HORTICULTURA

SANIDAD

La peste negra ya está dañando cultivos de lechuga en el cinturón verde del Gran Mendoza

22 de mayo de 2026

Investigadores del INTA Mendoza aceleran ensayos para frenar la expansión de la enfermedad. Por un lado, para identificar variedades más tolerantes. Por otro, buscando una estrategia fitosanitaria de manejo integrado.

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Ante la presencia de peste negra en cultivos de lechuga, investigadores del INTA Mendoza y la Agencia de Extensión Rural Maipú, buscan identificar variedades de esa especie con mayor tolerancia a la enfermedad, que genera importantes pérdidas de producción, aunque no afecta la salud de los consumidores.

El Dr. Carlos de Borbón, entomólogo de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Mendoza, señaló que la enfermedad fue detectada en parcelas cultivadas en Maipú y Guaymallén (dentro del Cinturón Hortícola del Gran Mendoza), e inclusive un poco más al Norte, en el lindante departamento Lavalle.

VECTORES DE UN COMPLEJO VIRAL

El investigador explicó que la peste negra «es una enfermedad causada por un complejo de virus» . Todo ellos “pertenecen al género Orthotospovirus, y son exclusivamente transmitidos por trips«.

Precisó que hay dos o tres vectores que, y que «en Mendoza son dos especies las que tienen mayor presencia: el ‘trip del tomate’ (Frankliniella schultzei) y el ‘trip de California’ (Frankliniella occidentalis)».

El Dr. de Borbón reveló que «las mayores pérdidas se producen por el trips del tomate, que transmite una especie de virus denominada GRSV» .

CÓMO SE TRANSMITEN LOS VIRUS

Advirtió que «estos virus se multiplican en la lechuga y también en el vector» que los adquiere en su estado larval. Dentro de las larvas del trip (que se alimentan de la planta) los virus se van multiplicando.

El insecto pasa por los estados de prepupa y pupa en el suelo, en el sustrato o en los restos vegetales y es cuando emerge como adulto, que transmite la enfermedad a otras plantas.

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD

La presencia de la peste negra se manifiesta con manchas oscuras, necróticas y anillos de color marrón o negruzco en las hojas, que van hacia la zona apical de la planta.

Las hojas afectadas se encrespan y evidencian deformaciones. La planta frena bruscamente su desarrollo; queda pequeña y raquítica. En estados avanzados, la planta completa se manchita y muere.

EL INTA ESTÁ INVESTIGANDO

Carlos de Borbón explicó que en el INTA están haciendo dos tipos de ensayos. Uno apunta a identificar los cultivares (de las que están disponibles en el mercado) más resistentes a la enfermedad.

En este plano, han probado distintas variedades, y «hemos visto que algunas, como la Mohawk, se mostró con más resistencia» indicó el Dr. de Borbón.

«Sin embargo -aclaró- son todas susceptibles y tienen altos porcentajes de infección ante ataques muy graves» del virus de peste negra.

Al mismo tiempo, ensayan «una estrategia de manejo integrado» en un intento por frenar el avance de la enfermedad.

«El objetivo -explicó el investigador- es generar herramientas que permitan reducir pérdidas económicas, combinando variedades más tolerantes con estrategias de control del trips, principal vector de esta enfermedad».

Lo cierto es que las pérdidas de producción son importantes, al igual que el impacto económico en un sector muy relevante de la producción hortícola de Mendoza.

Los especialistas atribuyen la expansión de la enfermedad -en gran medida- a las condiciones climáticas del verano pasado.

Según ese análisis, las altas temperaturas, la escasez de lluvias y la menor presencia de vegetación espontánea, habría favorecido la sobrevida del insecto vector y su concentración en el cultivo.

MÁS INFORMACIÓN: deborbon.carlos@inta.gob.ar

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