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Lento inicio de operaciones y precios relativamente bajos por ajo en verde

25 de noviembre de 2021

Mendoza cosechó más de la mitad del área sembrada, con aceptables rindes y buen calibre. Pero no habría más ajo de primera que en la campaña previa.

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Los productores de ajo de Mendoza van cerrando el ciclo agrícola 2021-2022 con rindes que serían aceptables, en principio, aunque condicionados -en ciertos casos- por un par de circunstancias que terminarían restando puntos al final del recorrido, e impidiendo que todos los chacareros puedan alcanzar óptimos parámetros productivos.

Hoy, prácticamente está terminada la cosecha de ajos morados y la de blancos tempranos (que representan más de la mitad de la superficie total sembrada este año en Mendoza); y ya debería haber empezado la de blancos americanos (o mediterráneos), y en los primeros días de diciembre comenzará la “arrancada” de los colorados.

La mayoría llegó con buenos rendimientos y calidad al momento de la cosecha del ajo morado. Pero algunos tuvieron que adelantarla porque no alcanzaron a regar adecuadamente todo lo que habían sembrado. Eso, por un lado. Por otra parte, hubo alguna lluvia inoportuna en poscosecha, que habría ocasionado problemas con los ajos más tempranos.

UNA “JUGADA” RIESGOSA

Este panorama surge de la charla que tuvimos con el ingeniero agrónomo Aldo López, referente nacional del INTA en este cultivo. En diálogo con Campo Andino, el especialista aclaró que, si bien los rendimientos -en general- no se vieron afectados por el clima, “hubo un factor limitante, que fue la escasez de agua, para productores que se arriesgaron a plantar más superficie que la que iban a poder regar”.

Debido a ello, “en la última etapa del ciclo se encontraron con el cultivo en situación de déficit hídrico, lo que los obligó a cosechar un poco más temprano”. De manera que “a pesar de que el ajo venía bien, en esos casos se perdió un poco de calibre”.

Apuntó, en otro orden, que sobre el final del período hubo algunas lluvias “abundantes y prácticamente ininterrumpidas durante 3 ó 4 días”. Sobre todo en la zona Norte de Mendoza y en Ugarteche. No tanto en el Valle de Uco, donde el fenómeno fue más localizado, “aunque también puede haber sido afectado algún cultivo” valletano, reconoció.

Lo cierto es que esas precipitaciones ocasionaron problemas en poscosecha; y “muy probablemente este año tengamos más ajo manchado que en temporadas anteriores”, admitió el ingeniero Aldo López.

SAN JUAN HIZO MENOS AJO

Señaló que los productores sanjuaninos no tuvieron este problema. Pero aclaró, de paso, que en San Juan se hizo menos ajo que otros años. Allí, al parecer, hay una paulatina migración de chacareros hacia el cultivo de tomate para industria. Es que se solapa el último tramo de uno con el inicio del otro, y cuando escasea el agua (como viene ocurriendo en la región) no queda más remedio que optar.

Esto seguramente dará para un abordaje en particular. Por lo pronto, cabe señalar una presunción, que corre por nuestra cuenta. En San Juan, el tomate (que -dicho sea de paso- logra rendimientos promedio muy por encima que en Mendoza) vendría “ganándole la batalla” al ajo, y quizás no necesariamente por cuestiones estrictamente productivas.

POR QUÉ EL TOMATE

Al parecer (habría que verlo) podría tener mucho que ver con ventajas financieras, dadas por la vinculación que tienen los productores primarios con la Industria del tomate. Probablemente debido al esquema de integración de la cadena que se ha venido tejiendo durante más de dos décadas en el espacio de la Asociación Tomate 2000.

Es cierto que, aunque parece ser tendencia, esto quizás no ocurra -sistemáticamente- todas las temporadas. Porque depende de otras variables también, como la situación del mercado internacional de la pasta de tomate y el contexto macroeconómico de Argentina, particularmente la situación del mercado de divisas y eventuales restricciones (o no) a las importaciones.

Esto puede llegar determinar, ni más ni menos, si conviene importar pasta o producir tomate en el país. Pero ya llegará el momento de abordar este tema puntualmente.

LA TEMPORADA COMERCIAL

Volviendo al ajo de este ciclo agrícola, las primeras señales sugieren que la temporada comercial viene un tanto lenta. Se comenta, por otra parte, que el precio en el campo (por el ajo en verde) está relativamente bajo, pero se estima que irá mejorando a medida que comience a notarse mayor fluidez en las cargas hacia Brasil.

Por otra parte, este año parece que hay sostenida demanda de ajo blanco, desde Estados Unidos. El problema (visto desde la perspectiva de la oferta) es que el morado le ha ido ganando mucho espacio en las decisiones de siembra de cada año, en respuesta a las ventajas de llegar con ese tipo comercial al mercado brasileño.

La realidad es que algunos importadores norteamericanos estarían volviendo la mirada hacia el ajo blanco argentino, a raíz de dificultades para ingresar producto de China, y básicamente -al parecer- por el aumento que ha tenido el costo de los fletes.

Según se comenta, ese impacto sería tan relevante, que los americanos del Norte estarían dispuestos a pagar bastante más que lo que hubieran ofrecido por el producto de Argentina, si no se les hubiera complicado el intercambio con el gigante asiático.

Se comenta que estarían ofreciendo (por ese ajo blanco argentino, que cada vez de siembra menos) bastante más que en otras épocas; y como mínimo un 30% más de lo que se obtiene por el ajo morado en Brasil. 

Es cierto que la situación era a la inversa en los últimos años. Sólo se hubiera justificado mantener una superficie algo mayor con ajo blanco, para preservar los mercados. Pero cada quien toma sus decisiones.

Hay que reconocer, asimismo, que eso de dejar de ganar plata (si no perdiendo algo) para mantener los clientes, en un “lujo” que no puede darse quien debe trabajar en un escenario de inestabilidad, de incertidumbre, de imprevisibilidad… como el que caracteriza desde hace décadas a la economía argentina.

LA OFERTA DE ESTA CAMPAÑA

Lo cierto es que, aunque todavía no se puede cuantificar con precisión, considerando que (al menos en Mendoza) este año se sembró un poco más, y que hubo buenos rendimientos en el Valle de Uco, cabría esperar que la oferta total fuera mayor que la de la campaña anterior.

Pero si se tiene en cuenta que parte de la producción del Norte de la provincia y de Ugarteche se ha visto afectada por lluvias en poscosecha, parece probable que el volumen global de oferta de primera calidad termine siendo muy parecido al de 2020/2021.

¡OJO CON LA SEMILLA!

Para cerrar, un tema sanitario que preocupa mucho. Sigue expandiéndose la podredumbre blanca en cultivos del Valle de Uco, favorecida este año por las condiciones del clima, particularmente las temperaturas más bien frescas en primavera. Por lo tanto, desde el INTA se insiste en extremar los cuidados al momento de comprar semilla para la próxima siembra.

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