AGROINDUSTRIA

CICLO 2025/26

Producción de durazno para industria podría quedar cómodamente bajo las 100.000 t en Mendoza

7 de enero de 2026

Las tormentas de granizo que afectaron este martes a zonas del Sur, del Este y del Valle de Uco, harán caer las estimaciones previas. Los montes ya venían con mermas de calidad, por lo que al menos el 30% o más, tendrá destino de molienda. No hay demasiado optimismo sobre cómo quedarán los números del productor primario esta campaña.

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DESNUTRIDOS. Los montes bien nutridos han sido los menos esta temporada. Tras una cosecha (la anterior) no muy bien remunerada, los bolsillos de los productores quedaron con poco margen para afrontar la «canasta básica» del durazno. Consecuencia: menos fruta «de primera», que vale más… aunque no se pague lo suficiente. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Los daños provocados por la tormenta de granizo que (el mismo día y a la misma hora que hace un año) descargó su furia sobre el sudeste de San Rafael; más la que afectó -quizás en menor medida para esta especie- al Este provincial; y la que sufrió un sector del Valle de Uco, podrían hacer caer aún más la producción de durazno para industria del ciclo 2025/2026, con la cosecha ya iniciada.

Los fenómenos ocurrieron horas después que el Gobierno de Mendoza difundiera oficialmente en su sitio de Prensa (casi una semana después de trascendida la información por distintos medios) la estimación de producción de duraznos para industrializar, de la presente campaña.

Un reporte que arranca confuso, con datos que difieren en algo de 5.000 toneladas entre lo que surge del pronóstico inicial de la Dirección de Agricultura, y la declaración atribuida (en medio del mismo texto) al propio director del organismo, da cuenta de un volumen de fruta que, en cualquier caso, podría quedar menguado tras las tormentas.

RECALCULANDO A LA BAJA

En la tarde de este martes, productores sureños revivieron la tragedia de (exactamente) un año antes. El mismo día; a la misma hora; en el mismo lugar. La piedra se habría llevado buena parte de las producciones agrícolas (incluido el durazno) de Real del Padre y zonas aledañas, en San Rafael.

En escenario se replicó, también durante la segunda mitad del día, en el Este de Mendoza; mientras que, en la noche del martes, otra tormenta granicera se descolgó de la precordillera del Valle de Uco y afectó cultivos (al menos lo que se sabe hasta ahora) en Cordón del Plata, departamento Tupungato, provocando daños que -según los primeros datos que recibimos- serían de consideración.

Es cierto que el Sur y el Este no son, individualmente, las zonas de mayor peso en la producción de durazno para industrializar. Pero, juntas, suman más del 40% del total provincial (inicialmente pronosticado como producción de esta campaña).

Sólo el Oasis Sur representa el 30%; y aunque no todos sus distritos fueron afectados este martes, la pedrea golpeó muy fuerte sobre los más productivos. A eso hay que sumarle lo que haya dañado la tormenta en el Este.

Además (o «de menos», porque a partir de ahora hay que empezar a restar), lo que pueda haber afectado el fenómeno ocurrido durante la noche en los montes valletanos, que están enclavados, sí, en la región que aporta más de la mitad del total provincial.

NO SE HABLA de precios, como ocurre cada año a esta altura de la campaña; y las expectativas son divergentes. Porque, aunque la eventual escasez de fruta podría sugerir mejores valores para quienes tengan calidad para ofrecer, también se presume que la Industria no va a salir a «pelearse» por el durazno este año.

EL PRONÓSTICO INICIAL

Si nos atenemos a la información oficial, hay que decir que, según la estimación inicial del Ministerio de Producción de Mendoza, la producción de durazno para industrializar de la campaña 2025/2026 debía situarse en 110.685 toneladas, un volumen considerado (desde esa cartera) «dentro de los parámetros normales» .

El dato está contenido en un reporte difundido este martes por Prensa del Gobierno, casi una semana después que trascendiera por otros medios; con la cosecha ya iniciada; y horas antes de las tormentas de granizo que podría haber provocado pérdidas importantes.

Aquella estimación fue elaborada por técnicos de la Dirección de Agricultura, dependiente de la Subsecretaría de Agricultura y Ganadería de la Cartera de Producción, según consigna la comunicación fechada este martes.

La dependencia estatal de la Provincia trabajó en base a «datos obtenidos de diversos relevos de floración cuyo monitoreo se realizó entre fines de agosto y principios de octubre, con dos visitas semanales» aclara el texto.

