ECONOMÍA & POLÍTICA
COYUNTURA
Lo refleja en su «Semáforo» de febrero, donde los sectores vitivinícola y lácteo se muestran con el rojo más intenso, que denota su situación de crisis.
CRISIS. En esta situación -en rojo pleno- se encuentran la producción de vino y mostos, y el sector tambero. Otros doce están con «signos de crisis». Desde el ámbito cooperativo advierten que los productores están indignados, agotados y desanimados. FOTO/Revista Campo Andino & Agroindustria.
Con «una de las peores campañas de los últimos años», la vitivinicultura compartió con el sector lácteo la peor performance, en el inicio del año, entre una veintena de producciones regionales.
Otras 12 actividades están «con signos de crisis»; 4 con luces amarillas, que denotan la «advertencia» sobre su situación; y sólo una «en crecimiento» (el sector avícola), aunque el repunte se manifiesta sólo en «algunas variables» y con la amenaza de la Influenza Aviar.
Así surge del «Semáforo de Economías Regionales», una infografía elaborada a partir de datos recogidos, durante enero, mediante el monitoreo de 19 producciones regionales que mensualmente realiza el área de Economía de Coninagro.
Haciendo pie en esos datos, el presidente de la entidad, Elbio Laucirica, señaló que «continúa la crítica situación en las producciones tanto pampeanas como de las economías regionales».
Agregó que «el estudio que hacemos con nuestras cooperativas muestra que un 80% (de las actividades) se encuentra en situación crítica y salvo una que tuvo una mejora, las aves, el resto está en advertencia«.
El dirigente interpreta que esto «nos muestra la gravedad de la situación generada tanto por las políticas implementadas (inflación, atraso y brecha cambiaria) como por las inclemencias climáticas».
Demandó que «el Gobierno no sea socio del campo sólo en las buenas, sino que ante esta grave situación acuda en la ayuda hacia el productor, con alivio fiscal y créditos» para poder afrontarla.
Acompañando el informe, el área de Prensa de Coninagro compartió este martes opiniones de referentes de dos de los sectores relevados (el lácteo y el forestal) que -independientemente de los problemas climáticos- coinciden en apuntar al fuerte impacto negativo de la falta de rumbo en materia económica.

Javier de la Peña, productor en Santa Fe, advirtió sobre el perjuicio de la sequía en su actividad y planteó dudas sobre la capacidad que tendrá para producir leche durante el invierno. A eso sumó que «hay normativas de AFIP que dificultan la compra de alimentos en los tambos y empeoran la posibilidad de conseguirlos».
Por otra parte, afirmó que el control del programa «precios justos» que ejerce el Gobierno sobre las industrias, hace que esa cadena no pueda pagar al productor un precio más acorde al que necesitaría para poder hacer frente a sus costos.
«Básicamente -dijo de la Peña- estamos empantanados en una situación de presión tributaria, bajos ingresos, y un marcado incremento en los costos de alimentación» de los animales. Lamentó que «el riesgo que existe hoy es que los productores se sientan agotados y sean expulsados del sistema».
Manfredo Seifert, productor en el Litoral, reseñó por su parte el panorama del sector forestal, que «está entrando en una situación crítica; con pérdida de competitividad en el exterior por la política cambiaria, restricciones a las importaciones, retenciones, alta carga fiscal», a lo que «hoy se adiciona la caída de la demanda internacional de todos los productos forestales».
El referente litoraleño de Coninagro cerró con expresiones contundentes respecto sus expectativas de cambio del rumbo económico. «Nos sentimos indignados por cómo el Gobierno destrata a las economías regionales» dijo. «No vemos la hora de tener un cambio en la política económica para revertir esta situación».
Resumió que «el productor ha apostado -con esfuerzo y pocos recursos- a esta actividad; esperó de 15 a 20 años para cosechar sus árboles y hoy se encuentra en una situación muy complicada, que lo desanima».
CONINAGRO SEMÁFORO DE ECONOMÍAS REGIONALES