PRODUCCIÓN
PÉRDIDAS
Diezmó cultivos de vid, hortalizas y olivos en esa zona del Gran Mendoza. Qué ocurrirá con la producción de uvas tintas que quedó en las cepas. El INTA sugiere a viñateros que evalúen, junto a las bodegas, la opción de adelantar la cosecha. Pueden aparecer enfermedades fúngicas.
CHACRA. Aproximadamente la mitad de la superficie productiva alcanzada por el fenómeno está cultivada con hortalizas. En la imagen, una parcela con zapallos -cuya cosecha había iniciado en los últimos días- a la que probablemente haya que pasarle la rastra. FOTO / GENTILEZA Roberto Briceño – Productor.

Gran parte del área cultivada del Departamento Maipú, pocos kilómetros al Sudeste de la Ciudad de Mendoza, fue duramente castigada por una tormenta de viento, lluvia y granizo que descargó su furia pasada la media tarde de este miércoles.
El fenómeno habría iniciado desde el Sur del departamento, en inmediaciones de Barrancas, y continuado hacia el Norte, Noreste y el Este, cubriendo un vasto territorio cultivado que incluyó las zonas rurales de localidades como Lunlunta, Cruz de Piedra, Russell, La Isla, Fray Luis Beltrán, Santa Blanca, Rodeo del Medio y San Roque, entre las más afectadas.
Si bien hubo tormentas en otras regiones de la provincia, el mayor impacto lo habrían sufrido los cultivos de Maipú, debido a un fenómeno que dejó, tras su paso, «un paisaje de invierno» como señalaron algunos de los productores con quienes pudimos dialogar (y como lo evidencian algunas de las imágenes que compartimos).
La tormenta se abatió sobre «unas 4.000 hectáreas» con daños que habrían fluctuado «entre el 50% y el 100%» según adelantó Marcos Scipioni, director de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Maipú.
En diálogo con Campo Andino, el funcionario precisó que alrededor de la mitad de esa superficie, «aproximadamente 2.000 ha son cultivos de hortalizas» mientras que el resto se reparte entre vid, frutales y olivos.
Scipioni señaló que, según las estimaciones preliminares, son «alrededor de 500 productores» cuyos cultivos han sufrido «daños del 50% o más» . Apuntó que «el dato oficial lo tendremos luego de las tasaciones, que finalizarán dentro de 1 ó 2 meses».

OLIVARES de toda la zona también sufrieron caída de hojas y frutos a raíz del meteoro que se abatió sobre gran parte de Maipú.
Horas después de conocerse el tremendo impacto de la tormenta, que centró su furia en esa zona del Gran Mendoza, iniciamos una ronda preliminar de consultas de la que enseguida comenzaban a surgir las primeras impresiones, que se confirmarían en las primeras horas de este jueves con imágenes que iban llegando a nuestra Redacción.
Roberto Briceño, productor de hortalizas en Fray Luis Beltrán fue contundente al señalar que «es una desgracia lo que pasó». En su propiedad ubicada hacia los costados Norte y Sur del Acceso Este a Mendoza (Ruta Nacional 7, a la altura del km 1.018), la tormenta pegó muy fuerte.
Son dos fincas que suman poco más de 20 hectáreas, cultivadas con zapallos coreano e inglés. «Estábamos empezando a cosechar, pero el daño ha sido tan grande, que es muy probablemente tengamos que pasar la rastra» .
Apuntó que su hermano –Ricardo Briceño– tiene, en la misma zona, cultivos de uva para vinificar y para consumo en fresco, y de hortalizas bajo cubierta y también en su caso los daños sufridos han sido cuantiosos.
Llevaba «alrededor del 10% de la uva de mesa cosechada… y ahora perdió todo» señaló. Junto con eso, habrá que ver qué puede salvar de las que deberían ser destinadas a la elaboración de vino; mientras que los invernaderos también han quedado destruidos.
En sus (varios) años productor, Roberto asegura que «no había visto un fenómeno de esta intensidad», con piedras que, en su casa, «no solo rompieron vidrios, sino que también partieron tejas del techo».

