INSTITUCIONES

CELEBRACIÓN

El INTA cumple 70 años y abre sus puertas en Mendoza con dos jornadas para todo público

14 de octubre de 2026

Fueron programadas para el viernes 6 y el sábado 7 de noviembre. Se realizarán en el predio de la EEA Mendoza, sito en San Martín y Araoz, en Luján de Cuyo. Las cinco estaciones experimentales de la región mostrarán sus aportes más relevantes al desarrollo agropecuario y agroindustrial del oeste argentino.

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El 4 de diciembre próximo se cumplirán 70 años de la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la institución argentina señera en investigación, innovación y extensión en materia de tecnología agropecuaria.

Al margen del acto formal que se realizará ese día, el Centro Regional Mendoza–San Juan decidió que la primera semana de noviembre «abrirá la tranquera» del predio situado en San Martín y Aráoz, de Mayor Drummond (en el departamento mendocino Luján de Cuyo) donde tiene su sede.

Será una doble Jornada de Puertas Abiertas, programada para el viernes 6 y el sábado 7 del mes próximo, que tendrá por anfitriones a profesionales y técnicos de las cinco estaciones experimentales agropecuarias de su dependencia y a las instituciones, organizaciones y empresas con la que trabaja el INTA en la región.

En efecto, cada unidad (Rama Caída, San Rafael; La Consulta, San Carlos; Mendoza, Luján de Cuyo; Junín, La Colonia y San Juan, Pocito) y sus respectivas agencias de extensión rural, tendrán participación en el predio lujanino, para mostrar su labor.

SE ESPERA UNA MASIVA RESPUESTA

El director del Centro Regional, Claudio Galmarini, adelantó la presencia de autoridades provinciales, municipales, de las organizaciones de productores, y muy probablemente de las máximas autoridades del INTA (Presidencia; Dirección Nacional; miembros del Consejo Directivo) durante el acto de apertura que se desarrollará pasado el mediodía del viernes 6.

En diálogo con Campo Andino, Galmarini enfatizó que la convocatoria va dirigida a toda la comunidad para mostrar el accionar de la Institución junto a sus socios en materia de investigación, innovación, desarrollo y transferencia de tecnología al sector productivo del Centro Oeste de Argentina.

También habrá stands de empresas que tienen vinculación con el INTA y emprendedores relacionados con la Institución, que van a ofrecer sus productos a quienes asistan al predio de Luján.

Hay expectativa por la repercusión que seguramente tendrá la convocatoria, en el sector productivo, en las escuelas agrotécnicas y universidades invitadas y en la comunidad en general.

Es que la última edición de puertas abiertas en ese predio reunió a más de 30.000 personas, y los organizadores no descartan que, ahora, pudiera superarse ese número, durante el 6 y 7 de noviembre.

UNA MISIÓN PLENAMENTE VIGENTE

Galmarini recordó que «el INTA fue creado el 4 de diciembre de 1956, mediante el Decreto-Ley 21.680, publicado en el Boletín Oficial el 10 de diciembre de ese año»; y «si uno repasa su misión original, puede resaltar su vigencia».

Señaló, en ese sentido, que fue concebido para «impulsar, vigorizar y coordinar el desarrollo de la investigación y la extensión agropecuaria para mejorar la empresa agraria y la vida rural» .

Remarcó que esas premisas, que son parte esencial de la idea original de quienes hace siete décadas pensaron la Institución, se mantuvieron vigentes, al punto que «siguen siendo nuestra misión central» .

«Hemos tenido vaivenes, producto de los procesos políticos que han marcado la historia del país; pero la razón de ser de nuestra Institución no ha cambiado a lo largo de estos 70 años» enfatizó.

Ponderó que «su valor como herramienta para el desarrollo agropecuario del país le ha permitido al INTA (y ésta es una apreciación personal) sostenerse como Política de Estado que ha trascendido a los diferentes gobiernos» .



