GANADERÍA

MANEJO

«Hay un proceso clave de dos años, atrás de cada novillo que sale para faena»

13 de mayo de 2026

El Ing. Agr. Darío Colombatto, consultor en nutrición animal, enfatizó la importancia de iniciar cada ciclo de cría bovina… con lo básico: habiendo definido la época de servicio y conociendo el estado corporal de las vacas. A partir de allí, hay herramientas de manejo que es necesario aplicar, y análisis de oportunidad que recomienda no pasar por alto… para no perder plata.

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DARÍO COLOMBATTO. El especialista subraya que destete precoz y suplementación proteica de la vaca, son herramientas determinantes del resultado en un planteo de cría. Luego, vendrá el desafío de decidir qué hacer con los terneros. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Definir la época de servicio y conocer el grado de reservas corporales de la vaca y, tras la parición, destetar el ternero anticipadamente y asistir con suplementación proteica a la madre, son acciones estratégicas ineludibles en un planteo de cría bovina en el secano semiárido.

Estos conceptos sirven para resumir parte del extenso diálogo que mantuvimos hace unos días en General Alvear (Mendoza) con el ingeniero agrónomo Darío Colombatto, tras su exposición en la Jornada Técnica que tuvo como marco la 45ta. Edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas.

Colombatto, especialista en Nutrición, docente en Producción Animal, consultor internacional en esta materia, puso a su auditorio a reflexionar sobre cómo manejar la alimentación en cría y recría bovina, «pensando en los novillos del futuro» . 

PRIMERO, hay que asegurarse de tener la mayor cantidad de terneros que sea posible con el mayor nivel de desarrollo que se pueda lograr, para que esos animales lleguen a expresar su mejor performance en los siguientes eslabones de la cadena.

UN PROCESO DE DOS AÑOS

El profesional explicó que «si quiero generar el mejor novillo en cuanto a calidad, tengo que concentrarme en la nutrición de la cría y en la nutrición de la recría con el objetivo de que solamente me queden 90 días o 100 días de corral de terminación» .

Es que, el hecho de focalizarse en los dos primeros eslabones de la cadena, permite lograr un «desarrollo muscular y un tamaño del animal», que allanará el camino hacia el objetivo de sacarlo a faena con «la mejor calidad de carne» que resulte posible.

El Ing. Colombatto subrayó la importancia de entender que «detrás de ese novillo al que aspiramos, hay muchos procesos que ocurren dos años antes que ese animal salga gordo hacia la faena».

De manera que, primero, hay que asegurarse de tener la mayor cantidad de terneros que sea posible, con el mayor nivel de desarrollo que se pueda lograr, para que esos animales puedan expresar su mejor performance en los siguientes eslabones de la cadena.

BÁSICO. Definir una época de servicio y asegurarse de que la vaca va a llegar a esa instancia con un estado corporal que garantice el celo, son presupuestos básicos para iniciar cada ciclo con mayores posibilidades de éxito.

LO PRIMERO… ES LO PRIMERO

El especialista dejó algunas pautas de manejo para alcanzar ese objetivo. «Lo primero -dijo- es definir una época de servicio que, en general, coincide con el momento en que el pasto crece más (habitualmente primavera-verano en esta zona)».

«Luego, conocer -y calificar– el estado corporal de la vaca; el grado de reservas corporales que tiene. Si tiene más grasa la nota será alta; y si tiene menos grasa, será más baja», indicó.

«Vinculando el momento en que hacés esa lectura de estado corporal, con el momento fisiológico en el que se encuentra (si le faltan 2 meses para parir; si parió hace 2 meses; si parió hace 5 meses…), podés ir tomando decisiones a futuro» prosiguió Colombatto.

ORDENANDO EL CICLO. La vaca que, en el ciclo anterior, fue «preñez cabeza», va a parir el ternero en agosto; y lo más probable es que -manteniendo buen estado corporal- se vaya a preñar nuevamente en noviembre… para tener otro ternero en agosto del año siguiente, remarcó el Ing. Colombatto.

BUEN ESTADO…CELO SEGURO

Es que «el estado de esa vaca puede definir, por ejemplo, que si está bien al parto (o sea, un estado corporal 5 en escala 1 al 9, cuando no muestra costilla), es muy probable que vuelva al celo rápidamente» explicó.  

«Eso significa -añadió- que, si esa vaca (en el ciclo anterior) fue preñez cabeza, va a parir el ternero en agosto; y lo más probable es que se vaya a preñar de vuelta en noviembre para tener otro ternero el año siguiente, en agosto».

«Una concentración de nacimientos en el primer mes -argumentó Colombatto- se traduce en más peso al destete, y es lo que más plata le va a dejar al criador» . De manera que «la primera recomendación fuerte es que continuemos aplicando un criterio básico -o empecemos a aplicarlo- que es: conocer el estado corporal del vientre» .


CABEZA DE PREÑEZ/PARICIÓN. Hay que tratar que el mayor número posible de nacimientos se concentre en el primer mes de pariciones. Eso se traducirá en mayor peso de las crías al destete, y eso lo que más plata le deja al criador, enfatizó el especialista.


DESTETE PRECOZ Y SUPLEMENTACIÓN

La segunda recomendación que dio es «pensar en el destete precoz» de las crías, y en «suplementar a la vaca con elementos proteicos, cuando se acaba el pasto de primavera-verano y se empieza a complicar la disponibilidad de alimento con la llegada del frío» .