UNA DESGRACIA. «Estábamos empezando a cosechar, pero el daño ha sido tan grande, que es muy probablemente tengamos que pasar la rastra», dijo el productor Roberto Briceño, que compartió estas imágenes.
Algunas explotaciones habrían sorteado el fenómeno con mejor suerte… en principio. En ese sentido, Fabián Malatini, productor de tomate para industria en el paraje Los Álamos, dijo que, en su propiedad «los daños habrían sido mínimos» .
Es la información que le enviaba -después de pasada la tormenta- el personal afectado al establecimiento, porque aún no había podido evaluarlo personalmente. Es que «los muchachos me dicen que todos los caminos están anegados, y no creo que pueda ingresar», lamentó.
En diálogo con Campo Andino el agricultor maipucino señaló que, en el momento de mayor intensidad del fenómeno, «entre las 6 y media y las 7 de la tarde» del miércoles, estaba ingresando a la zona urbana de Fray Luis Beltrán, y «ahí fue devastador» .
Tras la tormenta, dijo haber observado «un paisaje de invierno» en la zona cultivada de ese distrito, al igual que en San Roque, y en toda la franja Este-Noreste del Departamento Maipú, un área de viñedos, olivares y chacras hortícolas, donde «las plantas quedaron destruidas” lamentó Malatini.
La ingeniera agrónoma Gabriela Acosta, extensionista de Agencia de Extensión Rural (AER) Maipú del INTA, señaló que, por lo que pudo ver camino a la Agencia durante la mañana del jueves, más la información que estaba recibiendo de productores que son parte de distintos grupos de WhatsApp, «hay daños en Barrancas, Russell, Fray Luis Beltrán, Santa Blanca, Rodeo del Medio, San Roque…».
En diálogo con Campo Andino, la ingeniera Acosta comentó que a los costados de la Ruta 7, a la altura de Beltrán, «parecía que había nevado» refiriéndose a la impresión que dejaba la alfombra de granizo que cubría los laterales de la autopista.
En Russell (que fue la zona –ya fuera de esa ruta– por donde había alcanzado a transitar al momento del contacto con nuestra Redacción) observó que hubo afectación de racimos y que había quedado algo de hoja en los viñedos: mientras los olivos mostraban caída de hojas y aceitunas verdes en el piso.
Por otra parte, a partir de información que fue recibiendo de productores -y que pudo observar en imágenes que compartió con Campo Andino- señaló que hubo daños por granizo en distritos ubicados al Sur de Russell, como Barrancas (donde ya han cosechado algunas variedades blancas); Cruz de Piedra y Lunlunta.
Hacia el Este del Departamento Maipú, «una finca en Santa Blanca, con vid criolla que ya estaba para cosechar, quedó como si estuviéramos en pleno invierno» con las plantas totalmente desfoliadas.
Apuntó que ése es un cultivo conducido en parral, lo que implica un «mayor grado de exposición» al daño. El espaldero, dependiendo de las características de la tormenta, ofrece más chances de atenuar el impacto de fenómenos como el ocurrido.
Por otra parte, reveló que «además, podría haber quedado en las cepas algún remanente de variedades blancas» cuya cosecha es deliberadamente demorada, porque las bodegas –las que oportunamente lo acuerdan con el productor– pagan mejor precio por esas uvas de vendimia un poco más tardía.


Dadas estas circunstancias, de cultivos dañados, con ambiente muy húmedo y en época de cosecha, el interrogante que surge es cómo manejar esos viñedos. Claro que no hay recetas universales.
Es que, cada viñedo es un mundo. La referente del INTA en la zona indica que dependerá básicamente, de la variedad cultivada, de la fecha de vendimia estimada para ese cultivar, en esa zona, y de acuerdo al estado en que venía el viñedo; del destino que tendrá esa uva… y de lo que el productor pudiera haber convenido con la bodega que va a recibir la materia prima.
La extensionista del INTA Maipú señaló, de paso, que en cultivos de vid que al momento de ocurrido el fenómeno estaban para cosechar o a pocos días de la cosecha, «probablemente el productor no vaya a tener otra alternativa que hacer una cosecha anticipada» .
Aplicar otra herramienta de manejo, como podría ser el uso de algún fungicida para prevenir eventuales problemas sanitarios, «requiere especial cuidado y -con mayor razón en este caso- es recomendable consultar previamente con el comprador» de esa materia prima.
Es que, el estado en el que han quedado los cultivos dañados, y el nivel de humedad en el ambiente, son condiciones predisponentes para la aparición de enfermedades. «Pero aplicar algún producto, estando tan cerca de la cosecha, es complicado por la eventual permanencia de residuos» en la fruta que ingrese al establecimiento industrial, advirtió.