AQUÍ, LOS PRODUCTORES TAMBIÉN DECIDEN

En el INTA, las máximas decisiones las toma el Consejo Directivo. «En nuestro caso, el Consejo Directivo Regional -recordó Galmarini- donde están sentadas organizaciones de productores (como Federación Agraria Argentina, Sociedad Rural Argentina, CRA, CREA, ACOVI), representantes de las universidades, del sector científico y obviamente de los gobiernos de Mendoza y San Juan» .

Esta estructura no es asesora, sino resolutiva; lo que «nos permite acordar prioridades para el desarrollo de la Región, y generar fuertes alianzas entre las instituciones» explicó. «No es fácil -admite Galmarini-… siempre se discute, pero eso garantiza que las decisiones sean acordadas y, entiendo, las mejores posibles«.

Destacó que «el INTA es una institución que planifica mucho, tiene planes estratégicos de largo plazo, planes institucionales de mediano plazo -a nivel nacional- y los de los centros regionales, que son más cortos, se renuevan cada 4 años- y se hacen en conjunto con el sector agropecuario… con los propios beneficiarios» .

Esta participación también se refleja en los consejos de las estaciones experimentales y de las agencias de extensión, que no son resolutivos, sino asesores.

El Dr. Galmarini aprovechó para valorar y «agradecer el compromiso de quienes integran esos consejos (organizaciones de productores, entidades científicas y académicas, representantes de los gobiernos) porque nos han ayudado a priorizar nuestras acciones y a mantener un rumbo vinculado al desarrollo agropecuario de la región a lo largo de 70 años» .


«Su valor como herramienta para el desarrollo agropecuario del país, le ha permitido al INTA (…) sostenerse como Política de Estado que ha trascendido a los diferentes gobiernos». Claudio Galmarini.


UNIDADES DEL INTA MENDOZA-SAN JUAN

En lo formal, las cinco grandes unidades dependientes del Centro Regional Mendoza-San Juan fueron constituidas como tales, después de la creación del INTA y, aunque se integraron con un mismo rango «venían de historias distintas» reveló el Dr. Galmarini.

La Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Rama Caída (San Rafael), con ámbito de acción en toda la mitad Sur del territorio de Mendoza- operaba desde 1925. «La empresa británica que realizó el tendido de la red ferroviaria tenía allí un vivero de plantas frutales; y se incorporó como Estación Experimental en el ‘58» señaló el director regional.

La EEA Mendoza, con sede en Mayor Drummond -Luján de Cuyo- ya existía en 1948 (aunque no con ese nombre). Era una Experimental del Ministerio de Agricultura de la Nación; y cuando fue creado el INTA, pasó a su órbita.

También la EEA La Consulta (en San Carlos, Valle de Uco) es preexistente. Era –desde 1950– una Subestación, que dependía del Ministerio de Agricultura de la Nación. Con la creación del INTA pasó a ser Experimental.

El origen de la EEA San Juan (en el departamento Pocito, al Sur de esa provincia) fue distinto. Había visto la luz como Agencia de Extensión Rural (AER) del ya constituido Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, recién en 1958 se constituyó en Experimental.

La historia de la EEA Junín (situada en el juninense distrito La Colonia, al Este de Mendoza) es «casi concomitante con la Experimental sanjuanina; nació después de la creación del INTA» indicó el Dr. Galmarini.

CUSTODIO DEL PATRIMONIO GENÉTICO

El director del Centro Regional Mendoza-San Juan remarcó que «a lo largo del tiempo, el INTA ha aportado mucho a las cadenas productivas más importantes de la región».

En un rápido repaso de algunas de las contribuciones más relevantes destacó, por ejemplo, «el rol en la conservación y uso de recursos genéticos» .

Citó, en ese capítulo, «la colección ampelográfica (de vid) más importante del hemisferio sur, que la tenemos en la Experimental Mendoza» .

Precisó que «este banco de germoplasma resguarda, por ejemplo, variedades de vides criollas únicas, identificadas por el INTA y ya adoptadas y vinificadas en la región» .

También «las colecciones de olivos, que están en San Juan (reconocida por el Comité Olivícola Internacional)y una complementaria que tenemos en Junín» .

