AGROINDUSTRIA

COYUNTURA

«Se replican modelos de negocio concentrados que expulsan del sistema al pequeño productor»

21 de mayo de 2024

Carlos Achetoni, presidente de Federación Agraria Argentina, advierte -de paso- que la baja de aranceles a los alimentos importados «agrava la situación de los productores nacionales, y no corrige las distorsiones que hay en el mercado interno».

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CARLOS ACHETONI. El presidente de la Federación Agraria Argentina advierte que están en riesgo las explotaciones de menor escala, particularmente en algunas de las economías extrapampeanas, como las de Neuquén, Río Negro, Mendoza, San Juan y La Rioja, entre otras. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Es mendocino del Sur. Su condición de productor preocupado por la realidad sectorial lo llevó por el camino del gremialismo agrario hasta situarse en el escenario nacional como máximo responsable de una de las cuatro grandes entidades del campo.

Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), anduvo estos días por sus pagos (General Alvear) en la reciente edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas, y se prestó al diálogo con Campo Andino.

En tiempos como los que corren, la charla estuvo centrada casi exclusivamente en la coyuntura; pero quedaron -implícitas- algunas ideas para el mediano plazo sobre las que nos interesará profundizar en algún momento.

Sobre todo, si finalmente aparecen señales de la hoja de ruta del gobierno nacional (si la tiene, o si aspira a tenerla), como para empezar a discutir cuestiones concretas acerca del futuro del país productivo… si es que para los ámbitos del poder político actual estos asuntos fueran de interés. Así, en este contexto bastante incierto, conversamos largo con Achetoni. Aquí va lo que consideramos más relevante de ese diálogo.

IMPACTO. La devaluación de diciembre y el fogonazo inflacionario que le siguió dejaron muy altos los precios de los insumos, lo que ha encarecido mucho los costos de producción, advierte Achetoni.

– ¿Cuál es, visto desde su perspectiva, el escenario de coyuntura del sector agropecuario argentino?

– Venimos de un año de extrema sequía, de fuertes heladas en algunas regiones… que nos han dejado malas cosechas. Con la ganadería complicada, la lechería también -por la misma razón- y, en su momento, con diversas ediciones del llamado dólar soja que fueron complejizando la situación.

– En el plano de la política económica -y cambiaria en particular- siguieron pasando cosas…

– Bueno… con la devaluación tan fuerte que hubo a partir de la llegada del nuevo gobierno muchos sectores acompañaron, primero, esa devaluación; y luego acompañaron también el proceso de inflación que siguió, y eso nos ha dejado como un país muy caro.

– ¿Cómo se ha reflejado esto en la producción agropecuaria?

– Con aumentos en los precios de los insumos, que han quedado en niveles muy altos, lo que encarece los costos de producción.

– Mayores costos que no se pueden trasladar, al menos en su totalidad…

– No, porque los mercados internacionales no convalidan precios más altos para nuestros productos, y en el mercado interno tampoco, porque hay una depresión muy fuerte en la capacidad de consumo. Por eso es que muchas producciones están quedando con rentabilidad negativa.

– Esto se reflejó notoriamente en el rubro alimentos…

– Es que, los supermercados, que compraron la burbuja de un dólar a 2.000 ó 3.000 pesos, más una inflación incesante, llevaron la situación hasta un punto en que hay precios que el consumidor no convalida, porque los sueldos no están…

DESAJUSTE. Argentina ha quedado como un país muy caro. Los mercados no convalidan mayores precios para los agroalimentos y, sumado esto a los mayores costos, «muchas producciones están quedando con rentabilidad negativa», dice el presidente de FAA.

– ¿Cómo evalúa las decisiones del gobierno para encarar ese problema?

– Para inducir la baja de precios el gobierno usó viejas fórmulas. Así como unos usaron la vieja fórmula de los precios máximos, este gobierno recurrió la vieja fórmula de los productos importados, bajando aranceles y mejorándoles las condiciones.

– ¿Cómo impacta esto en la producción nacional?

– Esto, por un lado, agrava la situación de los productores nacionales, como -por ejemplo- los de carne porcina, de frutas, de vino… porque facilita el ingreso de productos en situación de competencia desleal, y no corrige las distorsiones que hay en el mercado interno.

– ¿Qué habría que hacer para, al menos, atenuar el impacto?