INVERNAL la imagen que quedó tras el golpe que asestó la tormenta sobre este viñedo de la zona de Santa Blanca.
Por eso puso énfasis en la conveniencia de «hablar con la bodega que vaya a recibir la uva, para evaluar la posibilidad de anticipar la cosecha». Admitió que, tal vez los viñateros integrados tengan la opción de entregar su producción con cierta antelación, si es que su cooperativa contempla casos extremos como éste.
En este sentido, la ingeniera Acosta indicó que hay cierto grado de integración cooperativa en la vitivinicultura maipucina, pero aclaró que «hay un gran porcentaje de productores que no están integrados, y son proveedores de uva o elaboran como terceros en bodegas de la zona».
Dice desconocer «si los sistemas están aceitados» como para que pueda darse un diálogo lo suficientemente abierto en circunstancias como ésta. Pero insiste en que «lo recomendable es consultar con el establecimiento industrial» y se esperanza en una apertura en ese sentido, que sirva para atenuar las consecuencias de la situación de vulnerabilidad en la que queda el productor en estos casos.
Gabriela Acosta comentaba que «un productor que haya cosechado (un viñedo de uvas blancas, por ejemplo) y esta granizada le molió la hoja, seguro que va a tener una disminución de rendimiento el próximo año… pero éste año, ya cosechó».
Distinta es la situación de los que no cosecharon. En este sentido la extensionista de la AER INTA Maipú estima que para la vendimia de malbec, en esa zona, «podría faltar entre una semana y diez días” .
Un panorama similar podría darse con la variedad bonarda, «siempre que el viñedo no esté muy cargado, porque dada esa situación -que es bastante frecuente- demora más en tomar grado». En el caso de las uvas cabernet, «se debería a cosechar en los primeros días de abril, pero…» .
En cualquiera de estos casos, «al tener pocas hojas para llenar el racimo (o no tenerlas, como en algunos casos) no se va a poder mejorar el grado que tengan ahora esas uvas, por falta de capacidad de fotosintetizar«.
Además, «con un racimo dañado, a la intemperie y con avanzada concentración de azúcar, es muy alto el riesgo de desarrollo de podredumbre; y para frenar estas enfermedades hay que usar productos sistémicos y con acotado período de carencia… que son carísimos».
Aparte de eso, «hay que aplicarlos, pero con la cantidad de agua que ha quedado, es difícil tener piso para ingresar con las pulverizadoras, a no ser que esa tarea la realice un operario con mochila… y no en todas las fincas hay algún verdeo, interfilar por medio, que permita entrar antes», advirtió.
Asimismo, esto de la conveniencia o no de curar en este momento del cultivo de vid «depende de la variedad y del destino de la uva, de la situación del viñedo, de la capacidad financiera de cada productor… entre otros factores, pero -en general- estos son los riesgos». Por eso insiste en «hablar con la bodega para ponerse de acuerdo en qué hacer».
A todo esto, la Municipalidad de Maipú informó que los productores cuyos cultivos hayan sido dañados por la tormenta, ya pueden cursar la denuncia ingresando al sitio web https://www.mendoza.gov.ar/contingencias/.
Recordó que, para formalizar la presentación, deberán tener el RUT digital. De no contar con él, podrá tramitarlo por la misma página.
Luego de realizada la denuncia, deberán aguardar la tasación oficial de un perito habilitado, que evaluará el porcentaje de daño sufrido.
De esta manera se podrá contar con el certificado oficial de daño, que da la posibilidad de acceder a los beneficios que contempla la Ley Provincial de Emergencia Agropecuaria.
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