SUELO

CONSERVACIÓN

La alfalfa aumenta hasta un 25% las reservas de carbono orgánico en suelos semiáridos

2 de septiembre de 2026

Es el dato surgido del estudio que desarrolló un equipo de investigadores del INTA San Luis. Las raíces contribuyen a la sostenibilidad de los sistemas productivos en ambientes con escasez de agua.

Comparte esta publicación |

UN CUARTO MÁS. Es la proporción de carbono orgánico que la alfalfa puede captar y -sobre todo- retener en el suelo, en comparación con planteos de agricultura continua, en condiciones de limitación hídrica. Se debería a la mayor contribución de sus raíces, tanto por la profundidad a la que llegan como por el tiempo de vida del cultivo (durante el cual están «trabajando»). FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


En la región semiárida central de la Argentina, donde la escasez de agua y los suelos arenosos condicionan la actividad agropecuaria, el INTA San Luis junto con productores locales estudió el uso de pasturas perennes para incrementar las reservas de carbono del suelo.

Juan Cruz Colazo -investigador del INTA San Luis– destacó que los sistemas productivos tienen la capacidad de contrarrestar sus emisiones, removiendo el dióxido de carbono de la atmósfera para secuestrarlo de forma estable en el perfil terrestre.

Según reveló el investigador, las evaluaciones técnicas realizadas en suelos arenosos de la zona de Villa Mercedes señalan a la alfalfa como una especie de particular relevancia en este proceso.

ADEMÁS. Del estudio realizado por investigadores del INTA San Luis, surgió también que las mediciones de óxido nitroso se mantuvieron bajas y sin diferencias significativas entre tratamientos, debido a que las condiciones secas de la región limitan los procesos microbianos responsables de liberar ese gas.

EL APORTE PUESTO EN NÚMEROS

«Tras varios ciclos de medición, los sistemas que incluyen estas pasturas perennes acumulan un 25% más de carbono orgánico en el suelo comparado con planteos de agricultura continua», indicó Colazo.

El referente de la Experimental San Luis del organismo nacional interpreta que esto se debería a la mayor contribución de sus raíces, tanto por la profundidad a la que llegan como por el tiempo durante el cual están «trabajando».

UNA AGRICULTURA INTELIGENTE

A todo esto, María Laura Guzmán, investigadora en esa misma unidad, indicó que las mediciones de óxido nitroso se mantuvieron bajas y sin diferencias significativas entre tratamientos, debido a que las condiciones secas de la región limitan los procesos microbianos responsables de liberar ese gas.

«La integración de la alfalfa bajo los principios de la agricultura climáticamente inteligente permite transformar los sistemas productivos semiáridos en sumideros de carbono, logrando una mayor resiliencia ante la variabilidad ambiental y garantizando la conservación del recurso suelo a largo plazo», ponderó Colazo.

Comparte esta publicación |

COMENTARIOS


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*
*

Lo más leído

AGENDA
AGENDA COMPLETA