CLIMA
COYUNTURA
Las mayores precipitaciones suelen ocurrir en el centro y sur de la cordillera andina, pero este invierno llegaron más al norte. Aunque el fenómeno ocasiona inconvenientes, también contribuye -además de la nieve que logre consolidarse- a la recarga de acuíferos, humedales, napas y sistemas de riego.
COMPARADO CON QUÉ… Investigadores señalan que la nevada ocurrida del 15 al 19 de julio ha sido excepcional (en comparación con ciclos previos), con más de 4 metros de acumulación en la cordillera, desde el norte de Mendoza hasta Catamarca. Pero advierten que en Mendoza Norte (si bien en el fenómeno de 2015 no nevó tanto), «no es excepcional» lo que precipitó hasta fines de julio último; sino que «está alcanzando (lo que fueron, al menos) valores promedio históricos» para esa zona. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Junto con las situaciones de emergencia (extrema en algunos casos) que genera en numerosas comunidades rurales y urbanas, la ocurrencia del fenómeno El Niño tiene su costado positivo para la producción agropecuaria.
Es que, más allá de las lluvias asociadas, este fenómeno trae aparejada una mayor probabilidad de nevadas significativas en la cordillera de los Andes, tanto del lado argentino como del chileno.
Desde el Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, su director, Ing. Pablo Mercuri, recordó la relación que existe entre El Niño y las importantes acumulaciones de nieve, especialmente en la región cordillerana, al sur del Aconcagua.
El investigador destacó que «durante este invierno, la característica inicial del periodo de nevadas es que han sido muy importantes en muchos sectores de la cordillera, incluso al norte de Mendoza, como en San Juan, La Rioja y Catamarca» .
Así, el volumen de nieve precipitada en lo que va del invierno promete «una muy buena acumulación en regiones que, durante los últimos años, atravesaban una crisis hídrica importante» señaló.
Mercuri reconoce la necesidad de ser prudentes y estar atentos a los avisos de alerta por temporales de nieve (por los inconvenientes para la población y las comunicaciones), pero insistió en que uno de los aportes más valiosos de los años El Niño, en Argentina, es posibilidad de contar con más nieve acumulada en la cordillera.
La recarga de ríos, acuíferos y reservas estratégicas de agua fortalece la disponibilidad hídrica en extensas zonas productivas y ofrece una oportunidad para potenciar la producción allí donde el agua suele ser el principal factor limitante.
«Recordemos -apuntó el investigador del INTA- que gran parte de la Argentina es árida o semiárida y depende del agua de deshielo» .
ALIVIO. Las intensas nevadas en la cordillera de los Andes dan un respiro a las regiones áridas y semiáridas de Argentina, que dependen del agua de deshielo y de la recarga de acuíferos subterráneos, para abastecer el consumo humano y dar continuidad a la producción agrícola bajo riego.
Para el especialista, este escenario representa una oportunidad para planificar estrategias productivas acordes a un contexto de mayor disponibilidad hídrica que, en mayor o menor medida, estará presente en distintas regiones del país.
Por eso, instó a identificar -desde el punto de vista agronómico- los lotes donde sea posible encarar estrategias de producción de alto rendimiento, aún en zonas donde los sistemas están menos condicionados por la escasez del recurso.
Ni qué hablar de las regiones que habitualmente enfrentan limitaciones en la disponibilidad de agua, con producciones basadas en el riego. Allí, los años Niño contribuyen a recuperar reservas fundamentales para la actividad productiva y para la vida en el medio rural.
Por su parte, el doctor (en Ciencias de la Atmósfera) Maximiliano Viale, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), apuntó que «hay evidencia en el sector cordillerano del centro de la Argentina de que en años Niño, en los inviernos, cae más nieve» .
Sin embargo, afirmó: «Aunque prevalece esta relación, no es 100 % directa; por ejemplo, en el reciente Niño fuerte del 2015 no nevó tanto» . Pero aclaró que «algunos estudios indicaron que una mayor frecuencia de ríos atmosféricos -corrientes en chorro de vapor sobre el océano Pacífico- han sido responsables de las nevadas más intensas» .
La cordillera, en la Argentina, se extiende desde sectores tropicales en el norte hasta sectores extra tropicales en el sur. Más de 30° de latitud, un tercio de la distancia Ecuador-Polo, por lo cual existen diferencias significativas.
De hecho, «la incidencia de El Niño en la cordillera del sur de la Patagonia es mínima en comparación con la contundencia que tiene en el centro» aseguró el referente del Ianigla, (una unidad que, hoy en día, depende del Conicet, la Universidad Nacional de Cuyo y el Gobierno de Mendoza).
En cuanto a la acumulación nívea (en comparación con los últimos años) el Dr. Viale indicó que este invierno, «el evento del 15 al 19 de julio ha sido excepcional, con más de 4 metros de nieve en la cordillera, desde el norte de Mendoza hasta Catamarca» .
Aclaró, no obstante, que en la cordillera del norte de Mendoza «no es excepcional« lo que nevó hasta fines de julio, sino que «está alcanzando valores promedio históricos» . Entiende que llama más la atención «porque, mayoritariamente, en los últimos 15 años no se alcanzaban» .
En el sector de la cordillera entre San Juan y Catamarca, «el acumulado de este año está por encima de lo habitual» señaló Maximiliano Viale.
El Niño es un fenómeno oceánico que se origina en el Pacífico ecuatorial y modifica la circulación atmosférica a escala global. Cuando el calentamiento de las aguas superficiales logra influir sobre la atmósfera, cambian los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del planeta.
En el caso del Cono Sur, los años El Niño suelen estar asociados a precipitaciones normales o superiores a las habituales, especialmente sobre el sudeste de la región. Además, presentan una característica distintiva: las lluvias tienden a abarcar grandes extensiones territoriales.
El Ing. Pablo Mercuri -del INTA- señaló que «especialmente en la Argentina, El Niño tiene dos caras» . Por un lado, el impacto negativo de los excesos hídricos sobre zonas naturalmente vulnerables.
Pero, por otra parte, «son años en los que -en general- no tenemos limitación en la disponibilidad de agua para la producción» sostuvo; y esto suele traducirse en «muy buenos rendimientos de los cultivos».
Las últimas actualizaciones de los pronósticos climáticos advierten acerca de mayores probabilidades de transitar los próximos meses con precipitaciones entre normales y superiores a las normales sobre áreas del centro y sur de la cordillera.
En particular, este inicio de agosto se caracterizará por presentar eventos de lluvias y nevadas que en algunos casos pueden ser intensas, por lo que recomiendan seguir los pronósticos a corto plazo y estar atentos a alertas del Servicio Meteorológico Nacional.
Pero, al mismo tiempo, recomiendan destinar los periodos de buenas condiciones meteorológicas para planificar o realizar labores… al menos en las producciones que, por sus características, permitan aprovechar esa (esperable) mayor disponibilidad de agua para traducirla en mejores rendimientos.
CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE RECURSOS NATURALES INTA DR. MAXIMILIANO VIALE - IANIGLA FENÓMENO "EL NIÑO" EN ARGENTINA IANIGLA-MENDOZA ING. PABLO MERCURI CIRN-INTA NEVADAS EN CORDILLERA DE LOS ANDES