El Dr. Galmarini mencionó, por otra parte, al Banco de Germoplasma de Semillas Hortícolas que está en La Consulta, y al Banco de Microorganismos, que incluye levadura, que está en la Experimental Mendoza.

«Esto constituye una reserva genética muy diversa -destacó- que nos permite trabajar sobre nuevas variedades, nuevas levaduras, nuevos microorganismos… para hacer frente a desafíos que se renuevan permanentemente».

Por ejemplo, «para adaptarlos a procesos de cambio climático (a fin de obtener materiales resistentes a sequía) o para para favorecer la resistencia a enfermedades, entre otros objetivos» .



OBTENCIÓN DE NUEVAS VARIEDADES

Destacó, dentro del mismo capítulo, el «liderazgo del INTA en el área de mejoramiento genético, especialmente en Horticultura, pero también en Viticultura y plantas aromáticas» . En este último ámbito, destacó «la creación de variedades de uvas de mesa y de orégano» .

«Pero, en la Horticultura, es notable el trabajo que se ha hecho en el tiempo» enfatizó el máximo responsable regional del INTA. «Sobre todo en la Experimental La Consulta, donde hemos obtenido variedades de ajo, de cebolla, de zapallo, de tomate, de lechuga…» .

A esto «se suma también la producción de semillas de hortalizas, que fue promovida desde el INTA y hoy es una actividad muy importante en la región» .

El Dr. Galmarini apuntó que estos logros han tenido «un impacto dispar, muy destacado por ejemplo en el caso del ajo y la cebolla, pero sin duda han sido un instrumento de cambio en el sector de la producción primaria y en las etapas de agregado de valor a nuestra producción regional».

RIEGO EFICIENTE Y SANIDAD

La influencia del INTA en la Región ha contribuido a una mayor eficiencia en el uso agrícola del agua, un recurso cuya disponibilidad (al margen de la coyuntura climática del presente ciclo), estará marcadamente restringida a futuro.

Sobre este punto, «en articulación con otras instituciones hemos contribuido claramente, además, a difundir tecnologías de riego que permiten aprovechar mejor el recurso en regiones áridas, como Mendoza y San Juan» subrayó el Dr. Claudio Galmarini.

En otro orden, hizo referencia a la sanidad frutícola. En particular a los sistemas de alerta temprana, detección de virosis y otras enfermedades, para preservar la sanidad del material vegetal, «sobre todo de especies perennes, como los frutales -dijo- para asegurar la implantación de un monte frutal sano» .

MOTORES DE TRANSFORMACIÓN

Mencionó, por otra parte, ciertas «herramientas de transformación de la estructura productiva regional –activadas desde el INTA– como el impulso a la organización» de cadenas completas.

Por ejemplo, el trabajo junto a otras entidades para gestar la Asociación Tomate 2000 (promovida desde la Experimental La Consulta) en la que el INTA sigue teniendo un rol determinante.

«Esta alianza público-privada -subrayó- logró elevar los rendimientos del cultivo desde las 40 toneladas por hectárea en la década de 1990 a promedios de 80 a 90 t/ha (e incluso techos de 180 t/ha), posicionando a Cuyo en niveles de eficiencia de clase mundial» .

En igual sentido, recordó que «el Plan Estratégico Vitivinícola -PEVI- nació en el INTA mediante el trabajo con el propio sector, y fue canalizado luego a través de la COVIAR», la entidad creada para ejecutarlo.

Hizo referencia, asimismo, como ejemplos de articulación con los sectores productivos, al acompañamiento a distintas actividades organizadas bajo la figura del clúster, como los que nuclean a los sectores Ganadero, de Ciruela Deshidratada; de Frutos Secos; y de Producción de Semillas, y el naciente Cluster Olivícola.

Destacó, con igual énfasis, otras iniciativas vinculadas con «la creación o la contribución a la creación de cooperativas, como FecoAgro en San Juan, o Lacofrut en Lavalle (Mendoza), para citar algunos ejemplos».


