GANADERÍA

NEGOCIOS

Maximizar la producción de forraje bajo riego para convertirlo en kilos de carne

18 de abril de 2026

Es el propósito de Agropecuaria Los Huarpes, establecimiento ubicado en San Rafael, al sur de Mendoza. Hoy hacen recría con pastoreo de alfalfa, y engorde de ganado bovino a corral.

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JUAN M. PINCEMIN. El administrador de Agropecuaria Los Huarpes aclaró que el planteo del negocio es flexible, de acuerdo a cómo se presente la coyuntura. Explicó cómo manejan el pastoreo y de qué manera resuelven la eventual escasez de agua. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


La producción de forraje bajo riego para transformarlo en carne bovina es el núcleo del negocio de Agropecuaria Los Huarpes SRL, establecimiento enclavado en el Oasis Sur de Mendoza donde, hace unos días, tuvo lugar el Día de Campo que marcó el inicio de las celebraciones que desembocarán (en mayo próximo) en la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas.

La firma se instaló hace unos años en el paraje Soitué, muy cercano a la Ciudad de General Alvear -aunque en jurisdicción del Departamento San Rafael– para avanzar en línea con las fuertes señales surgidas de un grupo de productores locales que hace tiempo, ya, empezaron a cambiar la fisonomía productiva de su territorio.

Suelos difíciles para darles continuidad a algunas de las producciones tradicionales, sobre todo en ciertos sectores de una región que sufre sistemáticamente contingencias climáticas que a duras penas pueden soportar viñedos o frutales, fueron factores que terminaron alentando una creciente expansión de la ganadería bajo riego.

Ensamblando su know how agrícola con la capacidad de ver un negocio mucho menos expuesto al riesgo climático y más estable en términos de mercado, los sanrafaelinos avanzan de manera persistente por el camino agroganadero desde hace algo más de dos décadas.

EL NEGOCIO. La explotación de Los Huarpes «está pensada como una finca agrícola, donde maximizamos la producción de forraje bajo riego, y después convertimos ese forraje en carne». Juan M. Pincemin.

AGROPECUARIA LOS HUARPES

En Los Huarpes, y en diálogo con quienes asistimos (en la mañana del «Día de Campo») a la visita de los lotes productivos, el Ing. Agr. Juan María Pincemin, administrador de Los Huarpes, definió que «lo que hacemos es producir carne para el consumo local, principalmente».

Aclaró que la explotación «está pensada como una finca agrícola, donde maximizamos la producción de forraje bajo riego, y después convertimos ese forraje en carne» .

Pero apuntó que el planteo es flexible. Por ejemplo, «ahora estamos haciendo feedlot para sacar novillos más pesados; y otros años, con otra relación de precios, podemos salir a vender rollos… y eventualmente se puede hacer un negocio de capitalización» reveló.

ANSIOSAS. Una tropa de más de 100 vaquillonas entró a pastorear una parcela de alfalfa -delimitada con boyero eléctrico- apenas el operario (mochila al hombro) terminó de aplicar el producto antiempaste. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

FORRAJE, RECRÍA Y ENGORDE

En un grupo de fincas muy cercanas entre sí, producen forraje bajo riego en un planteo que escala, desde la producción agrícola, hasta la recría y el engorde de ganado vacuno.

Tienen 300 ha cultivadas con alfalfa, la mitad regadas por gravedad y la otra mitad con pivotes… «con la posibilidad de ampliar la superficie a 1.000 hectáreas» afirmó el Ing. Pincemin.

Empujados por la curiosidad, dejamos por un momento el predio asignado a la celebración del Día de Campo (donde el fuego ya se ocupaba de los costillares) para iniciar la visita a otras dos explotaciones vecinas.

En la primera de ellas nos encontramos con una tropa en medio del verde. Había más de 100 vaquillonas esperando que el operario terminara de aplicar el antiempaste (mochila al hombro) sobre una parcela de alfalfa -delimitada con boyero eléctrico- para entrar a pastorear.

