FRUTICULTURA

TEMPORADA 2025

La cereza inicia el ciclo más expuesta al riesgo de heladas y posible falta de agua en Mendoza

5 de agosto de 2025

Todas las variedades acumularon el frío necesario; y la mayoría sigue en fase de dormancia. Sólo las muy tempranas del norte mendocino ya están con «punta verde», lo que se interpreta como la señal visible de «arranque» del nuevo ciclo.

CRECE paulatinamenteel interés por invertir en nuevas plantaciones. Pero advierten que hay inconvenientes por ciertas restricciones comerciales para poder trabajar fluidamente con materiales nuevos. Pese a ello, hay empresas que vienen innovando, con la incorporación de variedades de floración -y maduración- mucho más temprana. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Con la seguridad que los cerezos han acumulado (en Mendoza y en Patagonia) las unidades de frío que requiere la especie, productores y empacadores-exportadores siguen la evolución de los cultivos que, en algunas zonas, ya empezaron a «despertar» tras un invierno que había venido demorado.

En efecto, en el sector coinciden en que –aunque llegó un poco tarde- el frío ya es suficiente para todas las variedades cultivadas, inclusive las que más unidades necesitan, como son la Lapins y la Bing.

EL FRÍO VENÍA RETRASADO

Diego Aguilar, gerente de Operaciones de la firma Río Alara S.A. (con plantaciones de cerezos en Mendoza y en Los Antiguos, Santa Cruz) señaló que «en líneas generales, la acumulación de frío empezó un poco tarde respecto del año pasado».

Pero el balance empezó a equilibrarse con las bajas temperaturas que llegaron a partir del 20 de junio, y hoy los cultivos «han sumado las unidades de frío que necesitan» aseguró.

En diálogo con Campo Andino, el ejecutivo dijo que ya en los primeros días de julio «los productores que tienen fruta más temprana, sobre todo en el Oasis Norte de Mendoza, aplicaron los rompedores de dormancia» .

Son productos que favorecen una floración homogénea y de -relativamente- breve duración, lo que permite anticipar un poco la cosecha y, al mismo tiempo, evita tener que prolongarla con «varias pasadas».

SUPERADO el primer desafío (el de la acumulación de unidades de frío), en el «fixture 2025» de los cultivos de cerezos aparecen, potencialmente, otros rivales de fuste. Como eventuales heladas tardías, viento Zonda, granizo y lluvias. Pero hay mucha inversión de algunas empresas del sector, en sistemas de protección frente a esos fenómenos.

EL PANORAMA EN PATAGONIA

En la Patagonia Sur (donde Río Alara tiene parte de sus cultivos) «ya se acumuló el frío necesario» dijo el referente del sector quien -dicho sea de paso- al momento de recibir la consulta desde la Redacción de Campo Andino andaba, precisamente, por Los Antiguos.

Refiriéndose a esa zona productiva de la provincia de Santa Cruz, advirtió que (pese a que aquellos cerezos tienen cubiertas, también, las unidades de frío necesarias) «estamos transitando un invierno -además de muy lluvioso– relativamente cálido…» .

Remarcó que éste «no ha sido un invierno como los tradicionales» y temen por la incidencia de heladas tardías (en primavera), aunque todas las fincas, allí, están equipadas con la tecnología apropiada para atenuar los efectos del fenómeno.

Por lo pronto, para ir midiendo la evolución de los cultivos, esperan la llegada de mediados de agosto, cuando «las yemas deberían empezar a moverse» en una zona donde, regularmente, la floración llega después del 20 de septiembre.

PATAGONIA NORTE Y MENDOZA

En Patagonia Norte, la evolución de la acumulación de frío fue similar a las zonas productivas de Mendoza, «porque son ambientes muy parecidos», recordó Aguilar. Sobre todo, en la zona de Chimpay.