«El INTA ha impulsado la organización de cadenas agrícolas de manera integral. La conformación de la Asociación Tomate 2000; el diseño del Plan Estratégico Vitivinícola… son (entre otros) ejemplos de articulación con distintos sectores, que ha sido un verdadero motor de transformación de la estructura productiva regional». Claudio Galmarini.

ANALÍTICA | IMÁGENES SATELITALES | IA

Galmarini abrió un capítulo especial para mencionar el servicio que prestan los laboratorios del INTA a la comunidad rural. Mencionó, por ejemplo, el Laboratorio de Análisis de Calidad de Semillas instalado en La Consulta.

Recordó que el servicio que ofrece esa unidad (que es de referencia no sólo nacional, sino también internacional) «permite asegurar la calidad de las semillas comercializadas y de los procesos de producción» .

Destacó también el rol del Laboratorio de Residuos que dispone la Experimental Mendoza, que detecta niveles de restos -por ejemplo- de agroquímicos presentes en alimentos o en la industria.

Hizo referencia, asimismo, al Laboratorio de Detección de Virus que funciona en la Experimental Rama Caída, que ayuda a sostener el sistema de producción de papa semilla en Malargüe.

También a «los Laboratorios de Suelo que tenemos en San Juan y en Mendoza, (que en un principio tenían un rol central porque no había otros) y otros especializados en Entomología; en Fitopatología, etc.» indicó.

A eso se le suma en la actualidad «el uso de imágenes satelitales y de inteligencia artificial, que permiten asociar toda la información que tenemos sobre calidad de agua, suelo, fenología, etc. y así determinar qué variedad y en qué zona conviene plantar, antes de decidir dónde iniciar un nuevo cultivo» .

Subrayó, de paso, que «un buen ejemplo que ha sido muy bien recibido por el sector es el mapa de aptitud para la implantación de pistacho, que elaboramos hace no mucho tiempo».

«Hoy la transformación y la inclusión digital y el uso de inteligencia artificial y manejo de datos es clave» remarcó el director regional del INTA, y «contamos con gente formada en estas disciplinas, aunque harán falta más en el futuro cercano».

Pero reconoció que «estamos aprendiendo a usar esas herramientas de manera más eficiente, y ya comenzamos a trasladarlas al sector agropecuario para contribuir con la toma de decisiones» .

AGUA, BIOTECNOLOGÍA Y MÁS…

La gestión integral del agua «sigue siendo una prioridad para nosotros -dijo Claudio Galmarini- articulando un entramado de instituciones relacionadas con la gobernanza del agua» .

Mencionó organizaciones como Hidráulica en San Juan y el Departamento General de Irrigación en Mendoza, a las que se suman el INA (Instituto Nacional del Agua), el Ianigla, y las universidades.

Todos quieren seguir muy de cerca qué están prediciendo los modelos para los próximos años en cuanto a disponibilidad del recurso. En paralelo, están enfocados en «generar aportes sobre el manejo intrafinca, para hacer un uso eficiente del agua, al momento del riego» .

Galmarini mencionó otros trabajos del INTA, como los realizados para la selección de portainjertos resistentes a sequía o que necesiten menos agua… o que hagan un uso más eficiente del recurso.  

También las experiencias con energías renovables. Por ejemplo, «el uso de energía solar para ser utilizada en bombeo, una opción que no era contemplada hace años».

Por otra parte, la agricultura regenerativa, un enfoque que apunta a trabajar preservando las capacidades del suelo, permitiéndole recuperarse y sostener en el tiempo su fertilidad, a través de un manejo adecuado.

FORMACIÓN DE RECURSOS HUMANOS

En otro orden, resaltó que «el INTA lleva 20 años participando en el dictado de la Carrera de Ingeniería Agronómica en San Juan, fruto de la conformación de una Unidad Integrada Universidad Nacional de San Juan–INTA» .

Del mismo modo, «aporta docentes, coordinadores de módulos, directores de tesis e integra los comités académicos de maestrías que dicta junto a la UNCuyo: Viticultura y Enología; Horticultura; Riego y Drenaje; Extensión Rural y Olivicultura», detalló.

