GANADOS & CARNES
ESCENARIOS
De mantenerse el ritmo de faena en la segunda mitad de 2025, éste sería tercer año consecutivo por sobre el nivel de equilibrio, advierte un informe privado.
LA DEMORADA recomposición del stock bovino argentino mantiene latente el riesgo de una oferta de carne restringida a mediano plazo. El desafío es producir más terneros, y echarle más kilos a cada animal antes de enviarlo a faena. Aunque las dos variables muestran leves mejoras últimamente, queda un serio asunto pendiente de resolución: continúa firme el sacrificio de vaquillonas… que son las futuras madres. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

De mantenerse el ritmo de faena -de acuerdo al comportamiento histórico de la segunda mitad del año- estaríamos ante el tercer año consecutivo por sobre el nivel de equilibrio y, consecuentemente, demorando por lo menos un año más la recomposición del stock bovino en Argentina.
La luz amarilla se enciende al repasar los números de los primeros siete meses de 2025 que, con un acumulado de 7,85 millones de animales sacrificados situó al último enero-julio, levemente por encima del mismo período de 2024.
El tema es desarrollado en el último reporte del ROSGAN (el Mercado Ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario) cuya edición coordina la analista María Julia Aiassa.
Según su razonamiento -que incluye la proyección de los próximos meses a partir del comportamiento histórico- este año debería culminar con una faena muy similar a la del anterior.
De ocurrir así, cree que estaríamos hablando de «unos 14 millones de cabezas» y «una oferta de carne en torno a los 3,2 millones de toneladas» .
FIRMEZA. Con un acumulado de 7,85 millones de cabezas destinadas a consumo + exportación, la faena de los primeros siete meses de 2025 se ubicó levemente por encima del mismo período del año anterior.
Advierte que, si esta cifra finalmente se confirmara, estaríamos ante el «tercer ciclo consecutivo con faenas por encima de los niveles de equilibrio y, consecuentemente, demorando un año más la recomposición del stock» .
Recuerda que, el año pasado, «con una faena de 13,9 millones de cabezas y una producción de terneros que apenas repuso unos 14,6 millones de animales, se perdió -al final del ciclo, y descontada la mortandad natural- más de un millón de cabezas del stock».
LO QUE VIENE. Siguiendo el comportamiento histórico del segundo semestre, este año debería culminar con alrededor de 14 millones de animales faenados, y una oferta de carne en torno a los 3,2 millones de toneladas.
De manera que «si el nivel de faena se repitiera este año, para estabilizar el rodeo -dice- habría que mejorar significativamente los indicadores reproductivos» para compensar la extracción con más destetes.
Lo pone en números de la siguiente manera: «Sobre un stock que supera levemente los 22 millones de vacas, compensar esta caída mediante una mayor producción de terneros implicaría mejorar la relación ternero/vaca en unos 5 puntos porcentuales» .
Esto quiere decir que sería necesario «pasar del 65% a algo más del 70% de destete». Recuerda, de paso, que venimos «de varios años» con ese guarismo «amesetado en torno al 63%» .

La otra variable a considerar es la producción de carne. En este punto, cobra importancia con cuántos kilos se dará por terminado cada animal destinado a faena. Aiassa subraya que esto es muy relevante «para lo que resta de este año y el primer tramo del próximo» .
Es que -recuerda- «la oferta de animales para engorde ya está limitada por la cantidad de terneros logrados este año, que abastecerán la faena como novillitos y novillos en el corto y mediano plazo» .
Por lo pronto, hace notar que la faena de novillos en los primeros siete meses de este año (con cerca de 650.000 cabezas) creció 12% respecto de enero-julio de 2024.
Con ello, creció también la participación relativa de esta categoría de machos en la faena total, al ubicarse en 15,7%.

Destaca que «este aumento contribuyó a sostener el incremento del 2% en la producción de carne (vacuna, de todas las categorías) registrado este año, a pesar de haberse faenado un número similar de cabezas».
Como dato adicional, puntualiza que los novillos aportaron «entre 45 y 50 kilos adicionales por res» en comparación con los novillitos faenados, considerando que los pesos promedio por res en gancho se situaron en 287 kilos y en 239 kilos, respectivamente.
Agrega, de paso, que hubo un leve «incremento del peso de faena en todas las categorías» lo que atribuye a las «mejores condiciones de recría y engorde pastoril».

En este sentido, remarca que «de los 7,2 millones de terneros que salieron de los campos de cría en estos primeros siete meses del año, el 23% fue destinado directamente a feedlot, mientras que el 77% restante ingresó a sistemas de recría a campo» (luego de haber caído significativamente en los últimos años, por sucesivas sequías.
Claro que, el aporte del feedlot en la etapa final de esos animales recriados, también es un factor clave en la producción de carne.
«Esto se refleja en la creciente participación del feedlot dentro de la oferta de animales que llegan a faena, lo que redunda en un mayor control y una mejor calidad de terminación» dice el reporte del ROSGAN.

Pero insiste -como viene reflejándolo en análisis previos- en que, al margen de los paulatinos aumentos peso de faena y de productividad del rodeo, «los números actuales de producción aún no contemplan una posible retención de hacienda, en especial de hembras» .
Admite que «la faena de vacas ha comenzado a ceder respecto de los últimos dos años de intensa extracción forzada por las condiciones climáticas», pero advierte que «esta tendencia aún no se refleja en la categoría vaquillonas» .
«En lo que va del año -subraya- la faena de vaquillonas creció un 6%, lo que se suma al incremento del 10% acumulado en los últimos tres años, que redundó en unos 800.000 vientres menos en el stock» .
Cierra señalando que, este escenario, exige «un mayor esfuerzo de todo el sector» para «mejorar la productividad del rodeo en sus dos dimensiones: la producción de animales y la producción de kilos por animal en stock, con el objetivo de evitar una restricción en la oferta de carne durante los próximos ciclos» .
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