INSUMOS

DESARROLLO

«Biopellet», innovación del INTA San Juan que transforma residuos en fertilizante

9 de diciembre de 2025

Permite convertir un pasivo ambiental en un insumo estratégico para la producción. Es una solución de triple impacto con potencial para el agro de Cuyo y otras regiones del país.


Un equipo de investigación del INTA y del Conicet desarrolló en San Juan un biofertilizante pelletizado que convierte compost local en un insumo práctico y económico que apunta a mejorar la fertilidad de los suelos.

«Biopellet» -producido en la provincia andina en un esquema de economía circular- ha sido validado en ensayos a campo mediante su aplicación en parcelas cultivadas con vid, forrajes y tomate entre otras hortalizas.

El producto incorpora materia orgánica, nutrientes y microorganismos que ayudan a mejorar la estructura del suelo; favorecen la disponibilidad de nutrientes y aportan, en definitiva, a la productividad de los cultivos.

PROYECCIÓN. Según estimaciones del INTA, el mercado inmediato potencial de «Biopellet» abarca, inicialmente, más de 345.000 hectáreas cultivadas en Cuyo.

«Con Biopellet buscamos dar respuesta a una demanda concreta: mejorar la fertilidad de los suelos sin recurrir a estiércol crudo, con una alternativa más accesible que los fertilizantes químicos» señaló Luis Bueno, investigador del INTA San Juan.

Por su parte, Emanuel Ontivero, biólogo del Conicet y del INTA, destacó: «El formato pelletizado revoluciona el manejo: es más práctico para el productor y asegura la distribución homogénea en el campo».

El investigador agregó que esa forma de presentación del producto, «facilita el transporte, el almacenamiento y la aplicación, con ventajas por sobre otros bioinsumos».

PRÁCTICO. El formato pelletizado facilita el manejo y asegura una distribución homogénea sobre la parcela.

AGRICULTURA REGENERATIVA

El impacto del desarrollo va más allá del lote. Según explicó Bueno, al ser elaborado con residuos agroindustriales (del Parque de Tecnología Ambiental de San Juan), promueve la economía circular y es una alternativa de bajo costo para ingresar al mundo de la agricultura regenerativa.

«Nuestro objetivo es transformar un pasivo en un insumo estratégico para la producción, generando empleo local y potenciando la competitividad de los productores» resaltó Carlos Núñez, economista, que también integra el equipo que desarrolló el proyecto.

Según estimaciones del INTA, el mercado inmediato potencial de Biopellet abarca, inicialmente, más de 345.000 hectáreas cultivadas en Cuyo.

Sus desarrolladores aseguran que, con una planta de gran capacidad de procesamiento -que permita escalar la producción– será posible abastecer a productores locales, a la Región y llegar con este bioinsumo a otros países.

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