AGROINDUSTRIA

FRUTAS

En 10 años, la ciruela perdió 40% de superficie y 3 de cada 4 secaderos

30 de octubre de 2022

El sector seguirá concentrándose. Sólo será competitivo con alta especialización y tecnología. Datos del censo hecho en Mendoza, por iniciativa del Cluster.


Jaqueado por políticas erráticas en materia económica y falta de estrategias comerciales, contingencias climáticas y atraso tecnológico en buena parte de la producción primaria, el sector de la ciruela de industria de Mendoza se achicó drásticamente en la última década y avanzó en un proceso de concentración, que aún no terminó.

El diagnóstico y la proyección son parte de las conclusiones que surgieron del Segundo Foro Técnico de Ciruela de Industria, realizado en agosto pasado en General Alvear, al Sur de la provincia de Mendoza.

En ese encuentro, representantes técnicos de empresas de producción primaria y secaderos de ciruela, y técnicos de instituciones municipales, provinciales y nacionales, analizaron los datos que dejó el Censo de Producción Primaria e Industrial de Ciruela para Industria 2021.

UN POCO DE ORDEN

Para tener en claro de qué estamos hablando digamos, primero, que el relevamiento -realizado por el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de Mendoza, a instancias del Cluster sectorial- se extendió desde el 30 de julio hasta el 30 de diciembre de 2021.

Tuvo por objetivo actualizar la superficie implantada en la provincia de Mendoza; conocer las tecnologías aplicadas e identificar las principales problemáticas productivas del cultivo y, al mismo tiempo, determinar la capacidad de secado y las tecnologías empleadas con ese fin.

Luego, los datos que arrojó fueron analizados e interpretados en el Foro de agosto. Con esa “materia prima” los asistentes proyectaron el escenario sectorial al 2030; identificaron qué acciones debería tomar el sector privado; y qué podría aportar el sector público, para mejorar la situación.

Finalmente, todo eso (los datos “duros” del Censo y lo que surgió del Foro) fue volcado en dos documentos, uno focalizado en producción primaria y otro en establecimientos industriales, que fueron presentados formalmente la semana pasada, en San Rafael, durante la Jornada de Actualización de Proyectos del Cluster de Ciruela Industria. Por eso es que “recién ahora” nos ocupamos del tema.

¡Ah! Algo más. Esto no será breve. Así es que, si en este momento le queda un par de minutos entre reunión y reunión, o espera una llamada, o recién puso el agua a calentar para el mate, y pretende terminar de leer en ese tiempo, olvídese. Mejor deje la lectura para otro momento o, en todo caso, prepare el mate y después empiece. Aclaradas estas cuestiones, arrancamos.

EL CONTEXTO

Para quienes no están en el sector y llegaron hasta este punto, cabe señalar un par de datos de la actividad. Argentina es la cuarta productora mundial de ciruelas deshidratadas, detrás -lejos- de EEUU, Chile y Francia; y Mendoza es la principal (la única, podríamos decir) provincia productora.

Exporta el 90% de lo que produce, algunos años un poco más. Pero, como no produce tanto como sus competidores, no participa de la formación de precios en el mercado global. De manera que, cada “centímetro de góndola” se gana a fuerza de competitividad.

O sea… un detalle. Nada que no se pueda lograr con seguridad jurídica, equilibrio macroeconómico sostenido a través de los años y acuerdos comerciales inteligentes. Y hacia atrás, en la cadena, con una producción primaria profesionalizada, que se haya reconvertido a (o partido de) montes de alta densidad; incorporado más y mejor tecnología y obtenido financiamiento para acceder a ella, sobre todo en sistemas de riego presurizado, fuentes de energía renovable, protección de cultivos, mecanización…

De ahí a mejorar rendimientos y calidad (y competitividad), hay un paso. Bueno, siempre y cuando haya agua suficiente (Mendoza lleva más de una década en situación de crisis hídrica); y se pueda mejorar la relación de cosechas logradas versus las perdidas por viento Zonda, heladas tardías, granizo, Mancha roja…

UN GOLPE DE REALIDAD

Usted, que está leyendo, se preguntará si quienes estamos “de este lado de la pantalla” vivimos en un mundo de fantasía si creemos que todas estas condiciones, en Argentina (y en Mendoza, con su clima), son “un detalle”.