De hecho, allí (Valle Medio de Río Negro) «ya hay movimiento de yemas» y se estima que los cerezos deberían empezar a florecer «a finales de agosto o -lo que es más habitual- en la primera semana de septiembre» según el ejecutivo de Río Alara.

Aclaró que esos deberían ser los tiempos de evolución, al menos en plantaciones «donde han hecho los deberes, con el uso de variedades tempranas y la aplicación de rompedores de dormancia» .

Con mayor razón en Mendoza Norte, cuyas primaveras mucho más cálidas les permiten a sus montes llevar un ciclo más avanzado aún que lo que exhiben los del norte patagónico.

MENDOZA «PUSO PRIMERA»

Desde el Oasis Norte de Mendoza, el empresario Fernando Güizzo señaló que, «aunque estamos entrando en la última etapa del proceso de acumulación de frío, ya hemos superado el tramo más importante de la fase de dormancia y, afortunadamente, de manera satisfactoria» .

«Podríamos decir que el primer examen, que es a la acumulación de frío… ya está aprobado» para las «distintas variedades de cereza» dijo el gerente comercial de Güizzo Frutas Frescas S.A. en diálogo con Campo Andino.

La histórica empresa familiar es una de las referentes nacionales en producción, empaque y exportación de cerezas frescas de Argentina.

Su producción primaria (ahora en proceso de expansión) se concentra en Finca Boedo (Luján de Cuyo -en Mendoza Norte- donde también está la planta de empaque), y se complementa con la que sale de una superficie menor, cultivada en Tupungato (Valle de Uco).

Aunque aclaró que la mayoría de las variedades -hasta este último fin de semana, al menos- estaba en dormancia, Güizzo reveló que «la semana pasada ya empezamos a ver en algunas muy tempranas el estado denominado punta verde, que interpretamos como la señal visible de que estamos ante el inicio del nuevo ciclo» .

Esto implica que «la planta ya cumplió su descanso, acumuló el frío necesario» que, no obstante, «no es condición suficiente, para la productividad… porque queda mucho camino por recorrer» advirtió.

Lo cierto es que, a partir de ahora, los cerezos «van a agradecer el calor que pudiera llegar, para sumar grados-día, que los va a conducir a la brotación, a la floración y, finalmente, al cuaje de los frutos».

HELADAS Y AGUA ESCASA

Al mismo tiempo, ya los pone frente al riesgo de sufrir daño por eventuales heladas, por lo que tienen todo dispuesto para proteger los cultivos de ese fenómeno. Como cada ciclo para ésta época, y este año, con mayor razón.

Es que «estamos teniendo un invierno seco, y todo indica que vamos a tener una primavera seca también… ha nevado poco, por lo que no hay mucha nieve acumulada», lamentó.

Esto «trae aparejado dos riesgos» advierte el empresario: «En primer lugar, mayor exposición al riesgo de heladas; y en segundo lugar (esto es posterior) la eventual escasez de recurso hídrico, por lo que vamos a tener que hacer un uso muy eficiente del agua cuando llegue la fase de crecimiento del fruto» .

ZONDA, GRANIZO, LLUVIA…

La mayoría de las variedades de cerezos cultivadas en Mendoza Norte debería entrar en floración hacia mediados de septiembre (quizás unos días después los del Valle de Uco) cuando, en esas regiones, el viento siempre representa una amenaza.

El fuerte descenso de la humedad ambiente y el potencial daño mecánico que provoca el Zonda constituye otro de los desafíos para los productores, cada campaña. Claro que, las fincas mejor equipadas, disponen de herramientas tecnológicas para afrontarlos.

No sólo a las heladas y al Zonda pueden «plantar cara» los fruticultores que han invertido en sistemas de defensa, sino también ante otros fenómenos (que eventualmente llegan más avanzado el ciclo) como el granizo y las lluvias.

