CLIMA
PERSPECTIVAS
Así lo indican modelos internacionales interpretados en el Instituto de Clima y Agua del INTA. Preocupa eventual falta de lluvias en primavera-verano.
Lluvias probablemente deficitarias en Mendoza, Oeste de la Patagonia y las provincias de La Pampa, Buenos Aires y Entre Ríos, y relativamente normales -quizás- en el Centro y Norte de Argentina, anticiparían un trimestre agosto-octubre complicado para el desarrollo de algunos cultivos y el inicio de otros.
Meteorólogos que interpretan los modelos climáticos internacionales, señalan que se está transitando hacia una primavera y un fin de año con condiciones frías del Océano Pacífico Ecuatorial, con intensidad entre débil y moderada”.
Más aún, aseguran que “en las últimas semanas las aguas (oceánicas) se han vuelto más frías”, por lo que advierten que “la probabilidad de ocurrencia de La Niña es de un 70% a un 80 %”, y no descartan problemas derivados de la escasez de agua.
Este panorama está contenido en una publicación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria a través de su medio digital INTA Informa, en la que vincula esta situación con el período clave que comienza para la campaña agrícola 2022/2023, particularmente en el segmento de la producción granaria.
“Por un lado -señala- la reciente finalización de la siembra de los cultivos de fina, con un panorama crítico en cuanto a disponibilidad hídrica, particularmente en regiones del oeste y norte de la región triguera. Por otro, un próximo inicio de siembra de los cultivos de verano”,
Por eso, desde el Instituto de Clima y Agua del INTA analizan información sobre las condiciones climáticas esperadas durante los próximos meses para estimar cómo transitarán los momentos críticos de algunos cultivos.
“Cuando hablamos sobre las perspectivas climáticas, el primer fenómeno al cual hacemos referencia es a El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, su sigla en inglés). Es un forzante climático-atmosférico que tiene principal influencia sobre la variabilidad de las precipitaciones y temperaturas en el Sur de Sudamérica, dos variables clave en la siembra y desarrollo de los cultivos”, explicó Natalia Gattinoni, meteoróloga del Instituto de Clima y Agua del INTA.
En ese sentido, indicó que “desde fines del invierno del 2020 se han instalado condiciones frías en el Océano Pacifico Ecuatorial asociadas a la fase La Niña del fenómeno”. Esta situación se vio acompañada por “un período de debilitamiento y una transición a una corta fase neutral hacia mitad del 2021, para volver a intensificarse durante finales del invierno pasado”. Desde entonces, “se prolongó hasta la actualidad, también con periodos de menor intensidad, pero siempre manteniendo las aguas frías en esta región del océano”, subrayó la especialista.
De acuerdo con la investigadora, “en todos estos meses la atmósfera no ha dejado de responder a este enfriamiento y esto lo vemos reflejado en los patrones de los vientos ecuatoriales y la nubosidad”. Además, “en las últimas semanas las aguas se han vuelto más frías”.
Según la última información disponible de modelos internacionales, que simulan cómo evolucionarán las temperaturas en esa región crítica del planeta, “se está transitando a una primavera y un fin de año con condiciones frías del Océano Pacífico Ecuatorial, con intensidad entre débil y moderada”. De esta manera, “la probabilidad de ocurrencia de La Niña es de un 70 a un 80 %, aproximadamente el doble de la probabilidad calculada, según los datos históricos”, afirmó Gattinoni en diálogo con INTA Informa.
Si se observa el comportamiento de estas variables meteorológicas durante todos los años La Niña de los que se tiene registro, “es más probable, durante la primavera e inicio del verano, la ocurrencia de lluvias inferiores a las normales sobre el Este y Norte argentino junto con temperaturas medias entre normales a más frías”, expresó Gattinoni.
La publicación subraya una advertencia de la meteoróloga del Instituto de Clima y Agua del INTA, en el sentido que no es sólo este fenómeno al que se debe prestar atención en esta época del año. “El Dipolo del Océano Índico -un forzante similar al ENSO, pero de escala subestacional- varía entre meses a diferencia del ENSO, y puede ser negativo o positivo. Este fenómeno actualmente se encuentra en valores negativos y persiste en estos valores desde mediados de junio, y los modelos prevén que se mantenga en valores negativos probablemente hasta noviembre”.
Gattinoni especificó que “Un Dipolo negativo está relacionado con la probabilidad de que las lluvias sobre el Este del país se encuentren por debajo de los valores normales para la primavera”. De esta manera, “la presencia de un Dipolo negativo dentro de un contexto La Niña, representa un panorama complejo”.
Por otra parte, la última actualización al 29 de julio del pronóstico trimestral por consenso elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y otras instituciones nacionales, prevé para el trimestre agosto-octubre lluvias con mayor probabilidad de encontrarse en el rango normal sobre el Centro y Norte argentino, lluvias con altas chances de ser deficitarias sobre Entre Ríos, Buenos Aires, La Pampa, Mendoza y Oeste de Patagonia.
De acuerdo con el informe del Instituto de Clima y Agua, los eventos más destacados de lluvias se registraron sobre Misiones, Corrientes y Entre Ríos con acumulados superiores a los 50 milímetros, y también en el Noroeste de la Patagonia, acompañados en algunos casos de nevadas intensas.
En áreas de la Región Pampeana las lluvias fueron más escasas o acordes al mes, con algunas áreas puntuales en Buenos Aires que registraron más de 20 mm y lluvias en Córdoba que se encontraron dentro de los valores normales y trajeron un alivio temporario en las condiciones hídricas de los suelos, luego de transitar más de 80 días sin lluvias. En el Norte de Santa Fe, también hubo lluvias, algo superiores a las normales.
Con respecto a las condiciones hídricas de los suelos, las estimaciones realizadas desde el Instituto del INTA muestran un contenido hídrico hasta un metro de profundidad en disminución sobre gran parte de la Región Pampeana exceptuando áreas del Centro y Sudeste de Buenos Aires que, al recibir precipitaciones en este último período, experimentaron un aumento en el agua en el suelo beneficiando el desarrollo de los trigos en esa región. Sumando a esta información las estimaciones realizadas por el modelo BHOA (SMN-FAUBA) se observaba al 22 de agosto (hace tres días), condiciones adecuadas en la capa arable sobre Centro y Sudeste de Buenos Aires; y condiciones regulares -con un porcentaje de agua inferior al 30 % del máximo disponible, según los suelos- sobre el resto de la Región Pampeana, Norte argentino (exceptuando Misiones) y Cuyo.
ESCASEZ DE AGUA FENÓMENO LA NIÑA INSTITUTO DE CLIMA Y AGUA INTA