial con la gastronomía y el turismo.
Junto con ello, un «ecosistema institucional» que reúne a entidades empresariales del sector, el sistema académico-científico-tecnológico, municipios y el Gobierno de la Provincia de Mendoza. Este ecosistema -seguramente- se afianzará como fortaleza, en la medida que avance el proceso de clusterización).
FORTALEZAS. La olivicultura de Mendoza comienza a diseñar su hoja de ruta para los próximos años, a fin de fortalecer -en distintos mercados y apuntando a diversos clientes objetivo- la competitividad de sus dos grandes pilares: el aceite de oliva virgen extra y la aceituna de mesa de la variedad Arauco, ambas con indicación geográfica (IG) validada.
Los párrafos precedentes muestran un diagnóstico preliminar del sector. El documento Incluye -además de lo que expuesto- datos de producción primaria e industrial y de exportaciones (entre otros).
El propio equipo técnico advierte que es necesario actualizar esos datos. Por eso es que, si bien es relevante que esté expresado en el documento de trabajo, no aportaríamos demasiado si los compartiéramos en esta publicación. Preferimos, en cambio, que el resultado de futuros relevamientos permita acercarnos a una caracterización del sector más ajustada a su realidad integral
Pero -al margen de repasar la información sectorial disponible- el propósito de esta segunda reunión (la de inicios de julio, en el INTA Junín) fue identificar las oportunidades de mercado y definir las brechas (entre los requisitos para aprovechar esas oportunidades y la capacidad de cumplirlos, por parte de los productores primarios y la industria olivícola).
Las oportunidades están -por ejemplo- en el mercado de los productos premium y diferenciados; un segmento que exige calidad y certificación de origen. Como respuesta, la industria mendocina puede ofrecer la IG-AOVE.
Esto debería permitirle instalarse en tiendas gourmet y vinotecas, con aceite de oliva virgen extra; y en esos mismos espacios comerciales y en el mercado interno, en general, con la aceituna de mesa Arauco IG Mendoza
Con AOVE (aún sin sello IG, y en este caso con aceite monovarietal Arauco), hay un camino abierto hacia el consumidor final como cliente objetivo, valorizando la identidad territorial que aporta ese cultivar, al producto final.
El aceite de oliva virgen extra debería consolidarse, también, en el segmento Horeca como mercado objetivo, en este caso con el acompañamiento del Programa AOVE Mendoza en Gastronomía.
El mismo producto (AOVE) debe trasponer fronteras y llegar al exterior como producto premium, respaldado en la validación de sus polifenoles y otros atributos capaces de responder a la demanda de alimentos innovadores, sanos y funcionales.
Hasta los subproductos tienen su espacio, en este caso con la Industria, en general, y el B2B como mercados objetivo. El sector podrá, de esta manera. valorizar el alperujo, carozos, hojas y restos de poda, insertándose en el segmento de los subproductos y la economía circular.
Por otra parte, el espacio de negocios que ofrece el Oleoturismo permite ofrecer a turistas (como cliente objetivo) la experiencia de recorrer la Ruta el Olivo con almazaras abiertas.

QUÉ VA PRIMERO. El criterio para priorizar las oportunidades de mercado sobre las cuales trabajar se basa en cinco parámetros: impacto esperado (de cada oportunidad); su factibilidad; el beneficio para las pymes del sector; el grado de diferenciación que pueda aportar; y la demanda de financiamiento (y las posibilidades de obtenerlo).
Ahora bien, una cosa es poder vislumbrar (hasta definir, incluso) los objetivos de negocios a los que debería apuntar el sector -habiendo identificado oportunidades de mercado– y otra es estar en condiciones de responder plenamente a los requerimientos (a las exigencias, a los requisitos) como para, efectivamente, poder aprovechar esas oportunidades.
Todo lo que falte para cumplirlos… es la brecha a cubrir. Algunas de ellas podrán estar más identificadas con determinadas empresas, pero otras serán parte de la tarea a realizar por el sector en su conjunto.
Así, por ejemplo, para entrar al negocio de los productos premium y diferenciados cada establecimiento (que se lo proponga) deberá trabajar en IG, y el Cluster deberá asegurarse de sostener estrictos (y exigibles) mecanismos de control.
De igual manera, actualizar datos sobre la capacidad exportadora total, para determinar la posibilidad de lograr una escala que permita insertarse plenamente en mercados del exterior y adecuar procesos a las normas que rijan cada plaza comercial.
Asimismo, reunir más información y diseñar esquemas de alianzas para matchear con el canal Horeca, o diseñar modelos de vinculación que posibiliten acceder con subproductos de la industria al negocio de la economía circular.
«Estas brechas surgen de cotejar situaciones deseables (a partir de oportunidades identificadas), con las posibilidades presentes de aprovechar esas oportunidades» apuntó el Ing. Agr. Leonardo Miranda en su diálogo con Campo Andino.
«Por ejemplo: Hay mercado, pero estoy exportando poco. Necesito aumentar el volumen de exportación. Ahí hay una brecha. ¿Qué debe hacer el sector para acortarla? ¿Poner más olivos; mejorar el manejo del olivar; mejorar el rendimiento industrial en fábrica? Eso es lo que hay que definir», explicó.
Eso, «es aplicable a cada segmento de negocios y a cada mercado objetivo». Reconoció que «quizás se pueda acortar sólo parte de esa brecha…y otra parte seguirá quedando muy lejos; pero al menos las dejaremos enunciadas… y será un trabajo que ya estará hecho para cuando el sector esté en condiciones de terminar de cerrarla».
Como hay varios puntos en claro, mientras siguen relevando información crítica (que está faltando), comenzarán -como paso siguiente– con la tarea de priorizar oportunidades sobre las cuales van a trabajar en profundidad.
El criterio para establecer ese orden de prioridad será definido en base a cinco parámetros: impacto esperado (de cada oportunidad); su factibilidad; el beneficio para las pymes del sector; el grado de diferenciación que pueda aportar; y la demanda de financiamiento (y las posibilidades de obtenerlo).
El equipo interinstitucional que trabaja en estos inicios de la institucionalización del Cluster Olivícola provincial, cree que el sector tiene que avanzar convencido de que, en este ámbito, «Mendoza compite mejor por calidad, origen, experiencia e innovación validada» .
Llegará –más adelante– el momento de poner en debate, en foros sectoriales, lo que vaya proponiendo el equipo técnico, con el respaldo de las instituciones que impulsan la constitución del Cluster y la visión sectorial que aporta el grupo asesor.
A medida que avanza el proceso van conformándose las cinco comisiones para en distintas áreas: Producción Primaria; Industria y Transformación; Comercialización y Mercados; Innovación y Desarrollo del Conocimiento; e Institucionalidad y Gobernanza.
Con estos primeros pasos, la olivicultura mendocina se encamina a definir, llegado el momento, lineamientos y acciones estratégicas que deberán desembocar en un plan de mejora competitiva del sector.
ASOCIACIÓN OLIVÍCOLA DE MENDOZA CLUSTER OLIVÍCOLA DE MENDOZA EEA INTA JUNÍN (MENDOZA) ING. AGR. LEONARDO MIRANDA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CUYO