HORTALIZAS

CICLO 2022

Productores de ajo no podrán llegar a cosecha con el cultivo bien atendido

8 de septiembre de 2022

Esto afectará a chacareros de Mendoza y de San Juan. Los precios se plancharon en marzo y los costos de producción subieron mucho. Prevén pérdida de kilos.


Mientras los cultivos de ajo cumplen las tres cuartas partes de su ciclo en las provincias del Oeste argentino, más de un productor, que esperó para ir sacando de a poco parte de lo que cosechó a fines de 2021, sigue “lamiéndose las heridas”.

Son las que dejó abiertas el resbalón comercial que sufrieron, a partir de marzo, cuando comenzó a frenarse la demanda en los mercados que son destino de buena parte de la producción (particularmente Brasil), y a desinflarse la expectativa de mejores precios que sugería el buen inicio de la temporada comercial.

En ese sentido, el ingeniero agrónomo Aldo López, referente en el cultivo de ajo de la Estación Experimentación Agropecuaria INTA La Consulta (Mendoza), reconoció que “la campaña 2022 arrancó con muy buenas expectativas, porque la gente se quedó con la idea de un balance positivo”, a partir de los resultados del primer tramo del ciclo comercial. “Eso alentó, en general, a sembrar un poco más que en el 2021”, señaló.

Pero a medida que pasaron las semanas hubo algunos ajustes en el mercado, aunque para ese momento el productor ya había tomado la decisión de cómo encarar el nuevo ciclo. Al mismo tiempo, hubo un incremento en los precios de los agroquímicos, del combustible, de los costos operativos en general, incluida la mano de obra… de modo que los ingresos brutos obtenidos por el ajo de la cosecha 2021, no habría alcanzado -en muchos casos- para mantener siquiera la misma superficie sembrada el año pasado.

FRENTE A UNA DISYUNTIVA

Así las cosas, ya se sabe que algunos chacareros se encuentran frente a una disyuntiva. Reparten lo que tienen para invertir en todo el cultivo (aún a riesgo de cosechar un ajo de menor calibre y calidad) o directamente “ponen las fichas” en aquella parte que puedan atender adecuadamente con los recursos que disponen.

En diálogo con Campo Andino, el ingeniero López reveló que “algunas plantaciones se están enmalezando, pero los precios de los herbicidas se fueron por las nubes”, y la opción de “desyuyar” a mano queda lejos para más de uno, porque “muchos productores no están en condiciones de afrontar un jornal de $3.000; $4.000 ó $5.000, según la modalidad de contratación; una cifra que, dicho sea de paso, tampoco le sirve al trabajador para pasar el día, y eso el productor lo tiene claro”, señaló.

Lo cierto es que, a los que vendieron temprano -desde noviembre hasta enero- ya sea en verde, cortado o seco, parece que les fue más o menos bien; y a los que guardaron un poco de ajo para ir sacándolo de a poco al mercado porque tenían la expectativa que les iría mejor aún, habrían terminado -en muchos casos- entregando su producto a menor precio que si lo hubieran vendido antes.


Aunque no hay información oficial, parece que no habría un aumento significativo de la superficie en producción en relación con la campaña agrícola 2021. De todos modos, el hecho es que en muchos casos no hubo recursos financieros suficientes para atender las plantaciones. Es probable que cueste llegar a la cosecha.


VUELTA DE PÁGINA

Pero el ciclo continúa, a pesar de los bolsillos flacos. La naturaleza no espera. De hecho, la semana pasada empezaron a cosechar ajo temprano en San Juan. “Es un ajo morado, termoinducido (dejan la semilla en frío para acelerar el ciclo del cultivo). Entrega un bulbo que tiende a ser algo más chico y deforme. Se vende rápido, y tiene el propósito de aprovechar una ventana de oportunidad en el mercado interno. Pero no es representativo del negocio en la región”, señaló el ingeniero Aldo López.

El referente del INTA en esta materia recordó que “después, no sale ajo hasta fines de octubre, cuando empieza -en San Juan también- la cosecha de ajo morado (normal), para exportación; y le sigue el morado de Mendoza”. A principios de noviembre en el Norte de la provincia, y entre el 15 y -a más tardar- el 20 de ese mes, en el Valle de Uco.

Luego vendrá lo poco de blanco que hay, y hacia fin de noviembre-principio de diciembre, empieza la cosecha del ajo colorado, hasta el día 10, aproximadamente.

SUPERFICIE SEMBRADA

Aunque no hay información oficial, parece ser que no habría un aumento significativo de la superficie en producción en relación con la de la campaña agrícola 2021. De todos modos, el hecho es que en muchos casos no ha habido recursos financieros suficientes para atender las plantaciones. “Es probable que les cueste llegar a la cosecha”, admitió López. Eso “puede representar una inadecuada atención de los cultivos sobre el final, y alguna pérdida de kilos”, advirtió.

De todos modos, del diálogo con referentes del sector es posible inferir un par de datos. Por ejemplo, que el ajo morado habría seguido sumando área. De ser así, continuaría creciendo su participación relativa en comparación con el conjunto de los tipos comerciales que produce la región. Quizás sea -el morado- el que explique un eventual incremento de superficie este año. Los colorados, en cambio, habrían seguido bajando.

DÓNDE PONER LA PLATA

Es que, si tiene sentido destinar parte de la tierra (y de la plata) al cultivo de ajo colorado, es para aprovechar que sale más tarde y tiene mayor período de conservación. Eso permitiría, en teoría al menos, evitar que toda la producción se concentre en el mercado en (relativamente) pocas semanas, con un presumible impacto negativo en el precio. Esta consideración vale, inclusive -y más allá de los intereses individuales- como estrategia del sector en su conjunto.

Pero está claro que no siempre -o no necesariamente- sirve esto de extender en el tiempo la disponibilidad de producto para vender. Porque en vista de que -como pasó este año- siempre está latente el riesgo que empiece a desinflarse el negocio y afloje el precio, el ajo colorado va dejando de ser una opción para muchos productores. Otros (los que pueden) prefieren arriesgar, y siempre alguna ficha le ponen, por si los precios se tonifican.

QUÉ PASÓ EN ESPAÑA

Veamos, de paso, lo que ha ocurrido en alguno de los países que compiten con la producción cuyana en los mercados internacionales. En España -recordemos que en el Hemisferio Norte producen en contraestación- los cultivos de ajo estuvieron expuestos a mucho calor en abril. Por eso “tuvieron que cosechar temprano y con una importante disminución de rendimiento”, dijo a Campo Andino el ingeniero Aldo López.

Eso, en parte, podría beneficiar a los exportadores argentinos porque, si algo pueden guardar los españoles, probablemente sea ajo chico, y eso dejaría margen comercial para la nueva producción de Mendoza y de San Juan… siempre que logren reunir cierto volumen de bulbos de buen calibre. Si esto se diera (e independientemente del precio, que es otra cuestión) dejaría abierta una oportunidad para responder a una demanda eventualmente insatisfecha en el propio Brasil (que le sigue comprando a España) e inclusive en mercados de América del Norte.

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