FRUTAS

PRODUCCIÓN

Difundieron estimación de cosecha de algunas frutas producidas en Mendoza

13 de enero de 2023

El Instituto de Desarrollo Rural mostró el pronóstico de producción de durazno para industria y para consumo en fresco, de ciruela para industria y de pera.

MUY POBRE. Con unas -escasas- 105.000 toneladas de producción, el IDR ubica al durazno para industria muy por encima de las otras tres especies incluidas en su pronóstico de cosecha para una muy pobre campaña 2022/2023- FOTO/Revista Campo Andino.


El instituto de Desarrollo Rural (IDR) de la provincia de Mendoza, finalmente hizo público -a través de su sitio web- el Pronóstico de Cosecha Frutícola para la Temporada 2022-2023. Fue elaborado con datos relevados durante noviembre, y está focalizado en cuatro de las especies frutícolas producidas en territorio mendocino.

En un informe que abre con la mención de las bases de información sobre las cuales los técnicos salieron a tomar datos y otras cuestiones metodológicas -y antes de volcar los números de esta temporada- el texto refiere la «importancia relativa de los cultivos en estudio».

Señala en ese sentido que, tanto en durazno de industria como en ciruela de industria, Mendoza es la provincia que lidera la producción argentina; y que ocupa el segundo lugar en duraznos y en peras para consumo en fresco.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Antes de ir a los datos, hay un par de consideraciones que nos interesa compartir. Por un lado, es notable que recién ahora se dé a conocer el pronóstico. Un mes -o más- después que hace unos años, al menos, cuando el reporte se hacía público entre el 4 y el 8 de diciembre.

Hay que ver, de todos modos, si era útil o no esa proyección a esa altura de la temporada, cuando todavía cabe esperar la ocurrencia de fenómenos que pueden alterar drásticamente las proyecciones.

Sobre todo, el granizo (esta semana tuvimos una muestra, sin ir más lejos), u otros, como ondas de calor que pueden alterar la fisiología de algunas especies y desprender el fruto o dañar su valor comercial (como ocurre con la Mancha roja en ciruela para industria). O lluvias que pudieran afectar la resistencia física de frutos a punto de ser cosechados, o la sanidad de otros que hubieren sido dañados por acción mecánica de algún fenómeno.

Otro punto, ya que hablamos de utilidad, es el pronóstico en sí. Planteado como está, al menos. Aclaremos algo. Nos reconocemos ignorantes de las disciplinas aplicadas a este tipo de estudios. Pero observamos que siempre hay objeciones a los datos que muestran estas estimaciones.

No desconocemos que, sobre todo en el caso de especies con destino industrial, quienes están del lado de la producción primaria quisieran «achicar» los números para que, una menor oferta potencial instalara una expectativa de mejores precios por la materia prima; como que la Industria pretendería «levantar» los números para «desinflar» esas expectativas. Eso no es nuevo, y será siempre así.

El problema es que -algunos años y en algunos cultivos- las diferencias entre las proyecciones oficiales y lo que dicen ver unos y otros desde el ámbito privado suelen ser tan amplias, que los sectores «en puja» terminan coincidiendo en que «hay cuentas que no cierran». Es difícil, para nosotros, dar con alguien que acepte decirlo «en on». Pero esas observaciones se escuchan. Unos años, más que otros. Este año, también se escuchan.

Creemos, claro está, que la información es imprescindible para tomar decisiones. Eso sí, debe ser precisa y oportuna. Es decir, lo más ajustada posible a la realidad… y llegar a tiempo. No antes ni después. No sería útil si nos limitamos a llenar casilleros para ver quién acierta, ni lo sería si llegamos cuando están levantando la mesa, para que nos cuenten como estuvo la cena. No es fácil, pero habrá que buscarle la forma. Si no, serán cada día más los que terminan conformándose con ver la carta donde está detallado el menú que disfrutaron otros.

Finalmente -antes de ir a los datos- si nos atenemos a los números que deja el Pronóstico, cabe señalar que las pobres 270.000 toneladas de producción que sumarían las cuatro especies frutales que para Mendoza son las más relevantes (suponemos, porque por eso se habrá hecho foco en ellas) ponen de manifiesto el progresivo deterioro que viene sufriendo la actividad.

Tampoco es novedad. Pero quizás sirva como dato adicional para repensar no sólo la fruticultura, sino a todos los sectores de la producción agropecuaria y agroindustrial de Mendoza, en el contexto de la economía provincial… e, inclusive, para repensar -con visión más amplia- la matriz productiva en su conjunto.  Como este tema da para mucho más, mejor vayamos a los números.  

DURAZNO INDUSTRIA 2022-2023

Con un pronóstico de 105.645 toneladas totales de fruta, la industria del durazno en mitades debería conformarse con poco más de 76.000 toneladas este año, si se confirman las estimaciones del IDR.

