TERRITORIOS
DESARROLLO LOCAL
El INTA trabaja en la principal zona productora de Catamarca para fortalecer la actividad con pautas de manejo del cultivo y de agregado de valor a la materia prima.

El cultivo del membrillo es parte de la historia… y de la actualidad productiva en varias provincias del oeste de Argentina. Aunque en algunas regiones fue perdiendo protagonismo, en otras se sostiene; y está la idea de fortalecerlo como una alternativa, sobre todo para ciertos estratos de su entramado socio-productivo.
En el oeste de la provincia de Catamarca, por ejemplo, los departamentos Belén y Andalgalá tienen tradición como productores de esta fruta que destaca por su rusticidad, facilidad de manejo del cultivo y la posibilidad de destinarla a elaboraciones artesanales e industriales.
Pablo Sosa -técnico de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Catamarca– reveló que «la producción de membrillo en Belén se encuentra en constante crecimiento» al punto que «en estos últimos años -dijo- se convirtió en la principal actividad frutícola con una superficie actual de aproximadamente 160 hectáreas» con poco menos de 60 familias que se dedican a su cultivo.
Su gran rusticidad, adecuado comportamiento en distintos ambientes de la región, facilidad de multiplicación, manejo sencillo, precocidad productiva y bajos requerimientos hídricos, hacen del membrillo una alternativa de diversificación para los pequeños agricultores de Belén, explicó el referente zonal del INTA.
Estos atributos alentaron el incremento de la actividad membrillera en la región, lo que trajo aparejada la necesidad de fortalecer al sector con herramientas de manejo que permitan obtener fruta de calidad diferenciada, y un proceso de industrialización para agregar valor a la materia prima
Hoy, el INTA Catamarca dispone de un paquete tecnológico probado en la principal zona productora de la provincia por Juan Cólica -referente en manejo de cultivo de la AER Andalgalá-, que abre una alternativa productiva rentable a mediano plazo para agricultores familiares, afirmó Sosa.
También para las agroindustrias locales. Es que el INTA gestiona la incorporación de tecnología e instalaciones para procesar la fruta en la zona de producción, con el objetivo de ampliar la paleta de productos derivados de esa materia prima para incorporarlos a la oferta gastronómica en el circuito turístico de Belén.
De manera que, las plantas de membrillo, que habían quedado relegadas al espacio que tradicionalmente ocuparon en patios, cercos y cortinas forestales en las regiones argentinas de Cuyo y el NOA, han recobrado protagonismo productivo, al menos en esos valles catamarqueños.
De manera que, sin resignar el ámbito de la cocina, donde los frutos siguen teniendo por destino la elaboración casera de dulces, mermeladas y jaleas para consumo familiar, la producción de membrillos pasó a disputar un lugar de relevancia en la producción frutícola en aquella región andina.
De hecho, Pablo Sosa destacó el potencial productivo de la actividad, expresado en términos relativos y considerando la acotada capacidad financiera y tecnológica de esas explotaciones de menor escala.
En ese sentido, aseguró que «en un futuro cercano podría alcanzar volúmenes de 1,3 millones de kilogramos en fresco, lo que redundará en trabajo y beneficio económico para las familias de Belén».
Recordó «casi el 99% de la producción se comercializaba tradicionalmente como fruta fresca sin procesar -con destino a provincias cercanas- y solo el 1% de la producción se procesaba en forma familiar artesanal». Ahora, está enmarcada en un proyecto que aspira a contribuir al desarrollo local.
En efecto, la iniciativa se materializó a partir de la conformación del Grupo de Cambio Rural «El Achao Belén» integrado por productores membrilleros que fueron capacitados por extensionistas de la Agencia de Extensión Rural (AER) Belén del INTA, junto a Luciana Godoy -especialista en bromatología- y Mariela Solohaga, técnica en procesamiento agroalimentario.
Además de los tradicionales dulces, mermeladas y jaleas, les propusieron innovar con productos derivados del membrillo como: gomitas, harina, jugo, licor, vino, vinagre entre otros. Estas capacitaciones fueron destinadas no solo a los miembros del grupo sino a todo productor y público en general que estuviera interesado.
El grupo de membrilleros del Achao se relacionó con el INTA en 2021, en busca de información que aportara mejoras a su producción. En 2022 se constituyeron como grupo de Cambio Rural, lo que les permitió acceder a un programa de asistencia técnica permanente por tres años.
Los productores tuvieron acceso a información sobre variedades y adquirieron conocimientos en el manejo del cultivo, lo que les permitió mejorar la calidad de la fruta obtenida.
Además, incorporaron saberes relacionados con opciones de agregado de valor a su materia prima, y determinaciones de su calidad química y organoléptica, todo lo cual favoreció la apertura de un más amplio horizonte desde lo productivo y lo comercial.
EEA INTA CATAMARCA GRUPO CAMBIO RURAL EL ACHAO BELÉN PABLO SOSA PRODUCCIÓN DE MEMBRILLOS EN CATAMARCA
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