No. Vivimos acá; y nos interesa contrastar ese mundo ideal con la difícil realidad que aflige desde hace años a la mayor parte de las producciones extrapampeanas, en particular las del Oeste de Argentina, aunque el caso que nos ocupe hoy sea el de la ciruela para deshidratar.

Las consecuencias de todas esas dificultades quedaron evidenciadas en los datos recogidos por la veintena de censistas que recorrió las zonas productivas de Mendoza, y dimensionadas, luego, al comparar esos datos con los de tres fuentes: el Censo Frutícola Provincial que hizo el IDR en 2010, el Registro del Uso de la Tierra (RUT) y el Censo Departamental Agropecuario 2016 de General Alvear, Mendoza.

De ahí surgió, entre muchas otras cosas, que la superficie con ciruelos, en Mendoza, disminuyó 40% durante la última década. Pasó de 18.276 hectáreas en 2010, a 10.589 a fines de 2021. Así, retrocedió hasta “valores cercanos a 1992”, señala el informe que contiene los datos de este último Censo.

EVOLUCIÓN. Partiendo del primer registro censal presentado en el gráfico, la superficie se mantuvo estable desde el año 1992 hasta el 2005. A partir de esa fecha se observa un crecimiento pronunciado que concluye en 2010, cuando se alcanzó el máximo de superficie con ciruela para industria registrada en la provincia. Después, la caída. Fuente: Censo Frutícola Provincial 1992 / Censo Nacional Agropecuario 2002 / Censo Provincial de Ciruela para Industria 2005 / Censo Frutícola Provincial 2010 / Censo Nacional Agropecuario 2018.

NO PINTAMOS LA PIEZA

En el segmento de la producción primaria de ciruela para industrializar, de las poco menos de 10.600 ha que quedan en Mendoza, alrededor del 16% se encuentra “en estado próximo al abandono”, apunta el texto. De manera que partimos con el 84% de lo que hay.

“Si, además, solo consideramos los montes en una densidad media a alta, la superficie se reduce al 60% del total, es decir, un 60% de la superficie plantada presenta un potencial medio a alto de producción” agrega.

Pero, si tenemos en cuenta “la posibilidad de accidentes climáticos, por ejemplo, una helada generalizada, solo un 15% de la superficie se encuentra en condiciones de mantener una producción estable todas las temporadas”.

Una cosita más. “Si este 15% es afectado por granizo, solo el 5% de la superficie mantendría su producción total esperada esa (hipotética) temporada”, cierra el descarnado párrafo del informe. Claramente, con eso, “no pintamos la pieza”, “no paramos la olla”.

Claro que, este negocio, tiene una “pata industrial”. Bueno, la industria acusó también el cimbronazo. El sector perdió casi tres cuartas partes de sus establecimientos en poco más de diez años. El número de secaderos pasó de 498 secaderos a 133.

Quedó una capacidad total de secado de 116.417 toneladas. De todos modos, en el 2021 la industria ocupó apenas entre el 35% y el 45% de su capacidad de secado en hornos, que representa el 91% de su capacidad total (el resto es estructura de secado al sol). Aunque, según se advierte en el sector, en años de rendimientos (en finca) de 20 toneladas por hectárea, se presentarán dificultades para cosechar y secar. O sea… problemas si cae la producción; y problemas si la producción primaria mejorara sustancialmente.

PROPIEDADES. El mayor porcentaje de propiedades (80%) tienen entre 1 y 5 ha con ciruela. Entre todas ellas suman un 40 % de la superficie con esta especie frutal. Un mínimo porcentaje de propiedades (1%), concentra el 15% de la superficie total implantada en Mendoza. Esas explotaciones tienen en producción más de 30 ha con ciruela para industria.

MÁS CONCENTRACIÓN

En esta oportunidad no abordaremos en detalle el rico contenido del trabajo que hizo el IDR. Dará, seguramente, para un par de publicaciones más. Pero será interesante intentar un primer acercamiento a lo que se evidencia como una tendencia de la actividad: la concentración. Algo que, dicho sea de paso, se viene dando también en otras producciones, y avanza aceleradamente en otros países.