OPTIMIZAR LOS RECURSOS FINANCIEROS

El Dr. Claudio Galmarini considera que en el Centro Regional que dirige, «estamos haciendo las cosas lo mejor posible, pero -reconoció- siempre existe espacio para ser más eficientes, para que el presupuesto disponible resulte más productivo».

Destacó la importancia, para lograr ese objetivo, de «fortalecer las alianzas estratégicas con las organizaciones de productores, con empresas del sector privado, con las universidades y los gobiernos, acordando prioridades a partir de una identificación cada vez más precisa de las demandas de los sectores productivos» .


«Las instituciones de Ciencia y Tecnología… y agregaría las de Educación, no deben ser consideradas un gasto, sino una inversión» (…) «Podemos discutir prioridades. Qué hacer; cómo hacerlo… Pero no me imagino que tengamos que dejar de hacerlo. Estoy convencido de que un país sin Ciencia y sin Tecnología es muy difícil que se desarrolle… y nuestra tarea es contribuir a que Argentina logre ser un país desarrollado, lo cual permitirá a todos sus habitantes alcanzar una mejor calidad de vida». Claudio Galmarini.


CAPACIDAD DE TRABAJO RESENTIDA

Claro que -como se sabe- la dinámica de trabajo de la Institución se vio alterada en los últimos tres años. Sobre este punto, Galmarini señaló entre lo más relevante, «el intento de cambiar el sistema de gobernanza del INTA y la reducción de la planta de personal» .

Sobre este último punto reveló que ese achique, desde fines de 2023, dejó al INTA con casi 20% menos de gente porque «no podemos reponer vacantes naturales por jubilación o renuncias, y por el impacto de dos programas de retiro voluntario» que impulsó el Poder Ejecutivo Nacional.

«Lo más valioso que tenemos son nuestros recursos humanos» remarcó Galmarini. «El INTA tiene gente muy bien formada y el país ha invertido mucho en su formación».  Lamentó que «algunos se nos han ido, y eso resiente la capacidad de intervención y de innovación y transformación que uno pretende hacer en el sector».

El director del Centro Regional Mendoza-San Juan del organismo comentó que «hoy, tenemos un presupuesto que nos permite afrontar los gastos corrientes, pero nos dificulta mucho el mantenimiento de nuestro equipamiento e infraestructura y compromete nuestro accionar» .

INVERTIR EN EL DESARROLLO DEL PAÍS

El Dr. Claudio Galmarini lamentó la situación porque, dijo: «Estamos de acuerdo en que debe hacerse un uso responsable de los recursos del Estado. Pero las necesidades presupuestarias de las instituciones de Ciencia y Tecnología… y agregaría las de Educación, no deben ser consideradas un gasto, sino una inversión» .

«Nosotros tenemos números claros que demuestran (si queremos mirarlo en esos términos) el balance positivo que surge de comparar los resultados económicos producidos por los aportes del INTA a numerosas cadenas productivas en todo el país, con lo invertido en sueldos y presupuesto«.

«Por supuesto que podemos discutir prioridades. Qué hacer; cómo hacerlo… Pero no me imagino que lo consideremos un gasto y no una inversión. Estoy convencido de que un país sin Ciencia y sin Tecnología es muy difícil que se desarrolle y nuestra tarea es contribuir a que Argentina logre ser un país desarrollado, lo cual permitirá una mejor calidad de vida a sus habitantes».

70 AÑOS DEL INTA EN CUYO

Por lo que, independientemente de la coyuntura, para Galmarini «vale la pena celebrar los 70 años de una Institución como el INTA cuyos objetivos originales mantienen plena vigencia» .

Con esta convicción, el Centro Regional Mendoza-San Juan invita, para el viernes 6 y el sábado 7 de noviembre, a una doble jornada para todo público, denominada: «INTA Puertas Abiertas. 70 años junto al agro construyendo el futuro» .

«Queremos compartir esta celebración con la Comunidad, dar a conocer nuestra historia, lo hecho en Cuyo a lo largo de siete décadas, la labor actual y cómo imaginamos el futuro en la Región», cerró el director del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA.

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