Estaban «en el orden de los 240, 250 kilos», e iban a acumular 50 ó 60 kilos más en la alfalfa antes ir a terminación… «mientras no nos paren las primeras heladas» dijo Juan Pincemin, abriendo así un extenso diálogo con la numerosa concurrencia.

LLEGAN… «DE DONDE HAYA»

Trabajan con hacienda propia y con tropas que adquieren en la misma región y otras que llevan «…de donde haya» señaló el profesional. «Hoy estamos trayendo, también, de San Luis, de La Pampa, e incluso hemos comprado en Buenos Aires» .

Subrayó que ha aumentado el ingreso de animales producidos en el sur de Mendoza «porque ha mejorado muchísimo la calidad de la hacienda, y esa condición para nosotros es fundamental» .


FLEXIBLE. «Ahora estamos haciendo feedlot para sacar novillos más pesados; y otros años, con otra relación de precios, podemos salir a vender rollos… y eventualmente se puede hacer un negocio de capitalización». Juan M. Pincemin.

UNA RECRÍA DE (+/-) 140 KILOS

Los animales entran al sistema con un peso «que -en lo posible- no debería estar por debajo de los 160 kilos, porque es el umbral a partir del cual rinde mejor el pastoreo» señaló Pincemin.

Agregó que, «dependiendo de la temporada, los llevamos hasta los 300 kilos (se refería a la recría en pastoreo) y de ahí los pasamos al corral, para terminarlos con maíz» .

«En invierno, cuando no podemos hacer pastoreo porque no tenemos verdeos y la alfalfa entra en latencia, pasamos los animales al corral» . En ese momento «aprovechamos los excedentes del verano, con lo que hacemos rollo, le agregamos sorgo picado y lo entregamos en el comedero» comentó.

FALTÓ AGUA. «Este año tuvimos que reprogramar cultivos, achicar un poco la superficie que habíamos destinado para los verdeos, y nos concentramos en las alfalfas ya establecidas, que estamos regando con los pivotes». Juan M. Pincemin.

LA «NIÑA BONITA», PERO…

El profesional asegura que «la alfalfa es, en cantidad y calidad de producción, de lo mejorcito que tenemos para pastoreo directo» aunque reconoce que «tiene algunos riesgos» refiriéndose a eventuales problemas de empaste.

En ese sentido, apuntó que «es necesario tener ciertos cuidados» al momento de comerla, como el punto la madurez del cultivo (que no esté demasiado verde); tratar de evitar los momentos de rocío…». Además, «el cambio oportuno de la tropa de una parcela a otra, para que los animales estén siempre bien alimentados» .

Al momento de decidir qué atributos deben tener las variedades que van a sembrar, el criterio que prevalece es «que sean alfalfas de grupos más largos, que son los que mejor se adecuan para un sistema en pastoreo» .

EL MANEJO DEL PASTOREO

«Estamos cosechando una parcela diaria» explicó, y aunque reconoce que «se podría mejorar la eficiencia», considera que ese único cambio por día «es fácil de manejar y bastante eficiente» .

«Lo que se hace en el día a día es comparar el remanente de las parcelas comidas en los dos días previos, para ir corrigiendo el tamaño de la nueva parcela» dijo el Ing. Pincemin.

De manera que, «si la que fue pastoreada durante la última jornada quedó más pelada que la anterior… la que vamos a abrir hoy va a ser un poco más grandes; pero si sobró mucho, la vamos a achicar un poco; es algo que corregimos todos los días», remarcó.

Una vez definido eso y establecido el nuevo límite con el boyero eléctrico, los operarios aplican el antiempaste (con el uso de una mochila) y dejan ingresar a los animales, que «saben hacer todo el trabajo» afirmó.

PREVISORES. En una de las fincas se impone la presencia del alto terraplén que rodea a la represa donde almacenan el agua que surte a los pivotes. Tiene capacidad para 45 millones de litros. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

CÓMO USAN EL ANTIEMPASTE

La tropa entra a comer apenas el personal termina de aplicar el antiempaste. «El efecto es inmediato» aseguró. «Podríamos haberlo aplicado 2 ó 3 horas antes… Hay gente que lo agrega en el agua; hay bolos que son incorporados al rumen… pero el efecto es el mismo».

