SECTORES
CICLO 2025/26
En el Centro Oeste de Mendoza están a un par de semanas de iniciar la zafra. La industria va a procesar, pero -al parecer- aplicando criterios muy selectivos para recibir la fruta. Se aguarda el pronóstico oficial de una cosecha que podría ser muy similar a la anterior. Preocupa la falta de competitividad por alta presión fiscal.
EN ROJO. El sector primario tuvo que afrontar este ciclo productivo con los menguados ingresos que dejó la última cosecha, cuando los precios cayeron a poco más de la mitad respecto de la zafra 2024. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Cuando falta un par de semanas para el inicio de la cosecha de las variedades más tempranas en el Valle de Uco, el sector del durazno de industria encara la recta final de una campaña que, una vez más, navega en aguas de incertidumbre.
Aunque hasta este fin de semana no había un pronóstico oficial sobre el volumen de fruta que llegarán a entregar los montes, desde el sector de la producción primaria hay algunas estimaciones preliminares según las cuales podría ser similar a la de la temporada anterior.
Desde el Valle de Uco -la zona más productiva de Mendoza- José Luis Giuliani comentó que, si el dato viene demorado, quizás sea porque «se ha terminado un poco tarde con el raleo» para mejorar el tamaño comercial de los frutos que quedan en los árboles.
El productor valletano (miembro -y anterior presidente- de la FePEDI, la organización que lleva adelante el plan estratégico sectorial) cree que «en estos días podría salir» el esperado pronóstico de la Dirección de Agricultura de la provincia andina, «porque han estado haciendo relevamientos» señala.
IMPACTO. No hay que sorprenderse si el durazno de industria cosechado esta temporada «se queda corto» de calidad. Debido a la caída de ingresos (por el retroceso de precios de la cosecha anterior) los productores -en general- no dispusieron de recursos para darle al cultivo lo que -en teoría- necesita. Habría quedado faltando entre el 20% y (en el peor de los casos) hasta el 27% para llegar al costo teórico de producción, incluida la cosecha.
En diálogo con Campo Andino, el referente del sector primario -con producción en el paraje «Campo Vidal» dentro del distrito Cordón del Plata, departamento Tupungato– señaló que «vamos a tener, probablemente, una cosecha completa» .
Estima que van a ser «alrededor de 120.000 toneladas» de fruta; que es «más o menos lo que hubo el año pasado» . Apuntó, de paso, que la superficie cultivada difícilmente vaya a dar para más.
Es que «se ha erradicado mucho; de 150.000 toneladas que llegamos a tener como cosecha completa», hoy en día el potencial productivo da para «20.000 ó 30.000 toneladas menos» . De manera que «vamos a tener una cosecha normal» afirmó.
Giuliani admitió, en otro orden, que «la calidad de fruta es un interrogante» porque, al parecer, han sido escasos los recursos para darle al cultivo todo lo que necesita, y eso podría reflejarse en el valor comercial de la materia prima.
Es que -según explicó- por la fruta de la última cosecha el productor recibió más o menos la mitad de precio que en la anterior; mientras que los costos… algo han seguido subiendo.
Al ponerlo en números, el fruticultor tupungatino repasó los valores que (en promedio) pagó la Industria en las últimas dos campañas por el durazno de primera:
«Por la fruta cosechada al cierre del ciclo agrícola 2023/2024, el precio se ubicó entre $ 400 y $ 420 el kilo. Mientras que al final del período productivo 2024/2025, cayó a unos $ 230 por kilo» dijo.
José Luis Giuliani reveló que «trabajar el cultivo y cosechar, cuesta de 8.000 a 8.500 dólares como mínimo» por hectárea; «mientras que, con un precio de $ 230 por kilo de fruta (que recibió en la última temporada), el productor debió afrontar este ciclo 2025/2026 con el equivalente a USD 6.200 a USD 6.500 por ha».
Entonces, «al haber tenido que bajar los gastos en USD 2.000 o USD 2.500, por ha, probablemente no vamos a tener una óptima calidad de fruta, porque se ha fertilizado menos, se ha regado lo justo (para ahorrar energía), se han aplicado los agroquímicos más económicos; los raleos quizás no se han hecho como es debido» .