El relevamiento se centró en «tres cuarteles por variedad y zona» hasta completar «1.518 árboles» (en los que fue contada la totalidad de la carga) y la «medición de 25.300 frutos» .

De esas 110.685 toneladas estimadas (un «volumen productivo promedio en relación con temporadas anteriores», subraya) la mayor parte se encuentra en los montes cultivados en el Centro-Oeste del territorio provincial.

En efecto, según la información oficial, «el 57% (63.367 toneladas) de la producción se concentra en el Valle de Uco» . Le sigue «la Zona Sur con el 30% (32.655 toneladas) del total». Finalmente, «las zonas Este y Norte, combinadas, concentran el 13% (14.663 toneladas)2, precisa el reporte, refiriendo datos de aquella primera proyección.

O QUIZÁS UN POCO MENOS…

En medio del reporte, el texto consigna expresiones atribuidas a Alfredo Draque, director de Agricultura de la Provincia, según las cuales «los pronósticos de cosecha para la campaña 2025/2026 estiman un volumen de 105 mil toneladas de durazno para industria» .

En este punto, el funcionario aclara que se llega a ese número, «si consideramos el impacto negativo que pueda haber generado la fuerte tormenta que afectó la zona Sur el pasado 20 de diciembre» .

En cualquier caso, «estos datos reflejan un año de producción promedio» puntualizó. De paso, según el comunicado, Draque adelantó que «próximamente» presentarán el «pronóstico de cosecha de ciruela para industria» .  No sabemos si este dato también se hará público (formalmente) con una semana de demora.

DESTINO DE LA PRODUCCIÓN

El informe también incluye datos sobre peso y diámetro de los frutos y, partiendo de ellos, infiere cuál podría ser el destino de la materia prima cosechada.

Apunta, en ese sentido, que los duraznos de más de 57,1 mm podrán ser destinados a mitades para enlatar. Ese atributo lo reunirían casi 80.000 toneladas (79.693 t) lo que representa el 72% del total (inicialmente) estimado de producción.

La fruta cuyo calibre debería resultar menor de 57,1 mm tendría por destino la elaboración de pulpa (con un precio de mercado considerablemente menor).

La primera proyección indicaba que en esas condiciones deberían quedar, a cosecha, 30.992 toneladas (el 28% de la producción total estimada a partir de aquellas mediciones realizadas entre fines de agosto y principios de octubre).

LA VARIABLE METEOROLÓGICA

Al final del reporte -ahora sí- se hace referencia a la incidencia (sobre la estimación inicial de producción) de los fenómenos meteorológicos ocurridos luego de realizados los relevamientos a campo.

En ese sentido, apunta que «durante diciembre se han registrado varias tormentas en el oasis Sur que afectaron la superficie productiva de durazno para industria». Menciona la del 20 de diciembre que, calcula, afectó 274 hectáreas de durazno.

Considerando la producción promedio de esa zona, «se estima que la pérdida por esta superficie afectada sería de 5.249 toneladas» . Al restar ese volumen a las 110.685 surgidas de la estimación inicial, quedarían las 105.000 toneladas (o un poco más) que menciona el director de Agricultura.

QUÉ SE ESCUCHA POR AHÍ…

Fuentes propias de Campo Andino, con producción en el Valle de Uco unas, y en el Sur mendocino otras, son menos optimistas. Antes de la granizada de este martes en San Rafael y en el Este, proyectaban (para toda la provincia) un volumen que podría rondar las 95.000 toneladas de duraznos.

Por lo que pudimos saber hasta las primeras horas de este miércoles, las tormentas de este 6 de enero habrían golpeado duro en el sector con mayor potencial de producción de duraznos del Oasis Sur; quizás en menor medida -para esta especie- en el Este provincial; y con afectación probablemente importante en Tupungato.

No hay datos (es prematuro) sobre el eventual porcentaje de daño. Pero no debería haber terminado esta semana sin que (al margen de lo que posteriormente determinen los tasadores del Seguro Agrícola) los propios productores tengan bastante claro cuánto les queda… y qué destino podrá tener.

POCO SE HABLA DE PRECIOS

Como ocurre cada año, los productores primarios no tienen referencias concretas acerca de cuánto pueden llegar a recibir por su fruta esta temporada. Sobre todo, por el durazno de primera, para enlatar en mitades, en almíbar.