Sobre la conveniencia de usar el producto, el administrador de Los Huarpes indicó que «el costo de la dosis diaria equivale a 2 kilos de carne» de manera que «si se me muere un solo animal, pierdo el equivalente al valor de dos baldes para toda una temporada».

«Cuando uno tiene que comprar el producto… aprieta los dientes y zapatea, porque le parece un poco caro; pero si se muriera un novillo empastado, lamentaría no haber hecho la inversión» dijo.

RENDIMIENTO DE CULTIVO

El Ing. Pincemin indicó que cada tropa cosecha, en promedio, «alrededor de 1.600 kilos de alfalfa de cada parcela… aunque la producción es de un volumen algo mayor».

Precisó que «acá hemos medido una eficiencia de cosecha de, más o menos, el 60%» lo que consideró «bastante bueno». Según su estimación, les permite alcanzar una ganancia de peso de «entre 500 y 600 gramos promedio por animal por día» .

Logran el equivalente a unos 5 cortes en promedio, aunque suelen alcanzar los 6 y hasta 7, dependiendo de cómo incidan las heladas y la disponibilidad de agua.

HAY QUE ANIMARSE. «El precio de la carne ha subido y los principales insumos, como el maíz o el pasto, están en valores relativamente bajos (…). Entiendo que es un momento oportuno para que los productores empiecen a evaluar estas opciones». Juan M. Pincemin.

EL MANEJO DEL RIEGO

Éste fue «un año durísimo» en cuanto a la disponibilidad de agua para riego por gravedad, en esa zona de San Rafael, según afirmó el ejecutivo de la firma instalada en Soitué.

Precisó que pudieron aplicar «entre 500 y 600 mm en 12 ó 13 turnos» cuando, el año pasado, habían provisto al cultivo con «entre 800 y 900 mm de agua en 18 turnos de riego». Contabilizan una lámina de riego por turno, con un estimado de 45 mm de agua por lámina.

Por eso, «este año tuvimos que reprogramar algunos cultivos, achicar un poco la superficie que habíamos destinado para los verdeos, y nos concentramos en las alfalfas ya establecidas, que estamos regando con los pivotes» .

Los lotes así regados están calle por medio, y ahí… han tomado previsiones. Almacenan el agua en una represa con capacidad para 45 millones de litros, y -dicho sea de paso- generan parte de la energía que consume el sistema productivo, con dos grandes baterías de paneles fotovoltaicos que fueron instalados muy cerca de la represa.

QUE NO AFLOJE EL SOL. Es la condición para que puedan rendir a pleno las dos baterías de paneles fotovoltaicos que proveen parte de la energía que demanda del sistema de riego presurizado. Los pivotes distribuyen agua sobre una superficie equivalente a la regada por gravedad, en la finca vecina. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

UN ESCENARIO POSITIVO

Lo cierto es que, al margen de los inconvenientes (que, para el negocio ganadero en esa zona, se explican en mayor medida por la eventual escasez de agua) el ánimo del ejecutivo de Los Huarpes refleja, por un lado, el potencial productivo del oasis y, por otro, el buen momento de la actividad.

Es que, «acá podemos pensar en producir 600 o 700 kilos de carne por hectárea sin grandes gastos y, con más inversión, superar los 1.000 kilos» indicó el Ing. Agr. Juan Pincemin

Por otra parte, «el precio de la carne ha subido y los principales insumos, como el maíz o el pasto, están en valores relativamente bajos» señaló.

Por eso, y teniendo en cuenta la cantidad de tierra ociosa que hay en la zona (sobre todo por las insalvables dificultades a las que está expuestas las producciones tradicionales) «entiendo que es un momento oportuno para que los productores empiecen a evaluar estas opciones» cerró el administrador de Agropecuaria Los Huarpes.

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