VITIVINICULTURA
COSECHA
De persistir restricciones al tránsito interprovincial, la fuerza laboral se vería fuertemente disminuida. Proponen protocolizar los traslados.
Las restricciones al tránsito entre provincias argentinas, impuestas en el marco de la emergencia sanitaria, podrían provocar pérdidas millonarias en la producción agrícola de Mendoza. Es que, cada año, miles de trabajadores del Norte del país llegan a Cuyo para realizar ciertas labores culturales primero (como el raleo en frutales), y quedar afectados luego, a la cosecha de frutas y hortalizas.
Aunque la demanda de mano de obra puede variar anualmente, dependiendo del impacto que haya tenido el clima en cada cultivo, se estima que los trabajadores “golondrinas” del Norte, representan -según el caso- no menos del 30% de la fuerza laboral requerida durante la zafra.
El problema había llegado a la Redacción de Campo Andino hacia mediados de la semana pasada, durante un diálogo informal con referentes del sector de durazno para industria; y tuvo expresión formal en las últimas horas, durante una reunión “virtual” que mantuvieron representantes de cámaras empresarias con funcionarios del Gobierno de Mendoza.
En ese encuentro habrían acordado gestionar ante el Gobierno de la Nación, esta misma semana, el diseño de un protocolo que facilite la llegada de cosecheros desde el Norte hacia la provincia cuyana (situada en el Centro-Oeste del territorio nacional).
Esperan que haya buena disposición de todas las partes involucradas, porque en este escenario de desplazamientos restringidos no será sencillo lograr acuerdos para “liberar” un corredor de entre 1.200 y más de 1.700 km (dependiendo de la región de origen de los trabajadores), que atraviesa los territorios de cuatro o cinco provincias… cuyos límites deberá trasponer cada “cuadrilla” de braceros.
Otro tema -que cobra este año una dimensión mucho más relevante- es el de la disposición que habrá de parte de los propios trabajadores a “migrar” temporalmente al Sur. Esto dependerá del análisis que haga cada uno de su situación. Ese “balance” estará condicionado básicamente (si cabe simplificarlo), por dos variables. Una, el nivel de riesgo sanitario que perciban para ellos y sus familias (porque muchos no viajan solos). La otra, cuánto suman los planes sociales que reciba cada grupo familiar… y si ese monto alcanza o no para cubrir sus expectativas.
El riesgo sanitario es el factor que se agrega a esta ecuación. Porque el de la ayuda social, viene pesando mucho en la logística de la cosecha de frutas y hortalizas de Mendoza (incluida la de uvas para vinificar). En efecto, desde hace algo menos de quince años (cuando empezaron a generalizarse los planes sociales), esta situación comenzó a tener fuerte incidencia en la actividad agrícola de Mendoza, particularmente en el momento de la cosecha.
Muchos trabajadores preferían quedarse en sus provincias (y muchos mendocinos optaron por quedarse en su casa) por temor a perder la ayuda del Estado. Esto dio lugar -por entonces- a intensas gestiones de las entidades de productores y autoridades gubernamentales de Provincia ante el Gobierno nacional, para garantizar el “alta” inmediata de esos planes (que eran dados de baja apenas el trabajar ingresaba a una finca), una vez finalizas las cosechas en la región cuyana. Es probable que ahora se haga un planteo similar; no sabemos si para lograr el pronto restablecimiento de la ayuda social luego del trabajo estacional o, directamente, que el Estado continúe depositando la ayuda, aunque el beneficiario tenga un trabajo estacional, como sería este caso.
COSECHA DE FRUTAS Y HORTALIZAS COSECHA DE UVAS FALTA MANO DE OBRA PÉRDIDAS DE PRODUCCIÓN TRABAJADORES GOLONDRINA