GANADERÍA

FORRAJES

Tres variedades de alfalfa del INTA para afrontar distintos escenarios ganaderos

15 de enero de 2026

Una, que casi no tiene reposo invernal, se destaca por producir heno de calidad premium. Otra, por presentar menor riesgo de empaste cuando es utilizada en pastoreo directo. La tercera, es apta para producir en suelos salinos de zonas semiáridas.

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PUESTA A PRUEBA. Las variedades que llegan al mercado se integran a la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, un espacio que permite evaluar su comportamiento. En esta instancia, técnicos y productores comparan rendimiento forrajero, persistencia y adaptación en condiciones reales de uso, en distintos ambientes productivos de la Argentina. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Tras más de una década de trabajo conjunto, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa Palo Verde presentaron tres nuevas variedades de alfalfa surgidas de un convenio de vinculación tecnológica iniciado en 2009.

El lanzamiento marcó la llegada de materiales orientados a responder a distintos desafíos de los sistemas ganaderos: calidad de heno, tolerancia a salinidad y menor riesgo de empaste.

«Mostramos las tres últimas variedades, fruto de 13 años de investigación y desarrollo» señaló Ariel Odorizzi, del INTA Manfredi (Córdoba) y coordinador del convenio, al destacar un proceso enfocado en combinar productividad, persistencia y adaptación a ambientes y usos específicos.

Uno de los materiales presentados es Amaya PV INTA, una alfalfa pensada para la producción de heno de alta calidad.

Por su parte, Kumen PV INTA, grado 9, es un cultivar desarrollado con aptitud para tolerar y producir en suelos salinos.

Finalmente, Maltén PV INTA, grado 8, cuyo atributo más destacado es la menor propensión a causar empaste cuando se la utiliza en pastoreo directo.

Las variedades Amaya y Kumen fueron inscriptas en el Instituto Nacional de Semillas (INASE) en 2019, mientras que Maltén ya había completado el trámite en 2023.

En todos los casos, el INTA actúa como obtentor de la variedad y presenta ante el organismo las descripciones de sus características diferenciales.

Una vez finalizado el proceso de selección e inscripción, y en el marco del convenio de vinculación tecnológica, el INTA transfiere el material a la empresa semillera para su multiplicación y posterior comercialización.

De este modo, los desarrollos generados en el programa de mejoramiento pueden llegar al mercado y a los sistemas productivos.

OBJETIVO. Son materiales orientados a responder a diversos desafíos de los sistemas ganaderos: calidad de heno, tolerancia a salinidad y menor riesgo de empaste.

HENO DE CALIDAD PREMIUM

Amaya PV INTA se posiciona como una variedad orientada a la producción de heno de alta calidad. Su rasgo distintivo es la elevada expresión multifoliolada, que mejora la relación hoja/tallo y eleva el contenido de proteína bruta, sin resignar digestibilidad.

«Esta variedad fue desarrollada para planteos de heno de calidad, porque la premisa de selección fue incrementar la proteína bruta y la relación hoja/tallo, aumentando la cantidad de folíolos por hoja», explicó Odorizzi.

CÓMO LLEGARON A «AMAYA PV»

En el proceso de selección, el equipo partió de la alfalfa tradicional trifoliada y avanzó hacia materiales con mayor número de folíolos. «A través de cuatro ciclos de selección llegamos a una variedad con cerca del 80% de multifoliosidad» señaló.

«Ese atributo, sumado al grado de reposo invernal 10, le otorga a Amaya PV INTA un perfil inédito, y aporta esas características de mayor calidad» remarcó el profesional.

El «grado 10» es indicativo de una variedad prácticamente sin reposo o de latencia muy baja en invierno. Eso implica que continúa creciendo o vegetando incluso con bajas temperaturas y fotoperíodo reducido. Se la asocia con la posibilidad de obtener hasta 10 cortes anuales, según la zona y las condiciones productivas. (Nota de la Redacción de Campo Andino).

AMAYA PV INTA. Es una alfalfa de grado 10, prácticamente sin reposo o de latencia muy baja en invierno, pensada para la producción de heno de alta calidad.

MENOR RIESGO DE EMPASTE

En cuanto a Maltén PV INTA es una variedad sintética sin reposo invernal, de grado 8, desarrollada para reducir uno de los principales problemas del uso de alfalfa en pastoreo directo: el empaste.

