FORRAJES
ENSAYOS
Adelantan resultados preliminares de experiencias realizadas en Chubut y Santa Cruz por investigadores del INTA y de una semillera privada. Evalúan el potencial de algunas variedades como soporte del pastizal natural, para responder a las demandas de nutrición animal.

Maíces híbridos adaptados al frío, con adecuado manejo nutricional e hídrico, logran niveles productivos promisorios para alimentación animal en regiones de la Patagonia argentina.
Es la conclusión preliminar de ensayos realizados por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), junto con la semillera Laboulet Semences, en distintas localidades de las provincias de Santa Cruz y Chubut.
Se proponen generar información local que permita conocer la adaptación y rendimiento de distintas variedades en diversos ambientes, y su potencial como soporte de especies nativas para responder a las demandas de nutrición animal.
Es que la baja oferta forrajera de los pastizales naturales está limitando la mejora productiva de la ganadería extensiva -principalmente ovina y, en menor medida, bovina- en el territorio más austral de Argentina.
En este contexto, «el maíz aparece como un cultivo estratégico por su aporte potencial de energía, fibra y en menor medida proteína, ya sea mediante la producción de granos o planta entera para silaje» afirma Santiago Toledo, del INTA Santa Cruz.
En opinión del especialista, si se confirma la viabilidad del cultivo en esos ambientes, ayudaría a «reducir costos de nutrición animal, cubrir un bache de oferta forrajera en otoño e invierno, y contribuir al desarrollo productivo regional» .
En diálogo con INTA Informa (uno de los canales de difusión del organismo nacional), Toledo subrayó que este ensayo representa un paso clave para conocer cuál es la frontera agrícola del maíz hacia el sur del país.
Por lo observado hasta ahora, las características particulares de los híbridos evaluados resultan interesantes para las condiciones climáticas imperantes en Santa Cruz, con temperaturas base inferiores a lo normal, en torno a los 6°C.
Los resultados obtenidos en esta experiencia demuestran la factibilidad agronómica y productiva del cultivo de maíces precoces y ultra precoces en el norte de la provincia de Santa Cruz, particularmente en la localidad de Perito Moreno, bajo condiciones de manejo intensivo con riego complementario.
Han podido determinar que «muestran capacidad de secado rápido, resistencia a heladas moderadas en algunos estadios y, sobre todo, una ventana de cultivo que es corta: de 100 a 120 días» .
Para el referente del INTA Santa Cruz, «esta experiencia constituye un antecedente técnico relevante para el desarrollo de sistemas agrícolas o agrícola-ganaderos en la Patagonia».
Demuestra que «el uso de híbridos adaptados al frío, junto con un adecuado manejo nutricional e hídrico, permite alcanzar niveles productivos promisorios para la generación de forraje, ensilaje y eventualmente producción de grano» .
Toledo sostiene que «los resultados obtenidos refuerzan la necesidad de continuar evaluando materiales genéticos, fechas de siembra y estrategias de manejo que permitan optimizar la estabilidad y productividad del cultivo de maíz».
Apuntan a «rindes de 7.000 kilos (de granos), de 80 a 120 toneladas de material vegetal verde y de 15 a 26 toneladas de materia seca (planta entera) por hectárea, en ambientes australes de Santa Cruz».
La base forrajera de la ganadería en la cordillera chubutense, en tanto, está basada en el uso de pastizales naturales y pasturas implantadas.
En este caso, especialistas del INTA Esquel -junto con la misma empresa semillera- realizaron una caracterización fenológica y una evaluación de rendimiento de seis híbridos hiperprecoces de maíz.
Guillermo Lexow, del INTA Esquel, señaló que «las características particulares de estos híbridos resultan interesantes para las condiciones climáticas imperantes en el noroeste de Chubut».
Allí, en un ambiente con «temperaturas base inferiores a lo normal” recordó, mostraron capacidad de “secado rápido y resistencia a heladas moderadas en estadíos tempranos del cultivo».
El ensayo realizado en el Campo Experimental Trevelin del INTA arrojó datos positivos. La mayor producción de planta entera se logró con «Tirnavia» (el híbrido de ciclo más largo). Sus 22.120 kilos por hectárea superaron en 88% el rendimiento de materia seca que registró «Zeta 125».
En cuanto al rendimiento de grano, no se observaron diferencias significativas entre los híbridos (valores entre los 6.000 y 8.850 kilos por hectárea).
Lexow señaló también que «en el ensayo realizado en la localidad de El Hoyo, los rendimientos obtenidos por la mayoría de los híbridos fueron muy destacados».
Sobresalieron LS Joalia y Zeta 125 con más de 12.000 kg/ha; pero aclaró que, como la experiencia es de solo una temporada, «es recomendable repetir los ensayos durante más tiempo» .
Lo cierto es que, los resultados obtenidos en este ensayo, demostraron que la producción de maíz es factible también en la zona cordillerana del noroeste de Chubut.
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