TERRITORIOS
PROTECCIÓN
Recomiendan detectar a tiempo los lugares de posturas y los nacimientos. Eso, sumado a un manejo integrado, ayuda a reducir el daño potencial de la plaga en forrajes, pastizales y cultivos.
LO QUE VENGA. La tucura sapo es «altamente polífaga». Come de todo: pastos duros de la estepa, pasturas blandas, herbáceas de mallines o cultivos hortícolas. Llega a desplazarse grandes distancias en busca de alimento. FOTO / GENTILEZA Senasa.

Una vigilancia permanente que permita emitir alertas tempranas y determinados procedimientos de control según evolucione el ciclo biológico de la plaga, son partes esenciales del manejo integrado de la tucura sapo -Bufonacris claraziana- en la Patagonia argentina.
El procedimiento está desarrollado en la «Guía de recomendaciones para el monitoreo y control de tucura sapo» elaborada por iniciativa de la «Mesa Patagónica por Tucuras» .
En este espacio intersectorial (que integran productores ganaderos, el Senasa, el INTA, el Conicet y los gobiernos de las provincias de Río Negro, Chubut y Santa Cruz) viene creciendo la preocupación.
Es que la tucura sapo (endémica de la Patagonia, con presencia en Río Negro, Chubut y Santa Cruz) tuvo recientes brotes poblacionales que están afectando pasturas, cultivos y zonas rurales del sur argentino.
VIGILANCIA. Identificar sitios de postura de huevos durante el verano, y los primeros nacimientos en primavera, permite intervenir antes que las poblaciones de tucura sapo alcancen niveles críticos.
Esta especie -inofensiva para las personas- es considerada plaga cuando sus densidades superan los 10 a 15 individuos por metro cuadrado. Aunque cumple un rol ecológico importante, cuando sus poblaciones se disparan, provoca grandes daños.
De acuerdo con los últimos registros, en Río Negro se detectaron nacimientos en el sur provincial, cerca del paralelo 42, especialmente en Llama Niyeu. Allí, se contabilizaron entre 20 y 30 tucuras por m2 en distintos estadios.
En Chubut, en tanto, la situación es más complicada. Los focos -localizados en los departamentos Cushamen, Tehuelches y Telsen– acusaron densidades de 70 a 80 individuos por metro cuadrado.
Mientras que, en Santa Cruz, se reportaron brotes en el noroeste, departamento Lago Buenos Aires en la zona de Bajo Caracoles, según consigna un informe del Senasa.
Apunta que «los brotes de tucura sapo ocurren con una periodicidad aproximada de tres años» y que las invasiones, que «pueden superar los 150 individuos» por m2, llegan a «ocasionar daños en pasturas, pastizales naturales y cultivos».
Los adultos pueden alcanzar los 5 centímetros y presentan una coloración oscura. Su desarrollo comienza bajo tierra, donde se incuban los huevos hasta el nacimiento de las ninfas a fines del invierno o comienzos de primavera.
Altamente polífaga, la tucura sapo consume pastos duros de la estepa, así como pasturas blandas, herbáceas de mallines y cultivos hortícolas,
Para los lectores de otras regiones: Los mallines son zonas bajas, (donde se acumula el agua) que albergan una gran biodiversidad y proveen forraje de alta calidad para el ganado (Nota de la Redacción).
Volviendo al tema… esta especie puede andar grandes distancias en busca de alimento. Eso sí, a diferencia de otras tucuras, es áptera (no tiene alas) y se desplaza saltando o caminando.
El reporte del Senasa dice que «el desafío no pasa por eliminarlas sino por implementar un manejo que permita reducir el riesgo de grandes brotes y sus consecuencias sobre la producción y el ambiente».
Especialistas, organismos públicos y productores coinciden en que la clave del manejo es el monitoreo temprano.
Por eso es que, identificar sitios de oviposición durante el verano y los primeros nacimientos en primavera permite intervenir antes de que las poblaciones alcancen niveles críticos.
La implementación del manejo preventivo se constituye en el eje estratégico de esta «Guía de recomendaciones para el monitoreo y control de tucura sapo».
Se basa en acciones entre las cuales destaca una vigilancia permanente que permita la emisión de alertas y el control temprano de la plaga.
Para llegar a tiempo con acciones que resulten efectivas, hay que desplegar un riguroso monitoreo, especialmente en sitios donde se hayan registrado posturas (de huevos) en temporadas anteriores.
Existe incertidumbre respecto a los tiempos de eclosión y, por lo tanto, del surgimiento de una nueva generación de la plaga. Porque los huevos pueden permanecer en el suelo una o varias temporadas.
Para controlar las poblaciones de tucuras, se puede recurrir a cebos tucuricidas basados en salvado de trigo (atrayente alimenticio) con insecticida, aplicables en distintas etapas del ciclo.
Si se optara por aplicar productos fitosanitarios, hay que tener presente que resultan más efectivos en los primeros estadios ninfales, cuando los insectos son más vulnerables.
En este caso, se deben utilizar sólo productos aprobados por el Senasa, respetar tiempos de carencia y aplicar buenas prácticas agrícolas, y -por supuesto- utilizar elementos de protección personal.
Para disminuir la población de la plaga en sitios más sensibles, en la localidad chubutense de Cushamen están desarrollando una aspiradora de insectos, que permita capturar las tucuras en viviendas y cercanías de cuerpos de agua.
En esa iniciativa trabajan, juntos, el IFAB (INTA-Conicet) del INTA Bariloche; la Agencia de Extensión Rural (AER) El Maitén del INTA Esquel; el Senasa y la Cooperativa Cosertec, con apoyo de productores de la Comunidad Mapuche-Tehuelche,
Lo cierto es que, fortalecer el monitoreo, profundizar el conocimiento bioecológico, coordinar acciones entre instituciones y el compromiso de productores y comunidades, son acciones indispensables para hacer frente a ésta y otras plagas.
Ante la sospecha de presencia de la plaga el ente fitozoosanitario nacional pide dar aviso a través del WhatsApp al 11 5700-5704 o enviando un correo electrónico a acridios@senasa.gob.ar.
«Acridios» -la cuenta de e-mail- puede sonar raro, pero se refiere a saltamontes y langostas; y remite al viejo Programa Nacional de Acridios del Senasa, que con el tiempo pasó a llamarse Programa Nacional de Langostas y Tucuras. (Nota de la Redacción).
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