La proyección surgió del relevamiento realizado en noviembre de 2022, sobre 2.300 árboles de durazno para industria en cuarteles productivos comerciales, donde los técnicos midieron el diámetro de un total de poco más de 48.000 frutos.

De allí surgió que sólo el 72% era (potencialmente) fruta para partir y meter en latas con almíbar; mientras que el 28% restante, algo menos de 30.000 t, iba a tener destino de pulpa.

De las poco más de 105.000 ha de producción estimada para este ciclo, prácticamente el 80% se concentra en el Valle de Uco; habría 13% en el Sur (aunque habrá que ver en qué medida terminaron impactando las heladas tardías); 6% en la Zona Norte y 2% en el Este… si es que no lo barrió el granizo de mediados de esta semana.

Ese volumen total proyectado para esta cosecha, se sitúa casi 1.500 t por encima de lo estimado para la temporada 2021/2022, pero no alcanza la «mitad de la tabla» si se observa la serie de la última década (queda por debajo del promedio).

Ni hablar si lo comparamos con las casi 173.000 de las que daba cuenta el reporte oficial cuanto estimó la producción del ciclo 2010/2011 (y que se muestra en este informe, como inicio de la serie histórica); y mucho menos de los 180 millones de kilos (y más) obtenidos en campaña anteriores a esa.

DURAZNO DE TRANSPORTE

En el caso del durazno para consumo en fresco, los técnicos reunieron datos que, luego de ser procesados, permitieron al IDR estimar una producción de 47.835 toneladas. Para obtener los datos a campo, recorrieron 798 cuarteles productivos y calibraron 20.700 frutos de duraznos «de transporte».

En este caso, el volumen proyectado a cosecha se situó casi 500 tn menos que al momento de estimar la producción de la campaña 20221-22; y también es ésta una campaña que en la que no alcanzaría el promedio de las últimas diez.

La mayor parte de la producción está en el Valle de Uco, que se lleva la mitad del volumen estimado para este año. En el Sur habría quedado el 29%, el Este con el 12% y el Norte con 9%. Pero, en estos casos -igual que lo indicado para el durazno de industria- hay que ver qué impacto han tenido los fenómenos meteorológicos y cómo -eventualmente- se vería alterada la proyección del IDR.  

CIRUELA DE INDUSTRIA

En el caso de la ciruela para industria, el IDR estima una producción de 59.105 tn frescas para esta campaña, por encima de las 33.865 que había pronosticado para el ciclo anterior.

Este es uno de los casos llamativos. De un rápido relevamiento que hemos hecho entre algunos referentes, surgen que en el sector privado no creen -al margen de los números absolutos, que es otro tema- que la diferencia entre una campaña y otra pudiera ser de esa proporción.

Como sea, el informe del Instituto dice que esos datos salieron de observar 1.103 plantas de ciruela de industria, y medir 18.900 frutos. Dice que el Oasis Sur aportará el 88% de la producción esta temporada; el Este el 10% y el Norte el 2%.

¿DESPERTÓ LA “NIÑA”?

Esta temporada, la sorpresa podría haberla dado la pera, otrora considerada «la niña bonita» entre las frutas para consumo en fresco producidas en Mendoza. Pero, desde ya, adelantamos que no hay demasiado consenso en que el volumen pueda haberse casi cuadruplicado de un año para otro, como surge de comparar -en el gráfico- la barra de esta temporada con la de la campaña anterior.

Si bien las 56.421 toneladas que proyecta el IDR a partir de las mediciones de noviembre no dan para imaginar que -necesariamente- volverán los mejores tiempos, al cotejar el pronóstico para esta campaña con las estimaciones de ciclos anteriores, es notable el repunte luego de seis años de profunda depresión de un cultivo que viene en franco retroceso en Mendoza.

En realidad, el volumen nunca fue comparable con lo que produce la zona más relevante a nivel nacional, el Alto Valle norpatagónico, pero cuando hablamos de «mejores tiempos», y no tan lejanos, nos referimos -inclusive- a algunos de los números que muestran los gráficos difundidos ahora, como los 105 a más de 120 millones de kilos pronosticados para las cosechas 2007, 2008 y 2009, por ejemplo.

Sobre los oasis con mayor producción, una vez más el Valle de Uco va al frente, con el 61% de la estimada para este año. Le siguen el Sur de Mendoza con el 31%; el Norte con el 5% y el Este con el 3%. Los datos surgieron de observar 468 plantas de peras y calibrar 11.850 frutos.

En las cuatro especies cuya producción 2023 fue estimada por el IDR está incluido también un detalle de las fechas de plena floración, cantidad de frutos promedio por hectárea por oasis y variedad, proyección de rendimientos y diámetro medio de fruto y calibres esperados, según corresponda a la especie.  

Quien esté interesado en ver el informe puede ingresar a: https://www.idr.org.ar/wp-content/uploads/2023/01/Pronostico-de-Frutas-22-23.pdf

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