– Es muy complejo buscarle solución a esta situación. Para colmo, esto ocurre en el contexto de un ajuste muy fuerte. Ojalá que haya un rebote de la actividad para que el sector productivo pueda continuar. Si no… muchos -principalmente pequeños productores- van a desertar, y vamos a tener mayor concentración de la producción.

AL FINAL… Para inducir la baja de precios «así como unos usaron la vieja fórmula de los precios máximos, este gobierno recurrió a la vieja fórmula de bajar aranceles a los productos importados», apunta Carlos Achetoni.

 

– ¿Hay diálogo con el gobierno nacional?

– Hay diálogo con el gobierno. Con el secretario de Bioeconomía, con el secretario de Producción, con gente del Banco Central… Lamentablemente, ese diálogo muchas veces es medio estéril. Nos escuchan, nos dicen que tengamos esperanza, que las cosas van a mejorar en poco tiempo… pero no nos dan precisiones de cuándo.

– ¿Ustedes sugieren, en esas reuniones, alguna medida para ir resolviendo estos problemas?

– Sí, obviamente. Por ejemplo, en el tema de retenciones. Con el porcentaje de retenciones a las exportaciones y este nivel de costos… es casi inviable producir. En el caso del trigo, en campo propio se necesitan 28 ó 29 quintales de rendimiento. En campo alquilado, los números no dan de ninguna forma.

– ¿Los problemas de las producciones que están fuera de la Región Pampeana entran en esa agenda?

– También planteamos la situación de las economías regionales. En este caso, no basta con sacar retenciones. Tienen inconvenientes que son producto de años de degradación, y hay que generarles condiciones para reactivarlas. Porque, así como en lo que produce la Pampa Húmeda está la caja del Estado, en las economías regionales -por las características de sus producciones- está la mayor capacidad de dar trabajo.

«Hay diálogo con el gobierno (pero) ese diálogo, muchas veces, es medio estéril». (…) «Nos dicen que tengamos esperanza, que las cosas van a mejorar en poco tiempo… pero no nos dan precisiones de cuándo». FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

– ¿Cuáles son las necesidades de las economías extrapampeanas? Al menos, las compartidas, considerando que es un universo de muy diversas realidades…

– Todas necesitan financiamiento a largo plazo, con tasas especiales y años de gracia, para que puedan reinvertir y recomponerse para producir en la medida del potencial que tienen.

– Pero sigue existiendo el problema de la comercialización…

– Es que, al mismo tiempo hay que ir corrigiendo las distorsiones que hay en el mercado interno para no tener que traer productos importados, y facilitarles a los productores la posibilidad de tener escala para llegar, en forma asociativa, más cerca del consumidor. De esa forma los precios serían más reales y no habría tanta distorsión.

– ¿Eso resolvería el problema? ¿Así como así?

– Bueno… La verdad es que, es muy difícil que se sinceren o se transparenten los precios. Mucho más difícil que vuelvan a tener el nivel de antes del 10 de diciembre. Sobre todo, cuando variables que maneja el Estado, como las tarifas, siguen corrigiendo al alza (y alzas muy importantes). Igual que el precio de los combustibles…

«Los supermercados compraron la burbuja de un dólar a 2.000 ó 3.000 pesos» (…) y «hay precios que el consumidor no convalida, porque los sueldos no están». (…) «Habría que facilitarles a los productores la posibilidad de tener escala para llegar, en forma asociativa, más cerca del consumidor», reclama el presidente de la Federación Agraria . FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

– Sobre el diálogo con el gobierno, ¿de qué conversan con la gente del Banco Central?

– Es un equipo… quizás atípico, porque tiene mucha injerencia en Economía, y a ellos les planteamos que hay una cláusula restrictiva del financiamiento, porque el productor que tenga en existencia más de un 5% de la soja o del trigo que haya producido, no puede acceder al financiamiento en condiciones normales.

– ¿Cómo es eso?

– Si ese productor va a tomar un crédito, le aplican una sobretasa de 20 puntos. Es discriminatorio. Además, es no entender; porque el productor necesita financiamiento para reinvertir… y no para él solo, porque gran parte es para el Estado. A cualquier particular que va a pedir un crédito, no le miran si tiene ahorros.

– Podría interpretarse que la autoridad impone ese «castigo» porque da por sentado que ese productor está especulando…

– Es que el productor no tiene el trigo o la soja para especular. En muchos casos es gente que tiene actividad ganadera o tambera, y tiene el grano como insumo para convertirlo en proteína animal.

