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MERCADOS

El ajo argentino sigue con precio bajo en este tramo del ciclo comercial

26 de enero de 2023

Brasil, que absorbe gran parte de la producción de Mendoza, se abasteció a bajo costo en China, España y Méjico, con producto de sus cosechas 2022.

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SE CARGA, pero prácticamente todo el ajo mendocino que ha ido a Brasil en lo que va de esta temporada, está con valores deprimidos. FOTO / Revista Campo Andino.


En un contexto internacional adverso, y con la mirada puesta en lo que pueda pasar con la cosecha del Hemisferio Norte, productores, empacadores y exportadores de ajos de Mendoza transitan un angosto camino por estos días.

El sector está apretado, de un lado, por precios bajos (y la consecuente escasez de recursos) y, del otro, por el calendario, que viene apurando y acortando los plazos para decidir la siembra de este año.

«El sistema comercial está muy complicado, particularmente las operaciones con Brasil», aseguró el ingeniero agrónomo Aldo López, coordinador del Programa Ajo INTA, que opera desde la Estación Experimental Agropecuaria La Consulta (San Carlos), en el Centro-Oeste de Mendoza.

En diálogo con Campo Andino, López apuntó que «algún mercado, como el de Estados Unidos -que está llevando ajos blancos tempranos para desgranar, hacer diente pelado o algún otro subproducto- anduvo relativamente mejor».

BRASIL VIENE PAGANDO POCO

De todos modos, lo que ha tenido por destino el país del Norte de América, «es poco relevante en el total de la producción». El caso de «Brasil es distinto porque, normalmente, lleva alrededor del 70%» de la producción de ajo de Mendoza; y «todo lo que ha ido con ese destino, en lo que va de esta temporada, está con precios muy bajos».

El referente del INTA en la materia atribuye esta situación a que «está sustituyendo buena parte de la producción de Argentina por compras a China en mayor medida, y algo a España y a Méjico». Aclara, de paso, que en el país europeo «los precios también fueron malos este año».

Por otra parte, según su apreciación, la caída del precio del ajo argentino en Brasil no responde -en la medida que algunos le atribuyen- al hecho que el país vecino haya amentando su producción. «Viene creciendo, sí, pero está muy lejos de autoabastecerse», subrayó.

AHORA, ES DIFÍCIL REMONTAR

El ingeniero López reflexionó que «dejando fuera a China -que siempre tiene precios bajos- los países productores del Hemisferio Norte han estado negociando sus remesas a valores deprimidos». De manera que «cuando salió el ajo de Argentina, los mercados ya estaban con un escenario de precios bajos». O sea que, «arrancó mal la temporada, y ahora es difícil remontarla».

En estos casos, la alternativa es guardar ajo en frío para vender más tarde, con la expectativa que este panorama eventualmente cambie, dependiendo de lo que pueda ocurrir, a partir de mayo-junio, con la cosecha 2023 en el Hemisferio Norte.

CON EL PIE IZQUIERDO. Cuando salió el ajo argentino, los mercados ya estaban con escenario de precios bajos. Arrancó mal la temporada, y ahora es difícil remontarla. En un par de meses, se sabrá cómo viene la producción del Hemisferio Norte. FOTO/Revista Campo Andino.

LA COSECHA EN EL NORTE

En realidad, es el jeroglífico a descifrar todos los años. Cuando Méjico, Estados Unidos y España no tienen una buena cosecha, el remanente de ajo argentino se revaloriza. De hecho, esa mejora en el precio se puede verificar a partir de marzo-abril, cuando ya se tiene una idea de cómo vienen los cultivos en esos países.

En caso contrario, «si el Norte viene con perspectivas de muy buena producción, el ajo nuestro (que hemos cosechado en noviembre-diciembre), en abril o mayo ya no tiene precio» explicó López. Porque «¿quién va a comprar -caro- un ajo cosechado hace seis meses, cuando puede comprar un ajo recién cosechado, y barato?».

GUARDEMOS UN POCO

Pero, aunque una eventual merma productiva en los países competidores tonificara el precio en los mercados, hay qué ver cuánto ajo habría en Mendoza y en qué condiciones de conservación (y quién habría tenido espalda… y frío para aguantarlo).

De hecho, al ajo se lo puede guardar en cámara (aunque parece que no hay demasiado espacio disponible) y conservarlo prácticamente en las mismas condiciones que tenía cuando fue cosechado, manteniendo la calidad inicial del producto.

Pero, guardar en cámara sin saber qué puede pasar, implica un riesgo alto. Porque, si en los meses siguientes, el mundo termina inundado de ajo (por exagerar), se puede terminar vendiendo más barato que en noviembre o diciembre. Aun así, no habría que descartar que algún exportador haya decidido asumir el riesgo, y tenga algunas cajas en frío.

Por otra parte, el ingeniero López advirtió que «todavía está quedando ajo en el campo». Probablemente desalentados por los bajos precios, productores más chicos, que no pueden trabajarlo y conservarlo, han ido dejando el ajo de esta cosecha en bordes, ballenas… y la calidad de esos bulbos «inevitablemente se va deteriorando», lamentó.

El problema es que, aunque en un par de meses el panorama cambiara (si el estado de los cultivos del Hemisferio Norte presagiara una cosecha menor a la esperada), ese ajo mendocino que quedó tirado difícilmente vaya a estar en condiciones de pelear un espacio en el mercado.

UN LUJO este ajo emperchado, comparado con las condiciones en las que se encuentra el que ha quedado en el campo, en bordes, en ballenas. La calidad de aquellos bulbos se va deteriorando. FOTO / Revista Campo Andino.

LA NUEVA SIEMBRA

Si el ingeniero López se centró en los problemas que trae aparejado transitar el primer tramo de la temporada por un camino arenoso, fue porque lo contactamos para tener idea de cómo está el ánimo para encarar el ciclo agrícola 2023.

Con este panorama cabe suponer que, fuera de un número relativamente reducido de establecimientos grandes y alguno mediano, la mayoría se tomará alguna semana adicional para hacer cuentas.

«Hay mucha gente que no tiene un peso, y no sabe cómo hará para iniciar la siembra de este año», aseguró el referente del INTA. «Es de prever que el productor trate de bajar costos, reducir labores al mínimo indispensable, probablemente no vayan a darle a la semilla el tratamiento adecuado… pero, lamentablemente, lo que no se haga ahora, se va a pagar más adelante».

NO ESTÁ DE MÁS INSISTIR

Aldo López recordó que, a pesar de las complicaciones, «la recomendación es, siempre, hacer poco y bien; porque al ajo bueno es más difícil que le afecte una crisis». El referente del INTA subrayó que «no tiene sentido hacer 5 hectáreas mal hechas, que hacer una sola, con todo lo que necesita: con buena semilla, en fecha adecuada de plantación, con los fertilizantes y los agroquímicos necesarios».

Advirtió, de paso, que «si las cosas no se hacen bien, va a repercutir en la temporada siguiente, porque cuando hay mucho ajo, de mala calidad, el promedio general de precios tiende a caer». Para cerrar, una premisa de hierro: «no hacer más de lo que se vaya a poder regar adecuadamente», y hay que tener en cuenta que éste también será un año complicado en cuanto a disponibilidad de agua.

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