Hay alguna cifra dando vueltas en relación con el durazno que (por tamaño y calidad, en general) ya saben que tendrá destino de molienda. Para este caso se escucha, por ahí, que rondaría los $180 pesos el kilo (aunque -por ahora- no debería tomarse este dato como cierto).

Si, como especulan algunos, la Industria pagara -por la fruta de primera- el doble de lo que vale la de molienda, habría que hablar de un número que rondaría los $360 el kilo. Esto se situaría por encima de los 220 a 230 de la cosecha pasada, pero sin llegar todavía a los 400 o un poco más, pagados por el kilo de los duraznos para mitades que dejó el ciclo 2023/2024.

Con estos números en danza y considerando que, desde aquellos 400, siguieron subiendo los costos de producción, hay quienes estimaban, en los últimos días, que «el precio por kilo de durazno de primera, este año, no debería estar por debajo de los 600 pesos, para poder seguir trabajando la temporada que viene» (refiriéndose al ciclo 2026/2027).

ESCENARIO COMPLICADO

Pero ese parece un escenario que podría estar alejado de la realidad. En este sentido, el productor, en general, tiene expectativas encontradas.

Porque, si bien un menor volumen de fruta de primera en otras épocas hubiera alentado la esperanza de mejor precio para esa mercadería apta para mitades, parece poco probable que este año las fábricas salgan a pelarse por el buen durazno.

Es que, el mercado interno (de lo que sea) sigue planchado. Y, aunque no falta quien tenga la esperanza (como leímos por ahí) de alguna colocación en el exterior, la verdad es que difícilmente las exportaciones vayan a traccionar tanto como para compensar lo que no llega a la mesa de los argentinos.

LA FRUTA NO DICE: «¡MUUU!»

Como en otras producciones (el vino, por poner un ejemplo) el consumo nacional explica el mayor flujo de ventas. Pero las ventas no repuntan; y habrá que ver por qué es así. Quizás no todo se explique por el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos.

Así como ocurre… con el vino también, hay cambios en los hábitos de consumo que seguramente explican parte de esa retracción de la demanda. Qué parte corresponde a escasez de plata, y cuál a la preferencia por otros productos… es tema de los especialistas.

Lo cierto es que se trata de un fenómeno global, por lo que (así como las fábricas mendocinas), no habría que esperar que los distribuidores del mundo salgan “a pelearse” por tener algunos contenedores más de duraznos enlatados.

Para señalar la diferencia, podríamos decir que esto sí parece estar ocurriendo (y hasta cierto punto) con la carne vacuna. Las vacas del mundo no alcanzan para producir los «beef» que esperan los comensales, alrededor del orbe, con la servilleta colgada del escote.

Pero la realidad es que no hay fruta de cuatro patas, y menos que diga: «¡Muuu!». La vieja sentencia según la cual «Mendoza (y buena parte de las economías agrícolas extrapampeanas) produce postre» tiene plena vigencia.

Sobre todo, en tiempos como éste, con proyecciones a la baja, o de estancamiento…o, en el mejor de los casos, de desaceleración del crecimiento de la economía global. Tiempos difíciles (para mucha más gente en un escenario así), en los que, si hay que recortar, suele empezarse por el postre… y, si con algo hay que empujar lo que se come, parece ser que el vino no está entre las prioridades.

Este año, podría ocurrir que tengan alguna chance de salir más o menos acomodadas las producciones de frutos secos y deshidratados. De hecho, hay expectativa de buenos precios (eso nos han comentado estos días, al menos) para la ciruela de industria. Aun así, habrá que verlo.

Lo cierto es que, en general, esta temporada cierra con el cielo opacado para las producciones de la región, en general; en un escenario que no termina de mostrar la «luz al final del túnel».

Un contexto que no permite avizorar un repunte de la demanda interna ni de las exportaciones regionales; de bajos precios para la producción primaria; de continua suba de costos y una presión impositiva que no afloja.

Todo eso, en un marco de deterioro de la estructura productiva primaria (en explotaciones de menor escala, que suman el mayor número) y la -al parecer- acotada capacidad de la Industria (en general) para innovar con productos -o presentaciones- que puedan resultar más atractivos para un universo más amplio de potenciales consumidores en el mundo.

Tiempos difíciles… que vienen de tiempos difíciles. Dificultades que no han tenido solución de continuidad, al menos para quienes no vieron que había que hacer una pausa, replantearse muchas cosas, y decidir si seguir el mismo rumbo, o cambiarlo.

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