Colombatto considera que esa suplementación debería incorporarse como práctica regular. Reconoce, sí, que «si tengo el rodeo en un pastizal natural y tuve más lluvias, probablemente tenga más cantidad de pasto».

«Pero lo que inexorablemente va a ocurrir -advirtió- es que durante la época seca ese pasto va a perder calidad en forma muy notable, porque va a pasar del estadio vegetativo (cuando está verde) al estadio reproductivo (cuando larga la semilla) … y después se seca».

Entonces, «suministrando esa suplementación proteica (unos 300 a 400 gramos por vaca por día) las vacas van poder digerir mejor ese pasto que ha perdido calidad».

INTEGRACIÓN. Hay en Mendoza una oportunidad interesantísima, partiendo de las naturales condiciones de sanidad dadas por el ambiente seco (…) a lo que se suma la posibilidad de armar programas integrados con los ambientes irrigados, «como he visto acá, en Mendoza, y también en Río Negro y en Neuquén», destacó Darío Colombatto.

MIENTRAS EL BALANCE NO DÉ POSITIVO…

De manera que, para alcanzar el objetivo que la vaca se preñe todos los años, Colombatto prioriza el destete precoz (más suplementación) como práctica regular, sobre otras posibles herramientas de manejo.

Es imprescindible hacerlo… «mientras no tengamos posibilidad de construir una base forrajera que nos permita asegurarnos que, a los 90 días posparto, la vaca ya va a estar en lo que llamamos balance energético positivo» remarcó el profesional.

Esto ocurre «cuando a la vaca le sobran nutrientes por sobre los requerimientos que tiene que cumplir, que son de mantenimiento, de crecimiento (si todavía es una vaquilla) y de lactancia, porque está dando de mamar».

El Ing. Colombatto fue terminante al afirmar que, «si esos requerimientos no se cubren, la vaca no va a entrar en celo» . Ahora, «cuando yo esté seguro de que tengo suficiente pasto para que la vaca esté en balance energético positivo, recién entonces, puedo dejar de hacer destete precoz, porque se va a preñar, independientemente de la aplicación de esa técnica».

«Mientras no esté seguro -insistió- mi recomendación es ir hacia un planteo de destete precoz. Aunque sea simple… pero que me asegure que esas vacas, gracias a la remoción del ternero, van a recuperar un balance energético positivo rápido, y van a volver al celo inmediatamente».

QUÉ HACER CON LOS TERNEROS

De no salir a vender en plena zafra, la alternativa del productor es «pasar sus terneros a un corral y, con alimento balanceado o una combinación de fibra, proteína y energía, llevarlos hasta los 170 ó 180 kilos» .

Porque «el criador vive de la venta de kilos totales de terneros… -recordó- y vender un ternerito de 80 kilos, recién destetado (precozmente), no es el mejor negocio, porque termina vendiendo mucho menos kilos… y el mayor precio por kilo no compensa el menor número de kilos vendidos».

La cuestión es que, una vez que llevó los animales a esos 170/180 kilos, el criador «tendrá que decidir nuevamente si los vende como si fueran destetados normales o se los queda para continuar la recría» .

Esa inquietud fue planteada -por uno de los asistentes- sobre el cierre de la charla que ofreció Colombatto en General Alvear. «¿Sigo con la recría?» .

El profesional dijo a Campo Andino que «hay que ayudar a mejorar la ganancia de la recría, para que los 100 kilos adicionales que le ponga a ese ternero (hasta llevarlo a 270 kilos), compensen más que proporcionalmente la depreciación».

Se refería a «la diferencia entre los $6.500 el kilo -en ese momento- de un animal de 170 kilos… y lo que pague el mercado por uno de 270 kilos porque, si me lo pagan a $4.000/kg (por poner un número …». Dado ese caso, «no importa que le haya puesto 100 kilos… ¡Pierdo Plata! Encima, el costo financiero… porque no voy a tener la plata desde el primer día».

«Ahí, el productor tiene que agudizar su capacidad natural para razonar el negocio, porque no es cuestión de ‘hacer recría porque me gusta’, ya que -como no hay mucho margen para equivocarse- tiene que estar seguro de que, cada kilo que ponga por sobre esos 170, valga más que lo que le costó producirlo».

INTEGRACIÓN ENTRE SECANO Y OASIS

Sobre el final del diálogo con Campo Andino, el Ing. Agr. Darío Colombatto remarcó que «hay en Mendoza una oportunidad interesantísima, partiendo de las naturales condiciones de sanidad dadas por el ambiente seco» de la provincia, «que impide el desarrollo de sarna, de parásitos internos o de garrapata, como hay en otras zonas».

A esa «virtud del sistema» dijo, se suma la posibilidad de «armar programas integrados con los ambientes con riego, como he visto acá, en Mendoza, y también en Río Negro y en Neuquén, porque el riego permite tener producciones que ni soñamos en Pampa Húmeda».

Finalmente, Colombatto instó a «aprovechar esto, porque -además- hay una cultura del buen uso de agua, del aprovechamiento eficiente del recurso; por eso creo que Mendoza tiene mucho por hacer en materia de integración del secano con las zonas irrigadas» .

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