Su menor tasa inicial de desaparición ruminal le confiere un menor potencial timpanizante, sin resignar porte erecto, buena cantidad de tallos y un perfil productivo equilibrado, explicaron los especialistas que trabajaron en el proceso de obtención.

En la presentación, Valeria Arolfo, investigadora del INTA Manfredi y coordinadora de la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, explicó que «la característica fundamental de este cultivar es su potencial timpanizante menor, pensado para ayudar a mitigar el problema del empaste en sistemas de pastoreo».

EL PROCESO DE SELECCIÓN

El trabajo de selección comenzó en 2010, a partir de un material previo del programa. «Arrancamos sobre un grupo de plantas del cultivar ProINTA Carmina, que ya tenía esta misma característica, con la idea de avanzar en disminuir el timpanismo», detalló.

Tras dos ciclos de selección, el equipo logró avances concretos. «Pudimos reducir en un 10,6% el potencial timpanizante», señaló la investigadora. «Esperamos que esté disponible en el mercado para poder colaborar con el productor ganadero», apuntó.

El potencial timpanizante es la tendencia de la alfalfa, especialmente la tierna y rica en proteína soluble, a formar una espuma estable en el rumen tras ser ingerida por el ganado, atrapando el gas y provocando hinchazón (timpanismo). (Nota de la Redacción de Campo Andino).


MALTÉN PV INTA. Es una variedad sin reposo invernal, de grado 8, cuyo atributo más destacado es la menor propensión a causar empaste cuando se la utiliza en pastoreo directo.


APTA PARA SUELOS SALINOS

Kumen PV INTA, en tanto, es una variedad sintética sin reposo invernal, de grado 9, desarrollada para tolerar y producir en ambientes con salinidad.

El material apunta a cubrir una demanda concreta de sistemas ganaderos de zonas semiáridas y suelos problemáticos, donde la alfalfa suele ver limitada su persistencia y rendimiento.

«La variedad que presentamos, Kumen PV INTA, fue creada y mejorada para producir y tolerar ambientes difíciles, como los suelos salinos» sostuvo Mónica Cornacchione, investigadora del INTA Santiago del Estero, integrante del programa de mejoramiento genético en la línea de estreses abióticos.

EL CAMINO HACIA «KUMEN PV»

El proceso de selección se inició en un ambiente exigente. «Empezamos en Isla Verde, en Santiago del Estero, con tres años de selección fenotípica recurrente», señaló.

Luego, el cultivar atravesó distintas etapas hasta su registro. «Pasó a condiciones controladas por unos dos años y después a campo para la evaluación final», detalló.

Para la investigadora, el principal plus es poder tolerar estos ambientes. «Es un cultivar sin reposo, grado nueve» explicó. «Esperamos que pronto esté en el mercado y pueda producir en estos sistemas».

KUMEN PV INTA. Es una variedad de alfalfa de grado 9 (sin reposo invernal también) que fue desarrollada para sistemas ganaderos de zonas semiáridas, con suelos salinos.

RED NACIONAL DE EVALUACIÓN

Luego del proceso de selección e inscripción, las variedades que llegan al mercado se integran a la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, un espacio que permite evaluar su comportamiento.

En esta instancia, técnicos y productores comparan rendimiento forrajero, persistencia y adaptación en condiciones reales de uso, en distintos ambientes productivos de la Argentina,

En la actualidad, la red cuenta con ensayos en 11 localidades, que se extienden desde Chaco hasta Chubut, e incluyen sitios bajo riego y en secano, de acuerdo con las características ambientales de cada región.

«La Red de Evaluación de Cultivares tiene como objetivo evaluar los cultivares que están siendo comercializados. Cada empresa envía voluntariamente los materiales que quiere poner a prueba», explicó Valeria Arolfo.

Según la investigadora del INTA Manfredi, los ensayos buscan medir «producción, persistencia y comportamiento frente a plagas y enfermedades en distintas localidades», lo que genera información comparable para productores y técnicos.

En ese marco, señaló que «en este momento se está evaluando la variedad Amaya en un ensayo», y agregó que la red también cumple un rol en las etapas previas. «Como el INTA coordina esta red, muchas veces la utilizamos para ir probando las poblaciones que vamos desarrollando», explicó.

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