GANADOS & CARNES
PANORAMA
El referente ruralista Dardo Chiesa dice que la realidad de la cadena de ganados y carnes quedó a la vista, y que «ya no hay nada para sacar de la galera del mago».
DARDO CHIESA. El coordinador de la Mesa Nacional de las Carnes advirtió que en términos de definiciones políticas “falta mucho para que salga el sol”, mientras que, desde lo productivo, el año que viene habrá “un millón y medio de terneros menos, y menos hacienda de faena”. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Ante las secuelas de la sequía; con la política en pausa por el año electoral; y las medidas que ha venido tomando el Gobierno -y las que debería tomar y no toma- la cadena de ganados y carnes -como cada una de las actividades en Argentina- se encuentra en una situación de «incertidumbre total».
Es, palabra más, palabra menos, el panorama que planteó el ingeniero Dardo Chiesa, coordinador de la Mesa Nacional de las Carnes, durante un extenso diálogo que mantuvo con Campo Andino.
Según su análisis, la situación «está complicada, porque estamos inmersos en una crisis económica que deriva de una crisis política importante, que es lo que más preocupa hoy». Pero, «a pesar de la crisis, y como si estuviéramos en Suiza, Argentina se toma todo el 2023 para definir quién va a conducir nuestro destino».
«Hasta las PASO estuvimos llenos de elecciones municipales y provinciales; llegamos a las PASO, pero no definimos nada… y hay más incertidumbre porque apareció una persona que, aparentemente, interpreta mejor lo que la sociedad argentina está pensando», señaló.
Pero no es todo. «Nos tomamos hasta el 22 de octubre para hacer una primera elección que probablemente nos deje en la indefinición, y eventualmente nos iríamos hasta fin de noviembre para terminar de definir qué vamos a hacer con nuestro bendito país».
En este contexto «aparecen las vicisitudes de una sequía que nos golpeó muy fuerte, que afectó a todo el país, y que en algunos lados no terminó, como en el Norte argentino por ejemplo», indicó el ex presidente de Confederaciones Rurales Argentinas.
El ingeniero Chiesa resumió que este fenómeno impactó fuertemente en la oferta forrajera, en la condición corporal, y en un movimiento de vacunos que derivó en una faena anticipada y en el precio de la hacienda y de la carne.
«En un país que tiene una inflación del ciento y pico por ciento, el precio de la carne había aumentado un 30% o 35%. ¿Por qué? Porque toda la hacienda que tenía que salir a lo largo del año salió durante el primer semestre, y entonces el mercado estuvo abarrotado de carne. Ahora nos encontramos con que lo que tendría que estar saliendo, ya salió», explicó.
«A partir del momento en que empezó a evidenciarse una retracción importante de la oferta -recordó- el precio de la carne pegó una estampida. Todo el mundo dice que fue la devaluación; pero no fue la devaluación en sí, porque el mercado no reacciona a la devaluación de esa manera», analizó el ruralista.
En su interpretación, «fue quitar el telón» para mostrar la realidad, y la realidad es que «falta mercadería; falta un millón y medio de animales que tendrían que estar yendo a faena, pero ya se fueron».
De manera que «ahora no hay hacienda, los corrales están desincentivados, pero Doña Rosa no tiene poder de compra en el supermercado… con lo cual los precios empezaron a retrotraerse, y a la semana siguiente de haber convalidado $ 1.000 el kilo en Cañuelas, ese número bajó a $800/$850″.
Es que «el matarife llega con la media res a la carnicería, y el carnicero le dice: no me deje tanto porque tengo carne de la semana pasada; y eso pasa porque Doña Rosa que no fue a comprar, o si compraba un kilo promedio, compra un bife o 500 g de picada… porque la situación está muy fea».
Así las cosas, el coordinador de la Mesa Nacional de las Carnes advierte que este escenario de incertidumbre es lo que viene para adelante porque, además, «no hay señales políticas que indiquen para qué lado vamos a salir, lo que ayudaría -si las hubiera- a tomar previsiones en un negocio de largo plazo».
«Todo el mundo está esperando, porque si gana «A» es una cosa, si gana «B» es otra cosa y si gana «C» es otra cosa. Entonces, me siento arriba de lo que tengo, y vendo lo que necesito para vivir hasta que el sol salga», puntualizó.
Pero Chiesa advirtió que en términos de definiciones políticas «falta mucho para que salga el sol«, mientras que, desde lo productivo, «ya el año que viene vas a tener un millón y medio de terneros menos, y menos hacienda de faena».
Recordó que «estuviste faenando 13 ó 14 millones de cabezas (dos millones por encima de lo normal durante 6 meses), y ahora vas a faenar 10, o un poco más, van a faltar no menos de 2 millones».
Por otra parte, si hay lluvia va a mejorar la oferta forrajera, y «la gente va a usar el pasto para sumar kilos más baratos… y eso es proactivo, porque la única forma de salir de la escasez es produciendo más kilos con los mismos animales». Claro que, «eso te va a impactar en el precio…».
Hubo un hecho que agravó la situación del mercado. En ese sentido, el ingeniero Chiesa recordó: «En marzo, el Gobierno sacó un plan de promoción para retener terneros en los feedlot. Nos consultaron a todos, y les dijimos que estaba mal, que eso no iba a funcionar, y lo hicieron igual».
«Les dijimos: te va a explotar el precio en la época de elecciones. Se supone que los políticos entienden de votos, y lo que no les puede pasar es que les explote el precio en la época de elecciones. No nos creyeron… Te vengo diciendo que tenés una pared enfrente y no aflojaste… Te la pegaste, así de sencillo».
Mientras tanto, el contexto internacional «está complicado porque los valores que se convalidan no nos cierran». Resumió que «nosotros tenemos un costo de USD 5 por kilo; Brasil tiene 3 dólares y Uruguay tiene 4», de manera que «en novillo de exportación, estamos fuera de competencia».
Además, «hay restricciones para exportar, no se sabe lo que vale el dólar, siguieron las retenciones… pero no le quieren aflojar», enumeró el dirigente, y agregó: «Les dijimos: saquen el impuesto a las ganancias por tenencia; den algún incentivo fiscal para que se hagan novillos pesados; tiren algún caramelo. No, fueron por la de siempre: un subsidio, para lo cual hay que ir poco menos que con el certificado de buena conducta».
En resumen: «Así no va. La incertidumbre es total. Te llaman todos preguntando qué va a pasar con el precio de la carne… y hoy la preocupación está en el mostrador, porque el precio de la carne subió y los bolsillos están flacos, pero no hay nada para sacar de la galera del mago», sentenció el coordinador de la Mesa Nacional de las Carnes.
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