SANIDAD

ESTUDIO

Agentes biológicos, una opción para el control de nematodos en cultivos hortícolas

27 de mayo de 2026

Un equipo de investigación del INTA Balcarce evalúa microorganismos nativos como alternativa biológica para reducir el impacto de los fitoparásitos. Con bacterias y hongos benéficos, apuntan a lograr una estrategia de control eficaz, y mejorar la salud del suelo a largo plazo.

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Los nematodos son una de las principales causas de pérdida de productividad y falta de sanidad en los cultivos hortícolas. Estos microorganismos infestan las raíces, formando agallas que obstaculizan la absorción de agua y nutrientes.

Aunque muchas veces el impacto de los fitonematodos pasa inadvertido, su acción se hace visible en el debilitamiento de las plantas y en la consecuente reducción de los rendimientos.

En términos de pérdidas económicas (aunque no cuantificadas con precisión) hay estimaciones según las cuales, la presencia de estos patógenos reduce la producción agrícola mundial entre un 12% y un 20%.

CON BACTERIAS Y HONGOS NATIVOS

Por ello, un equipo de especialistas del INTA Balcarce (en la provincia de Buenos Aires), junto con el Conicet y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, evaluaron bacterias y hongos nativos para calcular su impacto en el control de esta plaga en los cultivos hortícolas.

Eduardo Mondino -especialista del INTA Balcarce– señaló que «los agentes biológicos constituyen una herramienta clave en el manejo integrado de plagas y enfermedades» .

Explicó que «en la horticultura, donde los sistemas son intensivos y la presión de plagas es alta, su incorporación permite reducir el uso de insumos químicos y mejorar la salud del suelo a largo plazo» .

LOS AGENTES ESTUDIADOS

El profesional reveló que, en este caso, se centraron en el uso de bacterias y hongos Trichoderma como también los formadores de micorrizas, microorganismos benéficos que se asocian a la especie cultivada, y forman parte de la microbiota de las plantas.

Por un lado, en este trabajo fue explorado el rol de los hongos del género Trichoderma y de los hongos formadores de micorrizas arbusculares como controladores biológicos de fitoparásitos.

En estos estudios se redujeron hasta un 22% la eclosión de huevos de Meloidogyne javanica en condiciones in vitro.

RESULTADOS CON TRICHODERMAS

Mondino explicó que «cuando se aplicaron las Trichodermas (solas o en combinación con micorrizas nativas) en semillas de tomate, ambas cepas redujeron significativamente la formación de agallas y masas de huevos en raíces infectadas» .

Señaló que, además, la doble inoculación permitió conservar la diversidad de hongos micorrícicos (que suele disminuir ante la presencia del nematodo).

«Este hallazgo es importante porque la diversidad microbiana del suelo está directamente relacionada con su equilibrio biológico y con la capacidad de los cultivos para mantenerse sanos frente a distintas enfermedades», puntualizó el especialista.

CON PSEUDOMONAS Y BACILLUS

Por otro lado, entre los organismos con potencial de controladores biológicos se encuentran bacterias nativas de los géneros Pseudomonas y Bacillus, conocidas por su capacidad para estimular el crecimiento vegetal y activar los mecanismos de defensa de las plantas.

En ensayos realizados sobre lechuga (Lactuca sativa) y tomate (Lycopersicon esculentum), cepas fluorescentes de Pseudomonas (TAE4 y MME3) y de Bacillus (B9T y B19S) lograron reducir la eclosión de huevos y la supervivencia de larvas del nematodo Meloidogyne javanica, una de las especies más dañinas.

Mondino describió que «las plantas inoculadas con estas rizobacterias presentaron menor número de agallas y masas de huevos en las raíces, lo que demuestra su capacidad de limitar la infestación» .

APLICAR UN ENFOQUE INTEGRAL

Los resultados obtenidos indican que la adopción de estas bacterias y hongos requiere una visión integral que combine distintas estrategias: selección de lotes libres de patógenos, rotación de cultivos, uso de enmiendas orgánicas y elección de variedades resistentes.

El conocimiento generado permite avanzar hacia un modelo hortícola con prácticas de menor impacto y una mejor conservación de la fertilidad biológica del suelo.

Los agentes biológicos no sólo representan una opción técnica viable, sino también un paso concreto hacia sistemas productivos más equilibrados y competitivos, dice el especialista.

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