FORRAJES
SANIDAD
Desde el INTA Rama Caída (San Rafael) advierten que esta plaga -poco frecuente en la región- puede ocasionar caída en los rendimientos. Recomiendan empezar con monitoreos del cultivo porque, si fuera necesario aplicar agroquímicos, hay que respetar el «período de carencia» antes de meter la hacienda al lote.
SEGUIMIENTO. El ingeniero zootecnista Adrián Orozco, referente regional del INTA en producción de forrajes bajo riego, reveló que detectaron la plaga en cultivos instalados en San Rafael (al sur) y en Santa Rosa (en el este), y no descarta que pudiera estar presente en otras zonas de Mendoza con producción de alfalfa. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

La aparición de pulgón negro en cultivos de alfalfa del sur y del este de Mendoza ha encendido luces amarillas en explotaciones forrajeras de la región, y activado los mecanismos de información a los productores desde la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Rama Caída (San Rafael).
Desde esa unidad, que es referente en materia de producción de forrajes bajo riego (entre las unidades que dependen del Centro Regional Mendoza-San Juan del organismo nacional), el ingeniero zootecnista Adrián Orozco confirmó que están siguiendo de cerca esas primeras señales, y dejó algunos datos para tener en consideración.
En diálogo con Campo Andino, el especialista en esta materia de la Experimental Rama Caída ponderó la dimensión del problema y remarcó un par de precauciones a tomar para no «quedarse corto» … ni «pasarse de la raya».
Porque -dijo- la situación «no es para asustarse; a cualquiera que tenga pasto le puede pasar en esta época, y de lo que se trata, sí, es de estar muy atentos a la evolución de la plaga en cada lote».
Orozco señaló en primer lugar que, «como estamos empezando a salir del invierno, las alfalfas ya se empezaron a mover (empiezan a verse algunos rebrotes) … y también la aparición de plagas que son típicas de esta época, como los pulgones» .
Pero manifestó su preocupación porque, junto con las especies que regularmente se espera ver en los cultivos, «hemos encontrado pulgones negros en algunos lotes» situados en distintos lugares de Mendoza.
Recordó que, normalmente, en los alfalfares mendocinos puede verse pulgón verde, pulgón moteado… que, este año, muestran una presencia «que está dentro de los parámetros normales para la época».
Pero inquieta la detección de algunas poblaciones de pulgón negro –no muy frecuente en la región– que representan una amenaza mayor «por el impacto directo que tiene (esa plaga) sobre la alfalfa» explicó.
ANTECEDENTE. El año pasado hubo presencia de pulgón negro en San Rafael, pero este año se ha extendido al Este provincial y con mayor nivel de presión, por lo que esos cultivos se ven bastante afectados.
El referente regional del INTA en esta materia, reveló que detectaron la plaga en cultivos instalados en San Rafael y en Santa Rosa (al Este de Mendoza), y no descarta que pudiera estar presente en otras zonas con producción de alfalfa.
Aclaró que ya el año pasado hubo presencia de pulgón negro en San Rafael, pero advirtió que este año se ha extendido al Este provincial y con mayor nivel de presión; por lo que esos cultivos «se ven bastante afectados» .
El profesional advirtió que la acción del pulgón negro es de mayor impacto que la del verde o el moteado. Explicó que, al alimentarse, «acorta los entrenudos de los tallos (de la planta de alfalfa); daña la hoja; e inocula saliva tóxica…».
Eso, «por un lado, se refleja de manera directa en una menor productividad del cultivo» . Porque recordó que la longitud de los entrenudos determina, en buena medida, los kilos de materia seca que va a entregar el lote.
El Ing. Orozco indicó que –independientemente del tamaño que haya alcanzado la planta- la hacienda debería entrar a comer ese lote –idealmente– cuando el tallo tenga 8 ó 9 nudos. «El problema es que, con menor distancia entre nudos, vamos tener plantas más petisas y, por lo tanto, el volumen de materia seca será menor» advirtió.
Aparte de la caída en los rindes, existe la posibilidad que el pulgón negro inocule alguna enfermedad -y dado el caso de ataques muy severos– puede llegar a comprometer la supervivencia de la planta y, directamente, la pérdida de producto (no sólo la merma productiva).

