AGROINDUSTRIA

NEGOCIOS

La ciruela tendrá buen año si los precios externos se mantienen firmes

14 de marzo de 2022

Por lo pronto, el stock mundial es muy acotado. En quince días más, saldrán de Mendoza las primeras exportaciones de una menguada producción 2022.


La industria mendocina de la ciruela deshidratada está secando la fruta producto de esta escasa cosecha, mientras prepara las líneas de selección y descarozado para iniciar -en un par de semanas a lo sumo- la carga de las primeras remesas al exterior, que es el destino de más del 90% de la producción nacional.

La recolección se había extendido por alrededor de unas cuatro semanas, hasta finales de febrero-primeros días de marzo. Duró una semana más que la de 2021 porque, a menos de diez días de terminar de levantar la producción, las lluvias dificultaron los trabajos.

Este año hay muy buena calidad de fruta, aunque con un volumen sensiblemente menor que el potencial productivo de las plantaciones mendocinas (las únicas en todo el país). “Estamos bastante por debajo de un año promedio”, reconoció Francisco Araujo, coordinador del Cluster Ciruela Industria de Mendoza. “La última buena cosecha -apuntó- fue la de 2018, cuando obtuvimos el equivalente aproximado a 50.000 toneladas de ciruela seca; y desde entonces, hemos rondado las 20.000 t, aunque con un promedio de unas 15.000 t anuales durante los últimos cuatro años”.

En diálogo con Campo Andino, Araujo recordó que “para esta cosecha 2022, puntualmente, el Instituto de Desarrollo Rural (de Mendoza) había pronosticado inicialmente que íbamos a estar en torno a las 12.000 a 13.000 toneladas de ciruelas secas”. Pero “mi apreciación es que probablemente vayamos a estar quizás más cerca de las 15.000 t, aunque es sólo una presunción, después de haber hablado con varios productores”. Ratificó, por otra parte, que “la ciruela de este año tiene una calidad excepcional, con frutos de calibres predominantemente medios”.

EL PESO DE LA TECNOLOGÍA

Sin dudas que el mayor impacto en la producción lo provocaron los fenómenos meteorológicos, mientras que la incidencia de la “Mancha roja” (producto de la afectación de los frutos por excesiva radiación solar, en determinado momento de su proceso evolutivo) “tiene alto impacto en aquellas propiedades adonde no se ha podido regar bien o se ha descuidado el cultivo”.

Según Araujo, que gerencia una firma con plantaciones en San Rafael, al Sur de Mendoza, “los montes donde en los últimos años no se han podido hacer las labores que el cultivo requiere ni se ha incorporado tecnología tuvieron (salvo excepciones) muy bajos rendimientos… un año realmente para el olvido”.

Esto implica que “en términos generales, sí ha tenido un impacto severo, porque la realidad es que el mayor número de fincas que están en producción se encuentran con bajo nivel de labores y cuidados”. Pero subrayó que, en cambio, la Mancha roja “ha tenido un impacto muy bajo o nulo (en general) en aquellas fincas donde se venían haciendo las labores, se aplica riego por goteo y subarbóreo, se protege el cultivo con malla antigranizo y, en resumen, se implementa un paquete tecnológico mucho más robusto”.

EL PLANO COMERCIAL

En cuanto a los precios al productor negociados esta temporada (por la ciruela en fresco, para desecar), el coordinador del Cluster sectorial señaló que “tuvieron un comportamiento distinto respecto de los de la temporada pasada”, ya que “volvieron a subir; la industria hizo un esfuerzo importante para tratar de captar toda la fruta disponible en el mercado”.

Concretamente, “este año salió a ofrecer $ 100 el kilo, aunque sabemos que se registraron algunas operaciones por encima de ese valor”. Frente a ello, recordó que “el precio de referencia de la cosecha 2021 había estado en torno a los $ 75 por kilo” de ciruela en fresco, para su posterior deshidratado.

Araujo reconoció que “los productores, en términos generales, tenían una expectativa de precio más alta, en virtud de los valores convalidados en algunas operaciones con ciruela seca, concretadas durante la segunda mitad del año pasado”. Ahora, para la producción de esta cosecha, “hubo una extrapolación de aquellos valores, de la que surgía la pretensión de un precio más alto por la materia prima”.

Indicó que “en algunos casos, productores e industriales pudieron ponerse de acuerdo, y en otros casos, el productor decidió dejarse la ciruela y secarla él, y seguramente en los próximos meses se sentará nuevamente con el industrial para buscar un acuerdo, con la expectativa de obtener un margen mayor de rentabilidad, aunque sabiendo también que asumió un riesgo”.

FRANCISCO ARAUJO, coordinador del Cluster Ciruela Industria de Mendoza señaló que “en algunos casos, productores e industriales pudieron ponerse de acuerdo, y en otros casos, el productor decidió dejarse la ciruela y secarla él, y seguramente en los próximos meses se sentará nuevamente con el industrial para buscar un acuerdo». FOTO/CAMPO ANDINO.

