CRÍA BOVINA

ESTRATEGIAS

Desafío para el criador: «bajar» un plan genético a un rodeo comercial

15 de mayo de 2026

El genetista bonaerense Santiago Debernardi advierte que, lo primero, es definir «hacia dónde querés ir, y en qué lugar estás». Recién después hay que elegir la genética y, a partir de ahí, adecuar criterios de manejo en función del objetivo productivo.

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SANTIAGO DEBERNARDI. El referente en genética bovina -que promueve el uso de la inseminación artificial como herramienta que ayuda a ordenar la estrategia- advierte que, para elegir el toro -o el semen- que va a mejorar su rodeo comercial, el criador tiene que mirar el plan genético que hay detrás de ese reproductor y, en particular, la mayor información disponible sobre su línea materna. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Segunda generación de una familia dedicada a la genética bovina (en la zona de Carlos Tejedor, al noroeste de la provincia de Buenos Aires), el médico veterinario Santiago Debernardi expuso en General Alvear (Mendoza) durante la Jornada Técnica enmarcada en la Edición 2026 de la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas.

Ante un numeroso auditorio, el especialista partió de algunos presupuestos básicos para «bajar» un diseño genético a un rodeo comercial, un objetivo cuyo logro -independientemente de la región del país- promete algunos beneficios… pero también supone tener que sortear ciertos desafíos que plantea la diversidad factores que lo condicionan.

VENTAJAS… Y DESAFÍOS

En diálogo con Campo Andino, Debernardi señaló -de movida- que llevar adelante una estrategia de mejora genética aporta beneficios en dos planos. «Uno, por el lado genético en sí; y otro, por el lado del manejo» del rodeo. Sobre esto último, destacó que, fundamentalmente, permite incrementar los nacimientos en cabeza de parición.

Al mismo tiempo, admitió que «hay factores que condicionan» la posibilidad de lograrlo. «Primero, qué tipo de ambiente tenés en tu campo, porque hay productores que tienen una cadena forrajera súper restringida, pero también están los que van sobrados».

Otra cuestión es «qué querés producir» porque «no es lo mismo el que vende el ternero al destete, que entora una vaquillona con dos años, que otro que engorda lo que produce y quiere entorar a los 15 meses». Remarcó que el propósito tiene que estar definido antes de ponerse a ver de dónde viene la genética.


POR QUÉ SÍ. Llevar adelante una estrategia de mejora genética aporta beneficios en dos planos, según Santiago Debernardi. «Uno, por el lado genético en sí; y otro, por el lado del manejo» del rodeo. Sobre esto último destacó que, fundamentalmente, permite incrementar los nacimientos en cabeza de parición.


RELACIÓN COSTO-BENEFICIO

El genetista bonaerense ponderó, también, en qué medida puede condicionar la evolución de ese plan el contexto económico y la variable tecnológica, además del factor ambiental.

«La tecnología está -afirmó- y el factor económico… te diría que es el que menos te condiciona. Ni hablar en este momento, en que estamos pasando por una ‘primaveraespectacular por los precios de la ganadería» .

«Cuando analizás los números -apuntó Debernardi- te encontrás con que inseminar un vientre (sumando semen y honorarios profesionales) te cuesta 11 kilos, pero sumás de 20 a 25 kilos más al destete, con lo cual, siempre te va a dar positivo» .

LO DE MENOS. Para encarar un plan genético, «la tecnología está; y el factor económico… te diría que es el que menos te condiciona, ni hablar en este momento, en que estamos pasando por una ‘primavera’ espectacular por los precios de la ganadería», aseguró el Dr. Debernardi.

EL CLIMA… Y LA CULTURA

«Las limitantes generalmente están dadas por el clima» aclaró. «Por ejemplo (y éste no es el caso de Mendoza) hay gente a la que se le inunda el campo, y en esas condiciones es complicado ejecutar la técnica. O campos que tienen mucho monte… o poca manga. Estas limitaciones son más de logística» .

Pero, en su opinión, hay otra variable más determinante que lo ambiental, lo económico (la de menor incidencia en su opinión), o ciertas carencias en infraestructura: «Las limitantes culturales» subrayó.

«Siempre peleo contra la cultura de la gente que piensa que ‘las inseminaciones son para las cabañas, que para qué va a cambiar… si siempre estuvo bien así’. Ésa es la limitante más grande» sentenció.

LO DE MÁS. «Las limitantes son más bien logísticas (por el clima de algunas zonas; en campos con mucho monte… o alguna carencia de infraestructura. Pero la más determinante, es cultural. Siempre peleo contra la cultura de la gente que piensa que las inseminaciones son para las cabañas» apuntó el profesional.