CAEN LOS RINDES. Producto de la acción del pulgón, al alimentarse, se acortan los entrenudos de los tallos (además de dañarse la hoja e ingresar saliva tóxica a la planta). Como la longitud de los entrenudos determina -en buena medida- los kilos de materia seca resultantes, cae la productividad del cultivo.
Por otra parte, el referente del INTA recomendó prestar especial atención a la presencia (y la carga) de pulgones en el cultivo, dependiendo de la especie (animal) que vaya a comer esa alfalfa.
Aclaró, no obstante, que «una vaca no tiene problemas por consumir una carga muy alta de pulgones; pero los caballos sí pueden tener algún inconveniente». Reconoció que «no siempre ocurre, pero suele darse un episodio de fotosensibilización» .
El mecanismo toxicológico exacto todavía es objeto de investigación veterinaria, pero, según estudios de campo y reportes de diagnóstico (como los del INTA), algunos pulgones podrían aportar o activar sustancias fotodinámicas.
Estos compuestos viajan por la sangre y se concentran en las capas superficiales de la piel. Al exponerse a los rayos ultravioleta (luz solar), provocan un daño celular en zonas sin pelo o piel despigmentada.
En el marco de algunos de estos estudios, la alfalfa -precisamente- ha sido vinculada con problemas de fotosensibilidad en equinos y rumiantes, ya sea por toxinas propias de la planta estresada, o por la interacción con la plaga. Pero las investigaciones no han arrojado resultados concluyentes.
El Ing. Orozco aclaró que, en el caso de los equinos, -y debido a esa sensibilidad a la luz solar- «el problema se manifiesta en la caída de pelo y algunas lastimaduras en la piel… y eventualmente algún problema en la vista» .
«Pero no pasa de un susto» aseguró. Lo que hay que hacer en un caso así, es «sacar los animales del lote, ponerlos a comer otra cosa, y a lo sumo en un par de semanas todo vuelve a la normalidad».

UNA VAQUITA adulta puede comer de 50 a 100 insectos-plaga por día, y de 800 a 1.000 a lo largo de su vida. En estado larval es más voraz, y puede llegar a los 170 diarios. Se alimenta, además de pulgones, de trips y arañuelas. De modo que, si el cultivo tiene una buena carga de «Vaquita de San Antonio» es preferible esperar un poco antes de aplicar insecticida. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.
Volviendo al punto, y ante este panorama, el Ing. Adrián Orozco dejó algunas recomendaciones que caben no solamente para frenar el avance del pulgón negro, sino también para controlar la población de las otras dos especies.
En primer lugar, sugirió «monitorear los lotes… caminar, agacharse y mirar, porque el pulgón verde se confunde con el follaje y no se ve si no revisás la planta». En cambio, «el pulgón negro y -eventualmente- el moteado se ven más claramente».
Otro punto está relacionado con los «umbrales de daño» y, el momento -y la manera- de activar las defensas para proteger el cultivo. Orozco subrayó la importancia de tener en claro estos puntos, para preservar la sanidad del alfalfar gastando menos y con el menor impacto posible sobre el ambiente.
Al profundizar en este punto, el especialista del INTA Rama Caída indicó que «con un tallo que esté por encima de los 30 centímetros podés tener algo más de 30 pulgones por tallo, que no habría mayor problema» .
Cuando «el tallo no llega a 30 centímetros de alto, la tolerancia baja a unos 20 pulgones por tallo» . Ahora, cuando se observan pulgones (por menos que sean) en plántulas -en una alfalfa recién implantada– prácticamente no hay margen, porque las pérdidas pueden ser muy importantes.
Entonces, dado este último caso, el de un alfalfar que recién está arrancando y que ya acusa presencia de pulgones (no importa cuántos) … «te diría que hay que aplicar (los productos ya conocidos) inmediatamente» .
Para los casos de plantas con más desarrollo, Orozco recomienda no apresurarse y actuar, primero, aplicando el criterio del manejo integrado de plagas.
«Si vemos que el cultivo tiene una buena carga de Vaquita de San Antonio, es preferible esperar un poco antes de aplicar el producto, porque la Vaquita es un predador natural de los pulgones».
Además, recordó que «algunos productos no son selectivos, y por eliminar el pulgón vamos a afectar toda la fauna (benéfica) que tenemos en el lote».
Eso sí, es recomendable empezar cuanto antes con estos monitoreos del cultivo. Porque, si fuera necesaria alguna aplicación, habrá que respetar los tiempos de carencia antes de meter la hacienda a comer.
Insistió en la importancia de «recorrer y mirar» y, a modo de aliento para los más renuentes a caminar y agacharse, recordó que «es ahora… porque una vez que llega octubre, ya está… se acabó el problema de pulgones».
Adrián Orozco recordó que, en San Rafael, «más o menos entre 15 y el 20 de octubre ya tenemos una alfalfa en condición de ser utilizada» .
Pero, «en la Zona Norte de Mendoza, quizás se pueda arrancar apenas terminado septiembre, en la primera semana de octubre, dependiendo de la evolución de cada cultivo».
El profesional señaló, de paso, que «desde el punto de vista nutricional el mejor momento de comer la alfalfa es entre 8 y 9 nudos, antes que empiece a florecer». Porque «después… ya empezaríamos a complicarnos con la gestión del cultivo para evitar empastes».
CONTROL DE PULGÓN EN ALFALFA EEA RAMA CAÍDA (SAN RAFAEL) INTA ING. ZOOT. ADRIÁN OROZCO - INTA RAMA CAÍDA (MENDOZA) PULGÓN NEGRO EN CULTIVOS DE ALFALFA