EVOLUCIÓN DE LOS MERCADOS

En cuando a la evolución del mercado internacional, señaló “que esta situación que ha tenido Argentina como productor, ha ocurrido el año pasado también en otros países”. Por ejemplo, en 2021, “Francia tuvo una helada tremenda, que dejó a sus productores de ciruela con solamente el 25% de la cosecha, lo cual es excepcional para ese país”. Algo similar ocurrió en Chile, que “tuvo una producción muy baja a raíz de un fuerte temporal que ocurrió en febrero del ‘21”.

En el caso de la producción trasandina, “este año está mejor, pero -como viene haciendo desde hace unos años- ha enviado a China mucha ciruela (de variedades para desecar) pero en fresco, lo que hará disminuir en alguna medida la cantidad de fruta disponible para deshidratado”.

Chile venía, este año, con perspectivas de una cosecha buena, pero también con una industria muy desabastecida y con mercados (los que normalmente atienden sus exportadores) muy demandantes, porque el año pasado no pudieron cubrirlos a pleno, según dijo el dirigente de San Rafael.

Por otra parte, la producción 2021 de California “fue moderada-hacia la baja, porque de las 90.000 a 100.000 t (secas) que venían cosechando, quedaron en torno a las 60.000 t”, acotó. De manera que, “aunque no se puede decir que fracasó la cosecha, no le sumó al stock mundial porque, además, Estados Unidos y Canadá consumen mucha ciruela, así es que, lo que lograron producir es prácticamente lo que se comen en un año”.

Por eso “se espera que este año el mercado siga tonificado en precios, a partir -básicamente- de que éste es un alimento con una demanda firme (eso quedó en evidencia durante los confinamientos dispuestos frente a la emergencia sanitaria global) y con stocks mundiales con tendencia a la baja en los últimos dos años”.

Francisco Araujo resumió que “el año comienza con baja disponibilidad -en el mundo- porque Argentina no va a aportar mucho, Chile va a contribuir, pero hay que ver finalmente con cuánto; y lo que a mitad de año empezará a jugar será lo que pase con la nueva cosecha de California y de Francia”. Por lo que, “recién entonces quedará configurado el stock global para 2022”. Si ellos tienen una buena producción, la oferta tenderá a normalizarse en uno o dos años, pero si fracasara la cosecha de cualquiera de esos dos países, ese equilibrio tardará más en llegar”.

EL MERCADO RUSO

Con respecto al eventual impacto en los negocios del sector, a raíz de la confrontación de Rusia con Occidente, Araujo recordó que en los últimos veinte años el país euroasiático “ha sido un comprador importante de la ciruela argentina, porque el consumidor ruso la prefiere frente a la producida en otros países” y que “por eso nuestras empresas siempre se han desempeñado bien en ese mercado”. Pero señaló que “en los últimos tres años, como los volúmenes de producción y de inventario que tenía la Argentina fueron en retroceso, las operaciones con ese destino fueron disminuyendo”.

Indicó que “el mercado predominante para nosotros siempre fue Brasil”, mientras que “Rusia siempre estuvo entre los primeros 3 ó 4 compradores, y probablemente siguió ocupando algunos de esos lugares, aunque con volúmenes más bajos”. De manera que, “para la producción de ciruela deshidratada argentina, Rusia es un mercado importante, y lo que estamos viendo desde el Cluster es que esta situación que se está viviendo es una amenaza para la ciruela argentina porque, lo primero que genera es incertidumbre, y la consecuencia inmediata es, por lo menos, que los negocios se paralizan”. Pero apuntó que, considerando la menguada producción nacional, “no debería ser complicado canalizar la potencial demanda rusa hacia otros mercados”.

LOS NEGOCIOS, EN MARCHA

De hecho, para fines de febrero, varios exportadores mendocinos ya venían con contratos firmados y otros estaban cerrando los precios (porque las condiciones generales del negocio son las habituales).

En las plantas industriales ya se terminó de secar la ciruela. Durante este mes se acelera el calibrado y descarozado para luego iniciar los despachos, aunque es probable que algunos exportadores empiecen -durante marzo- con sus primeros envíos al exterior. Araujo cree que éste “puede ser un año bueno, sobre todo si sigue la tendencia de precios tonificados del segundo semestre del año pasado”.

De modo que “si se mantiene, va a ser un buen año comercial para la Argentina; si afloja, ahí verá el industrial si ese precio es suficiente para cubrir sus costos, incluido lo que pagó por la materia prima, y el productor que prefirió secar su ciruela, podrá saber si esa decisión fue la mejor, frente a la opción (que había tenido al momento de cosechar) de vender la fruta e fresco. “Esperemos que el mercado resista esa firmeza en los precios”, finalizó Francisco Araujo.

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