HORTALIZAS
GENÉTICA
Un equipo de investigación del INTA Balcarce aplica técnicas de mejoramiento para obtener una variedad que aprovecha de manera inteligente el recurso, sin sacrificar rendimiento. El ensayo será expuesto este jueves en la III Jornada de Actualización en Biotecnología de Papa.

Un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Balcarce (en la provincia de Buenos Aires) aplica nuevas técnicas de mejoramiento para obtener una variedad de papa que logra aprovechar el agua de manera inteligente, sin resignar rendimiento.
El desarrollo adquiere particular relevancia, porque se da en un escenario global donde la disponibilidad de agua apta para el consumo humano y los cultivos es, cada año, más escasa; y porque está relacionada con el uso racional del recurso hídrico para aplicarlo a la producción de una especie que consumen unos 1.400 millones de personas en el mundo.
Para entender qué están haciendo (en relación con este tema) en el INTA Balcarce, podríamos decir, aún a riesgo de simplificarlo, que aplican la edición genética para apagar sensores genéticos (naturales) lo que le permite a la planta seguir creciendo, aunque haya menos agua disponible en el suelo.
Según un reporte de INTA Informa -una de las vías de comunicación del organismo nacional- «este avance aportaría una herramienta fundamental para el manejo del agua de riego, manteniendo la productividad aún en condiciones de baja disponibilidad hídrica y protegiendo los suelos» .
Sergio Feingold, coordinador del Programa de Biotecnología del INTA y especialista en Edición Génica, señaló que «si bien la papa tradicionalmente se riega, el desarrollo de cultivares que toleren condiciones de baja disponibilidad hídrica es vital para asegurar la sostenibilidad agrícola en el futuro».
De manera que «este enfoque no solo permitiría aumentar la productividad, sino también disminuir la presión sobre los recursos hídricos» destaca el informe.
Remarca que la investigación busca desarrollar plantas que sigan creciendo a pesar de una reducción en la disponibilidad del agua. «Esto es crucial, sobre todo en áreas donde el riego es costoso y complicado, tanto económicamente como ambientalmente» indicó Feingold.
Tradicionalmente, se creía que las plantas dejaban de crecer por la falta de agua. Sin embargo, estudios fisiológicos y moleculares indican que lo que hacen es anticiparse a una posible escasez de este recurso.
Naturalmente, «cuando la planta detecta que la cantidad de agua en el perfil del suelo va disminuyendo por debajo de cierto umbral, cierra los estomas, esas pequeñas válvulas en las hojas que son parte de un mecanismo que impide la pérdida de agua… pero también limita la entrada de dióxido de carbono, esencial para la fotosíntesis y, por ende, detiene el crecimiento», describió Feingold.
El desafío era, entonces, cómo lograr ejemplares que continuaran creciendo, inclusive cuando el nivel de agua disponible disminuyera hasta alcanzar esos niveles a partir de los cuales la planta activa las alarmas y cierra los estomas.

ENSAYOS controlados, permitieron establecer que las plantas mejoradas por edición genética mantienen niveles de producción iguales o superiores con buena disponibilidad de agua, y superan en rendimiento a la variedad convencional, cuando se le restringe ese recurso. FOTO / GENTILEZA INTA Informa.
Feingold, junto con Cecilia Oneto, Gabriela Massa y Florencia Rey Burusco -integrantes del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce– realizaron la investigación con papa de la variedad Spunta, que es la de mayor producción para consumo en fresco en Argentina, y que se cultiva desde los años ’70.
Lo primero que hicieron fue inactivar un gen que interviene en un mecanismo que actúa a modo de sensor de agua. Posteriormente seleccionaron las plantas que pudieron continuar creciendo, aun cuando la disponibilidad de agua en el suelo caía por debajo del umbral del 50%.
Los investigadores consideran que los avances en este estudio aportarán una herramienta que contribuya al manejo racional de agua lo que, además de aprovechar mejor ese recurso, permitirá minimizar impactos negativos como la salinización y erosión del suelo, y aprovechar lluvias ocasionales durante el ciclo del cultivo.
Estas hipótesis serán probadas en ensayos a campo en la próxima campaña, que podrán realizarse debido a que (de acuerdo con la normativa nacional vigente en Argentina) este desarrollo es considerado equivalente a cualquier variedad generada por mejoramiento convencional.
«Tenemos muchas expectativas, y esperamos que los resultados muestren a campo lo ya evidenciado en ensayos controlados: que las plantas mejoradas por edición mantienen niveles de producción iguales o superiores bajo condiciones de buena disponibilidad de agua y superan en rendimiento a la variedad convencional bajo condiciones limitantes de agua», adelantó el especialista del INTA.
Este tema será central en un encuentro que organizan Feingold y su equipo de investigación, para esta misma semana, en el auditorio Agronomía de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Balcarce, Ruta 226, km 73,5.
Es la III Jornada de Actualización en Biotecnología de Papa, que se realizará este jueves, 1° de agosto en esa unidad del organismo nacional de investigación y tecnología agropecuaria, enclavada en sudeste de la provincia de Buenos Aires.
La jornada tiene como objetivo acercar a productores, semilleristas y referentes de la industria, y a otros actores relevantes de la cadena de la papa, los avances en nuevas biotecnologías para el desarrollo y mejoramiento del cultivo.
Además, se espera recoger comentarios y opiniones para direccionar los esfuerzos institucionales en investigación y desarrollo hacia demandas y desafíos específicos del sector.
CULTIVO DE PAPA EDICIÓN GENÉTICA DE PAPA LABORATORIO DE AGROBIOTECNOLOGÍA INTA BALCARCE PROGRAMA DE BIOTECNOLOGÍA-INTA SERGIO FEINGOLD