Eso sí, «el clima ha ayudado porque no hemos tenido heladas, y al menos acá, en el Valle de Uco, no hubo lluvias muy intensas o persistentes por lo que no hemos tenido mayores problemas fitosanitarios» .
Aunque algunas fábricas ya han iniciado contacto con sus proveedores de materia prima, «nadie te dice cuánto van a pagar» lamenta el productor de Tupungato (aunque ese silencio no difiere de lo que regularmente ocurre cada año, a esta altura de la campaña).
Pero hay dos cosas que sí están asegurando, apuntó Giuliani en diálogo con Campo Andino. Una, «que van a trabajar normal, y van a dar el anticipo para financiar la cosecha». La otra -esto lo estarían advirtiendo algunos establecimientos fabriles- que «no van a trabajar el durazno de molienda» .
Esto implica, según él, que «la selección en la finca tendrá que ser más fina, para que vaya a fábrica la menor cantidad posible de duraznos que no sirvan para la lata».
El referente sectorial -que integra la conducción de la FePEDI en representación de la Cámara de Agricultura, Comercio, Industria y Turismo del Valle de Tupungato– conserva la esperanza de un final de campaña «no tan malo… dentro de lo malo».
Pero reconoce que, a la preocupación sobre el balance que quedará al cierre del ciclo productivo (en particular lo relacionado con la calidad de la fruta) se suma la incertidumbre en lo comercial.
En parte, precisamente, por la eventual penalización de parte de la industria, de la materia prima que no responda a los estándares que imponga. Pero también por el precio que finalmente pague por la fruta (aun por la que considere de primera para esta campaña). Eso, en el tramo estrictamente productivo del sector (primario e industrial).
Además, algunos nubarrones que oscurecen el escenario comercial hacia afuera del sector. Por un lado, la merma del consumo en el mercado interno.
Esto, debido a cambios de hábito y -no se descarta- por el probable impacto de la etiqueta negra que, en el caso del durazno industrializado, advierte sobre el exceso de azúcar de un producto que se ofrece enlatado, en mitades y en almíbar.
Por otra parte, por la creciente influencia de China… también en el mercado global del durazno industrializado. «Es el mayor productor del mundo» advierte el fruticultor mendocino, con «una calidad que es excelente y un gran abanico de presentaciones» del producto.
José Luis Giuliani asegura no tener problemas en competir con el durazno chino o con la fruta de cualquier otro país, «si tuviera condiciones adecuadas para hacerlo».
«No me importaría que entre producto de China si yo pudiera sacar el mío en condiciones de libre comercio normal» . Para el productor del Valle de Uco, «nuestros costos tienen que bajar» .
Puso como ejemplo que sumando toda la carga tributaria, en Argentina «estamos pagando entre el 40% y el 42%, mientras que en Chile, sin ir más lejos, las empresas tienen el 27%» .
Reconoce que «durante años hemos tenido un Estado protector que, lamentablemente, nos dejó afuera» del comercio mundial, en cuanto a las posibilidades de competir. De paso, aunque valora positivamente la reforma laboral en ciernes, lanza una advertencia:
«Si no fijás un rumbo claro hacia una progresiva reforma tributaria, se va a lograr poco y nada con los otros cambios, porque con los costos que tenemos, vamos a seguir descapitalizándonos… y nadie va a venir a invertir en Argentina».
Giuliani espera «que el Gobierno siga haciendo las cosas… dentro de todo bien, porque ya se ve que empieza a mejorar» . Admite que «el primer paso es arreglar la macroeconomía» y que «va a llevar muchos años… y más todavía si llegara a haber contramarchas«.
Pero advierte que «tenemos que empezar a trabajar fino, lo más rápido que sea posible, porque las economías regionales están totalmente destruidas» lamentó el productor del Valle de Uco.
DURAZNO DE INDUSTRIA CAMPAÑA 2025-2026 MENDOZA JOSÉ LUIS GIULIANI