– … O para asegurarse un resto para comprar los insumos para la siguiente campaña, o hacer alguna otra inversión…

– Claro, porque cuando están dadas las condiciones el productor invierte, compra maquinaria… Pero en este momento, con los precios de la maquinaria pasó lo mismo: acompañaron ese 100% de devaluación y después acompañaron a la inflación, con lo cual los valores quedaron sobredimensionados. Es poco razonable pretender que el productor se deprenda de su producido e invierta. Como quien dice: ha «desensillado hasta que aclare…».

«Hay una cláusula restrictiva del financiamiento para el productor que tenga en existencia más de un 5% de la soja o del trigo haya producido». (…) «Le aplican una sobretasa de 20 puntos. Es discriminatorio». FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

– De manera que el chacarero, por ahora, va a esperar…

– ¡Claramente! Además, convengamos que el pequeño o mediano no tiene la capacidad de esperar a que haya una mejora. Está vendiendo. Acá hay que señalar una diferencia: el productor vende; el que liquida es el exportador.

– ¿Por qué es oportuno aclarar ese punto?

– Porque los que liquidan suelen tener algunas mañas, como presionar sobre los gobiernos para que devalúen o les den condiciones especiales. Pero el productor está vendiendo lo que tiene para asumir sus compromisos financieros, deudas vencidas, porque la campaña pasada fue muy pobre.

– Eso, en relación con lo que tiene. Ahora, sobre lo que podría llegar a tener: ¿Qué está pasando -en general, porque cada establecimiento tiene su propia realidad- con las decisiones de inversión, en el caso de las producciones extensivas?

– Las condiciones climáticas -y los pronósticos- estarían indicando que sería conveniente hacer trigo (en las zonas trigueras) porque hay más probabilidades que tengamos un año Niña, con una seca que no ayudaría con la gruesa.

-Pero se supone que el clima no será el único factor a considerar…

– Así es. Las condiciones de costos de producción no son las mejores. De hecho, hemos bajado la estimación de superficie de siembra en 1 millón de hectáreas con respecto al año pasado. Porque, cuando la gente hace números y ve que va a trabajar y va a invertir para perder plata… la verdad es que no debe haber muchos que estén dispuestos a perder plata.

ECUACIÓN. Achetoni admite que, ante la probabilidad de un año Niña, en producciones extensivas sería conveniente hacer trigo. Pero, «con las retenciones a las exportaciones y este nivel de costos… es casi inviable producir». FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

– Sobre las producciones de estas regiones… las intensivas del oeste del país -vid, frutas, hortalizas- ¿cuál es el panorama?

– Cada vez que hay un proceso devaluatorio sobre el momento de la cosecha (como ocurrió en esta última campaña) para nosotros es un karma, porque sufrimos el impacto de la devaluación sin posibilidad de trasladarla a los precios de nuestra producción, que es perecedera y que está en proceso de cosecha.

– …Y cuando empieza restablecerse el equilibrio es tarde…

– …Y cuando mejoran las condiciones -si mejora, en el invierno- el único que medianamente puede captar esa mejora es el que hace vino, o ha podido deshidratar su ciruela… en definitiva, el que transforma su producto en no perecedero. Pero no necesariamente es el productor, porque la mayoría malvendió su producción en fresco, y cuando hay una posibilidad de reacomodamiento, ya no tiene qué vender.

– ¿Con el Gobierno de Mendoza conversan algo, desde la Federación Agraria Argentina?

– Hemos hablado. Pero tienen condiciones crediticias que son para cierto estrato de productores… y no todos pueden llegar. El pequeño no puede pasar ni por el frente de las entidades bancarias. No reúne las condiciones, no tiene carpeta… Por mejores que pudieran ser las opciones de financiamiento, es muy difícil.

– ¿Entonces…?

– Creo que hay que tener la sensibilidad suficiente para darles un acompañamiento a esos productores. Con crédito; pero que ese crédito sea un traje a medida de la situación de los de menor escala, para favorecer una reactivación equilibrada.

-No parece haber señales en ese sentido, al menos por ahora.

– De no ser así… Uno ve muchos modelos de negocios donde una misma empresa produce, empaca, industrializa… y exporta. Ese modelo se viene replicando. En Neuquén, Río Negro, en Mendoza, en San Juan, en La Rioja… Si no se considera la situación de los más chicos, terminan siendo modelos de negocios concentrados que expulsan del sistema al pequeño productor.

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