MANEJO

SANIDAD

Medidas sanitarias para prevenir hidatidosis en producciones pecuarias

28 de diciembre de 2025

Es una enfermedad zoonótica que puede afectar a las personas, los caninos y el ganado. El Senasa difundió recomendaciones clave para cortar el ciclo del parásito.

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La hidatidosis es una zoonosis parasitaria, causada por el parásito Echinococcus granulosus. En su estadío adulto habita en el intestino de los cánidos y se transmite a través de los huevos que se eliminan por heces. Afecta a las personas, a los perros y a los animales de producciones ganaderas.

Los huevos del parásito contaminan el ambiente -agua, pasto, tierra- e incluso pueden adherirse al pelo de los animales. De esta manera, los herbívoros (ovejas, cabras y vacas) y las personas (a través de verduras y hortalizas que ingieren) pueden adquirir la enfermedad.

En los animales, la hidatidosis no presenta signos visibles y muchas veces pasa inadvertida. No afecta el rendimiento productivo ni causa la muerte.

No obstante, mantiene activo el ciclo del parásito y representa un riesgo sanitario para toda la comunidad rural, principalmente porque en las personas la infección suele presentarse de forma asintomática, crónica y con un diagnóstico tardío.

Por eso, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina, destacó -en un breve informe- la importancia de trabajar en la prevención de la enfermedad, y recomendó prácticas básicas para evitar la ocurrencia de casos.

PROHIBIDO. Al faenar animales en el campo, nunca alimentar a los perros con vísceras crudas. Es la principal vía de transmisión. Hay que mantenerlos alejados del lugar de faena.

CÓMO PREVENIR LA HIDATODISIS

Los productores cumplen un papel central en el control de la enfermedad. Por lo tanto, al momento de faenar animales en el campo, deben tomarse las siguientes medidas para evitar la propagación del parásito:

– Nunca alimentar a los perros con vísceras crudas. Es la principal vía de transmisión.

– Mantener a los perros alejados del lugar de faena.

– Eliminar correctamente las vísceras: incinerar o disponer en un pozo sanitario profundo, con tapa de cemento para evitar filtraciones.

– Impedir el ingreso de perros al área de sacrificio y el pozo, mediante un cerco o pared.

– Evitar el acceso de perros a las huertas, ya que con sus heces infectadas pueden contaminar los alimentos.

PRÁCTICAS DE HIGIENE Y CONTROL

– Lavarse las manos luego de estar en contacto con animales o tierra, y antes de comer.

– Lavar cuidadosamente frutas y verduras antes de su consumo.

– En lo posible, utilizar únicamente agua potable o de red.

– Desparasitar a los perros regularmente. En zonas rurales, cada 45 días. En zonas urbanas, cada 4 a 6 meses

En su reporte, el Senasa recordó que, aunque el perro reciba tratamiento antiparasitario, si vuelve a ingerir vísceras crudas contaminadas con la forma juvenil del parásito, se reinfectará, lo que dará lugar al reinicio del ciclo de transmisión.

El ente estatal remarcó la importancia de «adoptar buenas prácticas sanitarias en los establecimientos rurales, controlar la alimentación de los perros y mantener la higiene» ya que «son medidas simples que protegen la salud humana, animal y ambiental» .

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