FRUTICULTURA

PRODUCCIÓN

Cosecha de ciruela con fuerte merma adicional por la tormenta de este lunes en San Rafael

7 de enero de 2025

La producción ya venía disminuida, y no sólo en cultivos mal nutridos (de productores descapitalizados). También en explotaciones de empresas con «resto» financiero. Sigue cayendo futa por «mancha roja».

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MANCHA ROJA. El fenómeno, asociado a los excesivos calores a esta altura del año, continúa provocando la caída de frutos en los montes cultivados con ciruelas para deshidratar en Mendoza, la provincia de concentra la totalidad de la producción de Argentina. Esta imagen que compartimos no tiene relación con la tormenta de este lunes. Esa fruta se desprendió por efecto de la mancha roja. FOTO / GENTILEZA Miguel Cañadas – Productor de Bowen, General Alvear.


El violento temporal que en la tarde de este lunes precipitó su fuerza sobre cultivos de algunas zonas de San Rafael, podría hacer caer más la estimación oficial de cosecha de ciruela para deshidratar en Mendoza, que concentra toda la producción de Argentina.

De la evaluación de los daños provocados por el fenómeno surgirá, en estos días, el número aproximado que hay que restar al pronóstico difundido desde el Gobierno de la Provincia, que fue cuestionado por prácticamente todo el sector privado (públicamente, o en off) por considerarlo demasiado optimista.

En las últimas horas estábamos volviendo a pulsar el estado de los cultivos, cuando la tormenta nos puso ante la clara posibilidad que debamos reconsiderar los números. Porque se precipitó sobre una parte del corazón ciruelero de Mendoza.

De todos modos, mientras llega el balance de daños (aunque muchos ya adelantan que el fenómeno «dejó un desastre«) avanzamos sobre lo que tenemos hasta el momento .

MERMA. Calculan que, este año, la cosecha de ciruelas para industrializar va a ser mucho menor de lo que se estimaba. En general, salvo casos puntuales, se habla de por lo menos un 50% de merma… hasta antes de la tormenta de este lunes (y sin que haya pasado el riesgo de eventuales nuevas granizadas) y sin contar la fruta que pueda seguir cayendo por mancha roja.

HASTA ANTES DEL GRANIZO

Al margen de la nueva realidad que hayan dejado el granizo y el viento, el testimonio de Miguel Cañadas, productor de frutas y vid al sur de Bowen, en General Alvear (al sudeste de Mendoza), suma referencias que sirven para confirmar que, esta temporada, la producción de ciruelas para deshidratar se ubicará muy por debajo de la de 2024.

«Este año la cosecha va a ser mucho menor de lo que se estimaba» dijo Cañadas en diálogo con Campo Andino. «En general, se habla de por lo menos un 50% de merma» señaló.

EL «GOLPE DE GRACIA»

Para colmo de males, «la tormenta del lunes afectó a una de las principales zonas cirueleras» se lamentó el productor bowense.

Se refería al fenómeno que se abatió, apenas iniciada esta semana, sobre Jaime Prats, Colonia López, y Real del Padre (la primera localidad con más cultivos forrajeros) entre otros distritos productivos del vecino departamento de San Rafael.

La violenta tormenta (de la que no se libraron los ejidos urbanos de las zonas afectadas) descargó granizo y agua acompañados por intensas ráfagas de viento, en un área cultivada en su mayor parte con ciruela de industria, vid y duraznos (que estaban siendo cosechados).

YA VENÍA DISMUIDA

Pero esa contingencia climática que golpeó parte de la mayor la zona productora de ciruelas para deshidratar en Argentina, no hizo más que sumar males a una temporada que ya venía complicada para la producción primaria.

Es que «la falta de rentabilidad nos impide fertilizar adecuadamente y realizar los trabajos que necesita el cultivo» dijo Cañadas. Sobre todo en un ciclo (como éste) que encuentra a los cultivos agotados, después de una cosecha de buen volumen, como fue la de 2024.

«Las plantas se cargaron mucho el año pasado. Habría que haber fertilizado bien… y eso -en general- no se hizo» lamentó.

Es que los productores venían de 5 temporadas con muy poca producción y por la fruta que cosechó en 2024 no recibió un precio que le permitiera afrontar los «altísimos costos de los fertilizantes y otros insumos» .

Por otro lado, indicó que «las heladas hicieron bastante daño, al igual que los vientos (sobre todo en época de floración), que cada año son más intensos, no son los que teníamos antes».

DESPRENDIDOS. Se suceden los episodios de caída de frutos por efecto de la mancha roja en montes de ciruela para industrializar. FOTO / GENTILEZA Miguel Cañadas – Productor de Bowen, General Alvear.

… Y SE VA A PERDER MÁS

Miguel Cañadas advirtió que «nos viene afectando mucho la ola de calor» que trae aparejado el fenómeno de «la mancha roja» lo que «está provocando la caída de mucha fruta» aseguró.

Esto «no discrimina el estado de los cultivos» de manera que, «inclusive los que están bien fertilizados, con cobertura verde abajo… igual están sufriendo una caída muy importante» de frutos.

Hay coincidencia, entre referentes de distintas zonas, en que probablemente las pérdidas por mancha roja seguirán haciéndose sentir. Con el desprendimiento de fruta que ya ha sido afectada… y con la caída de la que pudiera quedar expuesta a una eventual continuidad de muy elevadas temperaturas, al menos durante los próximos diez días.

Lo cierto es que, en la propiedad de Cañadas, «los cuarteles de más edad estarán en un 50%» de la producción potencial, dijo.

Aunque reconoció que «este año probablemente pueda compensar parte de lo perdido con unos cuadros nuevos, que entran en producción, y están más o menos bien» .

Según sus cálculos, entre lo menos por un lado, y lo más por el otro, «podré estar, hasta este momento, con un 30% menos que el año pasado». Pero advirtió que, «en general, se habla de por lo menos un 50% de merma» .

Falta saber si seguirá cayendo fruta por mancha roja… y si no ocurrirán nuevas contingencias climáticas que eventualmente pudieran seguir alterando la estimación.

NO HAY RENTABILIDAD

El productor del sur de Mendoza advirtió que la falta de rentabilidad no es excluyente de la ciruela. Lo mismo pasa con otras producciones, como la vid o el durazno (en su caso, el durazno para consumo en fresco).

Es que hay un desfase que parece imposible poder revertir (a tiempo, al menos, para salvar numerosas explotaciones de menor escala) entre los costos de llevar adelante un cultivo a lo largo del año (como pueden un viñedo, un monte frutal o un olivar), y el valor de la producción primaria.

Cañadas recordó que para el ciclo agrícola 2024/2025, «llegamos a pagar los fertilizantes a un dólar que lo habían calculado en $2.000, y la producción nuestra la estamos vendiendo al mismo precio, en pesos, de hace un año» .

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