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La Dirección de Ganadería prepara un monitoreo que avanzará desde el Sur, hacia toda la provincia, por lo que convocó a los apicultores a inscribir todos sus apiarios en el Renspa. Evalúa promover la implementación de protocolos para tipificar las mieles y gestionar la Denominación de Origen.
STATUS. Mendoza aspira a demostrar condiciones sanitarias que permitan certificar a la provincia como libre de alguna enfermedad, «como es el caso de la loque americana, que facilitaría la exportación no solo de mieles, sino también de material vivo», dicen desde Ganadería. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

La Dirección de Ganadería de Mendoza convocó a los apicultores a registrar la totalidad de sus apiarios ante el Senasa, como punto de partida para gestionar la certificación del status sanitario de la apicultura provincial y diseñar un Mapa Apícola que refleje la capacidad productiva de la provincia y los atributos de sus mieles y del material vivo.
Aunque se entiende que la gran mayoría de los productores ya está incorporado al Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (es obligatorio hacerlo), se presume que no todos han inscripto a todos sus apiarios en el RENSPA.
La iniciativa tiene como fin último mejorar el posicionamiento comercial de los productos de las colmenas mendocinas, sobre todo en los mercados del exterior.
De allí la necesidad de -por un lado- garantizar condiciones sanitarias óptimas y -por otro- conocer la capacidad productiva del sector.
Sobre esto último cabe aclarar que no se trata sólo de determinar el volumen potencial de la oferta mendocina, sino también avanzar en la implementación de protocolos para la tipificación de las mieles y gestionar la Denominación de Origen.
Julio Ramírez, quien se desempeña como coordinador apícola de Mendoza -en el ámbito de la Dirección Provincial de Ganadería– confirmó que están trabajando en el diseño de un Mapa Apícola provincial, que contendrá -en primera instancia- datos del productor, su stock de colmenas, con la georreferenciación de los apiarios y la verificación de su estado sanitario.
Esta información surgirá de un relevamiento en cuyos lineamientos «viene trabajando la Dirección de Ganadería junto con el Senasa, y con el apoyo de los productores que se están sumando para poder concretar este monitoreo», remarcó el funcionario.
Aclaró que el organismo nacional canaliza su participación en esta iniciativa a través del Centro Regional Cuyo y del Programa Nacional de Sanidad Apícola, que depende de la Dirección de Planificación y Estrategias en Sanidad Animal.
En diálogo con Campo Andino, Ramírez adelantó que «este año –si las condiciones meteorológicas no complican los desplazamientos- vamos a empezar con el monitoreo de apiarios en Malargüe» .
Decidieron que ése fuera el punto de partida porque, «al ser el departamento con un número más acotado de apicultores y de colmenas, nos permitirá poner a punto el procedimiento para, posteriormente, ir avanzando hacia General Alvear, San Rafael, y hacia el resto de la provincia», señaló.
Por lo pronto, en Malargüe están trabajando con los productores, con la Municipalidad y la Incubadora de Empresas del Departamento, para iniciar el monitoreo en la próxima primavera… siempre que las condiciones del tiempo lo permitan.
Ese monitoreo consistirá en «tomar muestras de abejas para analizarlas en base a las enfermedades que podrían poner en riesgo a nuestros apiarios: varroasis, nosemosis, loque americana y loque europea» .
Señaló que «cuando se termine el monitoreo se podrá determinar cuál es la situación sanitaria dentro de Mendoza, lo que será certificado por los laboratorios del Senasa» .
Con esa información disponible -y según sean los resultados a medida que avance el monitoreo- se irán activando, de ser necesario, los protocolos que corresponda como parte del Plan Sanitario para el sector.
Algo que, en general, no parece resultar ajeno al sector porque «todos los productores trabajan con Buenas Prácticas Apícolas», según Julio Ramírez, y «particularmente en materia sanitaria».
En Ganadería aspiran a demostrar un status sanitario que permita certificar a la provincia como libre de alguna enfermedad, «como es el caso de la loque americana, que nos facilitaría la exportación, no solo de mieles, sino también de material vivo» .
Por eso insistió en la necesidad que todos los apicultores mendocinos -por si faltara alguno- estén asentados en el Renspa y que, los que ya estén, tengan inscriptos todos sus apiarios en ese Registro Nacional. «Esto, al mismo tiempo -subrayó- nos permitirá ir armando el Mapa Apícola de Mendoza».
Para inscribirse, o para registrar otros apiarios, los apicultores deberán dirigirse a la oficina del Senasa donde habitualmente realizan sus trámites (o la más cercana, siempre dentro de la provincia de Mendoza), o buscar asesoramiento en alguna de las delegaciones de la Dirección Provincial de Ganadería.
Por lo pronto, van a empezar con los apiarios asentados (repartidos entre unos 540 productores apícolas registrados como tales en la provincia andina), «para saber dónde estamos parados, desde lo sanitario y desde la capacidad productiva», dijo Ramírez a Campo Andino.
DIRECCIÓN DE GANADERÍA DE MENDOZA JULIO RAMÍREZ MAPA APÍCOLA DE MENDOZA SENASA STATUS SANITARIO APÍCOLA DE MENDOZA