AGROINDUSTRIA
COSECHA
Referentes del sector no descartan quebrantos que ronden los $345 millones, sólo en materia prima, a valores de la temporada anterior.
La eventual imposibilidad de contar con trabajadores “golondrina” del Norte argentino para la próxima cosecha, hizo encender las calculadoras (y las primeras luces de alarma) en los sectores productivos de Mendoza. El primero que salió a ponerle números -muy preliminares, pero que ayudan a empezar a “conversar” sobre algo concreto- fue el del durazno para industria. Unos “conservadores” 345 millones de pesos, podría ser el monto potencial de pérdidas brutas de producción primaria, tomada a valores de la campaña que pasó. Sólo en ese sector.
La preocupación -generalizada ahora- sobre el impacto que tendría la imposibilidad de acordar protocolos para el traslado de cosecheros hacia la provincia cuyana, había llegado en los últimos días a la Redacción de Campo Andino, precisamente desde ese ámbito productivo.
Juan Manzano, presidente de la Asociación de Productores de Duraznos, confirmó la inquietud y el temor que genera esta incertidumbre. Es que, ya al promediar noviembre deberán iniciar el “raleo” -para permitir que los frutos que queden en la planta tomen “tamaño comercial”- y en los últimos diez días de diciembre comenzará la cosecha.
Son actividades para las cuales cuentan con “trabajadores golondrina”, provenientes del Norte, porque la oferta local de mano de obra no alcanza para atender una demanda que se “solapa” con la de otras producciones en esa época del año.
En diálogo con Campo Andino, el dirigente y productor del Valle de Uco (en el Centro-Oeste de Mendoza) admitió que aún no se sabe qué volumen de fruta finalmente “entregarán” los montes, porque todavía no pasó el riesgo de heladas tardías y en aproximadamente un mes, los cultivos quedarán expuestos a potenciales daños por granizo.
Pero, independientemente de eso, siempre fue necesario llevar cuadrillas de zafreros de otras provincias; y este año no debería ser distinto, excepto que en el tiempo que queda hasta la cosecha, el clima hiciera estragos en la producción.
Manzano calcula que, en un año más o menos normal, las quintas del Valle de Uco (que están ahora en plena floración) requerirían la presencia de entre 1.400 y 1.500 cosechadores norteños para levantar la producción de duraznos de esa zona, si las pérdidas por fenómenos climáticos no fueran considerables.
A todo esto, cabe aclarar que -desde mediados de noviembre- mientras se está “raleando” en los montes de durazneros (una tarea que se concentra en no más de 20 días), se están haciendo labores en otras producciones, como el “desbrote” en viñedos, o la cosecha de ajo, que se intensifica en noviembre-diciembre.
Hay que sumarle, dentro de la misma actividad, que muchos trabajadores locales son absorbidos por los establecimientos fabriles que procesan el durazno (una actividad que comienza junto con la cosecha) y que -como ocurre cada año- reduce la oferta de mano de obra para tareas rurales.
JUAN MANZANO calcula que, en un año más o menos normal, las quintas del Valle de Uco (que están ahora en plena floración) requerirían la presencia de entre 1.400 y 1.500 cosechadores norteños para levantar la producción de duraznos de esa zona . FOTO / CAMPO ANDINO.

Por su parte, José Luis Giuliani, director de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Tupungato (uno de los tres departamentos que conforman el Valle de Uco) coincidió en que si no se acuerdan condiciones para el tránsito interprovincial de trabajadores “va a ser un problema general, para toda la producción de frutas, vid y hortalizas” de Mendoza, en esta próxima temporada.
Giulani, que -al margen de su función pública- es productor de durazno y de uvas, advierte que esta situación podría generar, en la campaña 2020/2021, pérdidas por “más de 340 millones de pesos, sólo en durazno para industria, considerando nada más que el valor de la producción primaria…y a los precios pagados al productor en la última temporada”.
En una estimación muy conservadora -podríamos decir- que contempla cierto porcentaje de pérdidas por heladas y granizo, el funcionario y productor valletano calculó que, para cosechar unos 80 millones de kilos de duraznos para industria (que, hipotéticamente, podrían quedar este año), serían necesarios algo más de 223.000 jornales.
Si se tiene en cuenta el período durante el cual se extiende la recolección y lo que cada cosechero pudiera llegar a rendir diariamente, estaríamos hablando de “unas 3.700 personas” necesarias para bajar de las plantas esa producción.
Si, además, se considera que alrededor del 30% de esa gente llega a Mendoza desde el Norte, deberíamos concluir que -sólo para este caso- sería necesario diseñar un protocolo entre Nación y provincias involucradas (entre las de origen, las de tránsito y las de destino) para que fuera posible el traslado -y el regreso- de entre 1.200 y 1.300 personas, según los cálculos de Giuliani.
El director de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Tupungato avanzó con su hipótesis al señalar que, suponiendo que sólo el 70% de la producción del año tuviera calidad suficiente para ir a mitades (en almíbar), tendríamos los siguientes números: “56.000 toneladas irían a latas y 24.000 a molienda, para pulpa”.
Propone “extrapolar” ese 30% menos de gente (si no llegaran a Mendoza los cosechadores del Norte) y suponer entonces que eso implicaría cosechar el 30% menos, en igual proporción de fruta de primera y de calidad inferior, para ser más conservadores aún.
De esta manera podríamos inferir que estarían quedando en las plantas 16.900 toneladas a razón de $17.000/t ($ 17/kg promedio de la temporada pasada para el durazno de primera, según los números de Giuliani); y 7.200 toneladas a razón de $ 8.000/t ($ 8/kg de fruta para molienda).
Eso permitiría proyectar un total de $ 344.900.000 en producción potencialmente perdida en el Valle de Uco, sólo de durazno para industria, considerando nada más que el valor de la materia prima, y al precio que recibió el productor la temporada pasada.
Por otra parte, José Luis Giuliani confirmó a Campo Andino que “ayer tuvimos una reunión sobre este tema, de la que participaron el subsecretario de Agricultura y Ganadería y la directora de Agricultura de la Provincia, algunos legisladores y miembros de la Federación Económica de Mendoza y otras cámaras, para plantearle formalmente este problema a la Nación”.
Para hacerse una idea acerca de las dificultades que cabe esperar para “atar” un acuerdo sobre un tema tan sensible, basta con remitirse al final de la última campaña.
Cabe recordar que hubo muchos inconvenientes, después de terminadas las cosechas del ciclo 2019-2020 en Mendoza, para que las últimas cuadrillas pudieran regresar a sus provincias, cuando ya regían restricciones al tránsito interjurisdiccional. De allí la temprana advertencia, ahora, de los sectores productivos, sobre la necesidad de encaminar acuerdos urgentes con el resto de las provincias y la Nación, ante el próximo inicio de tareas fuertemente demandantes de mano de obra en las explotaciones agrícolas cuyanas.
ASOCIACIÓN DE PRODUCTORES DE DURAZNOS DE MENDOZA COSECHA DE FRUTAS FALTA MANO DE OBRA JUAN MANZANO PÉRDIDA DE PRODUCCIÓN TRABAJADORES GOLONDRINA TRABAJADORES TEMPORARIOS