Estas últimas llegan -directamente- a inutilizar los frutos si coinciden con el momento de la cosecha porque los sobrehidrata y, con la piel rajada, pierden valor en los mercados que pagan un precio que justifica la cuantiosa inversión realizada en genética, en infraestructura de protección y en manejo del cultivo.   

De todos modos, para ver cómo seguirá el ciclo -en Mendoza Norte–  habrá que volver la mirada hacia los cerezos (nosotros, porque los productores están todos los días pendientes) durante la segunda mitad de septiembre, cuando deberían empezar a cuajar los primeros frutos de las variedades más tempranas.

CRECIÓ EL ÁREA CULTIVADA

Volviendo al diálogo con Diego Aguilar -quien, aparte de su rol en Río Alara, preside la Cámara de Cerezas de Mendoza– destacó, por otra parte, un interés por el cultivo que crece paulatinamente. En su diálogo con Campo Andino, reveló que «se ha empezado a ver una ampliación de la superficie implantada» con cerezos.

Aclaró que «no son grandes áreas» y que se trata de iniciativas de «productores que ya vienen trabajando» en el sector de cerezas. Precisó que son fruticultores «sobre todo de la Zona Norte» que «reconvierten y se animan a poner variedades nuevas, súper tempranas» .

Puntualizó que «esto nos llena de satisfacción, porque era uno de los objetivos que desde los inicios nos planteamos como Asociación: alentar el incremento de la superficie cultivada y promover la implantación de variedades que nos permitieran anticipar la cosecha todo lo posible».

El ejecutivo y dirigente empresarial detalló que esto, «en general, es incipiente», y «se está empezando a ver en zonas de Mendoza como Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén; el Este (San Martín, Junín)».

En todas esas locaciones, hay «productores… algunos más chicos, y en otros casos medianos que están no sólo reconvirtiendo, sino también implantando hectáreas nuevas con variedades tempranas» aseguró.

De hecho, el propio Fernando Güizzo nos decía que «estamos plantando también en otros dos sectores» en la finca de Luján de Cuyo; y «para ampliar la oferta productiva, estamos expandiéndonos hacia otras zonas de Mendoza, no tradicionales» en el cultivo de cerezos.

Diego Aguilar aclaró que -en general, salvo excepciones- «ese avance en la superficie cultivada se verá plenamente reflejado, en términos productivos, en 4 ó 5 años» según su estimación.

Admitió que los viveros van ampliando paulatinamente su oferta de material nuevo y -en coincidencia con lo que hace unos días nos planteaban, desde San Rafael, referentes del sector de la ciruela de industria- deslizó también algún problema para conseguir mano de obra especializada.

En ese sentido, reveló que «acá, en Los Antiguos, estoy necesitando un injertador… y no consigo» . Señaló que «es un oficio que requiere de mucha expertise, y no se han ido formando nuevos injertadores».

FALTAN PLANTAS… Y VARIEDADES

Es que… el problema de fondo -«que no es fácil de solucionar» dice Aguilar- es «la falta de plantas y la calidad genética de las plantas» referido esto a la carencia de variedades nuevas o los obstáculos para poder acceder a ellas.

Reveló que «buscamos la alternativa y la hemos gestionado con el Senasade importar plantas de Chile» y explicó que el ente fitosanitario argentino avanzó sobre el tema con el SAG (su homólogo trasandino).

Trabajaron en «un programa de cuarentena pos-entrada reducida» que finalmente quedó reducida a «un año, con un monitoreo previo de las plantas en el vivero de origen, en Chile», que podría hacerse extensivo a otros lugares de donde proviniera el material.

Aunque prefirió no avanzar en detalles, Aguilar lamentó que haya inconvenientes dados por ciertas restricciones comerciales para poder trabajar fluidamente con materiales nuevos.

En el sector de la cereza (representado, a nivel institucional, por la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados -CAPCI-) esperan que el Ministerio de Desregulación de Argentina decida tomar intervención para soltar esas trabas, como lo viene haciendo en otros ámbitos.

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