Volviendo a la ciruela mendocina, y haciendo foco en la industria, quienes analizaron los datos del Censo 2021 pudieron establecer que, aunque encontraron 73,3% de establecimientos menos que en los registros tomados como referencia, la capacidad de secado disminuyó solo el 5 %, lo que muestra un aumento en el promedio de la capacidad de procesamiento de los secaderos de la provincia.

Por otra parte, en el plano de la producción primaria (donde fueron relevadas 2.369 propiedades agrícolas con ciruelos, repartidas en un número de productores estimado -no hay precisión- en poco menos de 1.900), se aprecia claramente una relación inversamente proporcional entre el número de explotaciones por rango de superficie y su participación en el área total cultivada.

Es que, mientras el 80% de las propiedades tiene entre 1 y 5 hectáreas con ciruela y suma el 40% de la superficie total, los establecimientos con más de 30 ha representan el 2% de los productores y concentran el 23% de la superficie implantada con ciruela.

Pero si acotamos más el universo y hacemos foco en las explotaciones mayores, nos encontramos con que el 1% concentra el 15% de la superficie total destinada, en Mendoza, al cultivo de ciruela para industrializar, según consigna el informe del IDR.

Un dato adicional. El 82% de los productores relevados posee solo una propiedad con ciruela para industria, y el resto, de 2 a 8 propiedades con este cultivo.

PRODUCTORES. Agrupando los dos últimos rangos de superficie, se observa que cerca del 2 % de productores concentran el 23 % de la superficie implantada con ciruela. Son empresas que tiene más de 30 ha en total, con este cultivo.

LOS QUE SE FUERON

De movida, el 6% (de las explotaciones censadas en el 2010) había quedado con menos de 1 hectárea, el umbral establecido como unidad de muestreo para el Censo 2021. En otro 12% directamente había sido erradicado el monte y, en otro 3%, había sido abandonado, aunque en ambos casos las explotaciones seguían en la agricultura.

Por otra parte, 6% de fincas quedaron clasificadas como “erradicadas” porque cambió el uso de la tierra, sin posibilidad de volver a la agricultura. Fueron loteadas para urbanizar, o destinadas a turismo, por ejemplo.

Otro 12% (más o menos) de las propiedades por censar estaban totalmente abandonadas. Es decir, no tenían trabajo agrícola en toda su superficie. No estaba previsto que los censados respondieran el por qué, en la eventualidad que se dieran estos casos.

SEGUIRÁ LA “SANGRÍA”

Cabe preguntarse cuántos de los que ahora están con “un pie afuera” del sector ya no estarán dentro de diez años (o cuando hagan un nuevo censo). Porque -sin entrar en detalles de la metodología aplicada en este relevamiento- muchas de aquellas propiedades que figuraban en el listado de los censistas porque habían quedado registradas desde el Censo 2010, en el RUT o en el Censo de General Alvear… ya no estaban “en carrera” en el 2021.

Pero en el campo (el espacio, en el diseño de las planillas) destinado a “observaciones”, los censistas -al referir las razones del abandono o erradicación de montes- incluyeron frases como “urbanización”, “ausencia de productor” (por fallecimiento o residencia fuera de la provincia); “falta de agua”, “daños por incendios”; “reemplazo por otro cultivo”, en este caso principalmente pasturas, hortalizas, vid, e inclusive la tenencia de ganado.

Todo eso se refiere a los que dejaron de producir ciruela para industria desde el 2010 hasta el 2021 inclusive. Ahora, la pregunta sobre “cuántos ya no estarán dentro de diez años” podría tener una respuesta tentativa en lo indicado algunos párrafos más arriba: el 16% de la superficie se encuentra “en estado próximo al abandono”. Cuándo desaparecerán (si es que desaparecen) esas casi 1.700 hectáreas… no se sabe. Pero parece que están al caer.

En el muy corto plazo, la diferencia negativa podría ser mínima, sin nos atenemos a las “declaraciones de intención”. Es que, según el reporte del IDR, “en 65 propiedades (de las censadas) se expresó la intención de realizar nuevas plantaciones de ciruela para industria, sumando en total, potenciales 168 hectáreas nuevas”. Respecto de las intenciones de erradicación, “se expresó una idea firme de erradicar en 2022 un total de 148 ha”.