CÓMO ENCARAR UN PLAN GENÉTICO

Para Debernardi, «lo más importante para poder llevar adelante un proyecto y entender a qué velocidad lo querés (o lo podés) ejecutar, es tener claro a dónde querés ir, tener claro dónde estás y ajustar cuestiones de manejo que van a cambiar mucho» .

«Por ejemplo, en un campo con servicio continuo, la técnica de la inseminación es impracticable; intentarlo sería un delirio» enfatizó el profesional. De todos modos, aclara que no hay que esperar años para arrancar con un plan genético. «Se puede empezar con algunas acciones concretas, y avanzar al ritmo que puedas… y que te permita trabajar lo más ordenado posible» .

«Si no tenés una manga… la cuenta que te hice es clara: inseminar te va a permitir lograr de 20 a 25 kilos más al destete. Si mirás lo que vale una manga hoy, la pagás con muy pocos vientres inseminados. Es cuestión de hacer cuentas y organizarse un poco» dijo Debernardi.

EN NÚMEROS. «Inseminar un vientre (sumando semen y honorarios profesionales) te cuesta 11 kilos, pero sumás de 20 a 25 kilos más al destete, con lo cual, siempre te va a dar positivo», aseguró el genetista bonaerense.

IR ENSAYANDO… Y MEJORAR

Para él, «lo más importante es entender a qué querés jugar y qué herramientas genéticas hay, y una vez que hacés machear las dos cosas… es muy fácil» .

De todos modos, lo ideal es tener ciertos presupuestos cumplidos desde el punto de vista del manejo (como el servicio estacionado) y de infraestructura… aunque una eventual carencia en este punto, deja margen para un inicio gradual, según Debernardi.

Es que «uno puede adaptarse a diferentes situaciones» porque «no te pido que tengas la manga más cara y potreritos de 30 hectáreas, pero cuando empezás a ensayar y ves los beneficios, vas mejorando» la infraestructura.

EMPEZÁ AHORA. No hay que esperar años para arrancar con un plan genético. Se puede empezar con algunas acciones concretas. Indispensable, estacionar el rodeo… y tener una manga adecuada. «Si mirás lo que vale una manga hoy, la pagás con muy pocos vientres inseminados. Es cuestión de hacer cuentas y organizarse un poco» dijo Debernardi.

LA ELECCIÓN DE LA GENÉTICA

El Dr. Debernardi abrió un capítulo aparte para abordar el tema de la elección de la genética. «Durante muchos años -dijo- el productor eligió los animales que consideraba los de mejor genética, solamente por cómo lucían» .

Así, «veían un toro atractivo, de tamaño correcto, con mucha profundidad de volumen corporal, de costilla, con buenos cuartos… y en realidad eso no necesariamente significa que te iba a generar más renta» .

Entonces… ¿qué hay que mirar?, le preguntamos. «Lo primero que hay que entender, cuando vas a elegir un reproductor -dijo el genetista bonaerense- es que ese reproductor va a ser algo así como un embajador de ese rodeo… que va a ir a trabajar al tuyo» .

«No vas a querer un toro (o el semen de un toro) que venga de un campo donde preñan el 60% de los vientres y los terneros son un desastre… por más que ese toro luzca hermoso. Entonces, lo que yo miro de un toro, es de qué rodeode qué programa viene» .

«Tengo que ver en qué rodeo está… y decir: estos animales me gustan, esto es lo que quiero. Compro primero el programa. Me gustó el programa, y recién voy a elegir el toro (o el semen de ese toro) que más me gusta».

CLAVE: LA LÍNEA MATERNA

Después… «miro la madre» de ese toro. Porque «si sos criador, lo más importante para vos es la vaca que te va a quedar» . Entonces, «si no tenés información de toda la línea materna de ese reproductor… ¿Quién te dice que no viene de una vaca que se preñó año por medio?» .

«¿Le comprarías un toro a un tipo que da servicio todo el año y que no saca del rodeo la vaca fallada o vacía, y tiene vacas que paren cada 2, 3 años… y terminás llevándote un toro, o un hijo de un toro que tiene esa genética? ¡Ni loco! Sin embargo… pasa», aseguró.

«Tengo amigos, clientes… que han pasado por eso. Inclusive hay catálogos de semen de toros que salieron de rodeos que dan servicio todo el año o que dan servicio estacionado, pero preñan al 80%» advirtió.

«Después, la elección… dependerá de tu objetivo, de lo que quieras lograr. ¿Qué es lo importante, para mí? Que la madre de ese toro tenga buena ubre, que sea una vaca de óptimo engrasamiento, que haya sido precoz, y fértil.

«Esos atributos hay que verlos… y eso no se ve en el biotipo del animal que estás por llevar para tu rodeo. Es la confusión más grande que tienen los criadores tradicionales en Argentina», finalizó el Dr. Debernardi.

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