Un paréntesis. Entre nosotros… si usted está pensando en ponerle más fichas al negocio de la ciruela, y conoce a alguno de esos “65”, toque bocina en la tranquera y pida permiso para entrar a ver, porque el que decidió agrandarse en estos tiempos, seguro que sabe lo que está haciendo. Por ahí deben ir los tiros.  O arrímese por el Cluster o por el INTA de Rama Caída, en San Rafael que, seguramente, tienen algún dato.

SOBRE HUEVOS Y CANASTAS

No todos los que producen ciruela tienen a este cultivo como actividad principal. Por lo cual es probable que muchos de los que “ya no están” en la ciruela y sigan produciendo otra cosa, no se encuentren tan complicados. Todavía, al menos. Es frecuente que el productor ponga “los huevos en distintas canastas”, lo que más de un año ayuda, al menos, a no perder plata.

De hecho, considerando la superficie cultivada de cada finca (de las relevadas en este Censo), resultó que “un 23% de las propiedades tiene a la ciruela como único cultivo”, dice el texto del documento elaborado por el IDR. “Otro 23% (la tiene) como cultivo principal, es decir, que los ciruelos ocupan “más de un 50% de la superficie total cultivada en la finca”.

Pero en el 47% de las propiedades restantes, el cultivo de ciruela es secundario, es decir, se destina menos del 50% de la superficie cultivada de la finca, a la ciruela para industria. Hay un 7% de propiedades donde la gente que recibió al censista no tenía datos completos del uso de la superficie de la finca.

Del párrafo anterior, se desprende que un 70% de las propiedades censadas presenta más de un tipo de cultivo en la misma propiedad. Los otros son, principalmente, otros frutales como durazno de industria, damasco, membrillo y otros, en segundo lugar, vid, sigue forrajeras, hortalizas y forestales con muy baja participación.

El caso de la industria es distinto. De acuerdo a las respuestas obtenidas en los establecimientos censados, la ciruela representa (en promedio) el 91% del volumen total de fruta (fresca) deshidratada.

LA VEÍAN VENIR…

De todos modos, son tiempos difíciles para la mayoría de las actividades productivas. Ahora podemos ver, en números, la situación de la ciruela de industria. En el sector no se desconoce la realidad, pero es bueno saber cómo se ve “desde afuera”, con una mirada (profesional) que pueda aportar datos duros, de esos que hay que masticar despacio.

Eso fue lo que hicieron en el Foro de General Alvear, en agosto. Trabajar con esos datos fue algo así como sentarse ante un “menú de cuatro pasos”. De entrada, análisis e interpretación del censo. Luego, imaginar la situación en el 2030; iniciativas debería tener el sector privado para lograr una mejor situación productiva, y qué aportes debería hacer el sector público.

Sobre el primer punto… lo que surge claramente del Censo: menos superficie y con montes envejecidos; tecnología concentrada en grandes explotaciones y, en la otra punta, el 40% del área provincial repartida en centenares de unidades de menor escala que participan muy poco en la producción total, por sus dificultades para incorporar tecnología. En el medio, el segmento de entre 10 y 30 ha, que está desatendido. “No tiene los beneficios de financiamiento de los pequeños productores ni las herramientas de los grandes”, dice el texto que salió del Foro.

Los asistentes coincidieron también en señalar -entre otras cosas- la ineficiente distribución y uso del agua, y la existencia de muchas hectáreas mal manejadas, lo que se traduce en baja productividad y calidad de la fruta. Ahora… si hubiera un despegue productivo, no sabemos qué pasaría, porque también se concluyó que, en años con rendimientos de 20 toneladas por hectárea, se presentarán dificultades para cosechar y secar.

EL SECTOR EN EL 2030

Si “veinte años no es nada”, ¿ocho serán tanto menos que nada? Depende de cómo se lo mire. Se supone que ya no van a estar las 148 ha que pensaban erradicar este año. Quizás tampoco las 1.700 que al cierre de 2021 estaban “próximas al abandono”. Y vaya uno a saber todo lo que podríamos dejar de ver…o empezar a ver, en los años que vienen.

Porque, eso sí, “las 168” que decidieron plantar “los 65”, para el 2030 van a estar a full. No sería temerario suponer que vayan a estar produciendo tanto como la suma de la última cosecha que hayan tenido esas casi 1.850 antes de salir del circuito. O más. O mucho más. Porque esas 168 van a tener todos “los chiches”.

La idea que se hacen en el sector no es muy distinta (en su esencia) de lo que estamos planteando. Porque -según el documento que salió del Foro- se imaginan que habrá concentración de la superficie, con menos actores que tendrán más hectáreas. Que aumentará el uso de la tecnología, con especialización (en producción de ciruelas para deshidratar), diferenciación de producto y foco en la calidad.

Todo eso, en un escenario de mayor competitividad que será imprescindible, si se tiene en cuenta que hay que pujar por ganar espacio en un mundo en el que “no se visualizan muchos cambios” y donde “el negocio no depende de la producción local (de argentina)”, como concluyeron los participantes del Foro de agosto.

QUÉ OFRECEN Y QUÉ PIDEN

Al momento de definir qué iniciativas debería tener el sector privado para lograr una mejor situación productiva, se valoró la importancia de partir de un buen diagnóstico para poder priorizar cursos de acción.

También incorporar asistencia técnica-profesional y tecnologías duras para optimizar el manejo de los montes y ser más eficientes en el uso del agua y la energía.

Por otra parte, tender a la especialización y apuntar a lograr un producto diferenciado y, en otro plano, explorar alternativas de integración de pequeños productores y optimizar la gestión de las empresas, independientemente de su escala. 

En cuanto a lo que debería aportar el sector público, los asistentes al encuentro de San Rafael hicieron foco en tres o cuatro puntos básicos.

Uno, mejorar líneas de crédito para adquirir e instalar sistemas de riego presurizado y de energía generada a partir de fuentes renovables. Esos préstamos -cuya factibilidad tendría que ser evaluada en base a criterios técnicos y económicos- deberían contemplar la aplicación de tasas diferenciales.

Consideran, además, que el sector público debería involucrarse en el diseño de algún instrumento que permita flexibilizar la registración de personal contratado para tareas eventuales, como poda y cosecha; y comprometerse a avanzar en la capacitación del productor y su personal con jornadas a campo y otras herramientas de extensión.

AUNQUE USTED NO LO CREA…

… Estamos terminando (por hoy). Sólo una consideración final. El espejo no siempre devuelve la mejor imagen de uno, o la que uno quisiera ver. Pero ahí está. Ahí estoy. Ahí estamos. Recién despiertos, habiendo dormido tres horas, y con barba de dos días.

En esta figuración hay dos o tres cosas importantes. Tuvimos la voluntad de levantarnos; tenemos un espejo; y el coraje para mirar la imagen reflejada. En el asunto que hoy nos ocupa, el Censo es el espejo que muestra la imagen de un sector que hace tiempo ya, asumió que hay muchas debilidades por resolver, pero también muchas fortalezas por potenciar; como hay innumerables acechanzas por afrontar, pero no pocas oportunidades, que no puede permitirse desaprovechar.

Por eso, partiendo del saber hacer de sus productores, industriales y exportadores, y apalancado en un sistema académico-científico-tecnológico que seguramente es el más sólido de todo el Oeste de Argentina, decidió -como en su momento lo hicieron algunos otros sectores del escenario productivo regional- darle institucionalidad (a través de la figura del Cluster), a un proceso de mejora competitiva que, como debe ser, tiene que empezar por saber dónde se está parado.

De hecho, así lo expresa -en el Prólogo del reporte del IDR donde fueron volcados los datos del Censo y las conclusiones del Foro de General Alvear- el presidente del Cluster de Ciruela Industria de Mendoza.

Juan Carlos Morillas, destaca que este trabajo, “viene a darles a los actores privados y públicos un anclaje sobre el cual poder interpretar lo que viene sucediendo” en la producción primaria y en la industria. “Contar con información actualizada -agrega- nos permite tomar decisiones con un elemento más sobre la mesa, ver tendencias, prácticas exitosas y comprender hacia dónde vamos como sector”.

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