FRUTAS FRESCAS

PANORAMA

Caen envíos de pera y manzana a Brasil, y se frena la cadena de pagos

30 de marzo de 2020

El durazno de transporte tuvo mejor desempeño, pero no alcanzó a compensar las pérdidas que dejaría el negocio con frutas de pepita.

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Con empaques trabajando a ritmo muy lento por la emergencia sanitaria, con un flujo de envíos sensiblemente disminuido hacia Brasil y un mercado interno frenado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios primero, y luego por la acotada disponibilidad de dinero desde que fue instaurada la cuarentena obligatoria en Argentina, el sector de frutas frescas de Mendoza está ante otro año extremadamente difícil.

Los resultados positivos que dejó el durazno de transporte -tanto para el productor como para el empacador- apenas alcanzaron para neutralizar las pérdidas que dejó, esta temporada, la operatoria con peras y manzanas, cuya oferta -dicho sea de paso- quedó apreciablemente disminuida por las pérdidas que ocasionaron los accidentes climáticos.

El gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas (ASPEFF) de Mendoza, ingeniero agrónomo Raúl Aruani, advierte que, en este escenario -de por sí complejo- entra a jugar otro factor que podría ser determinante de la posibilidad de las empresas de dar continuidad a su movimiento. “La cadena de pagos se está frenando -señala- y las restricciones a la operatoria bancaria ya están dificultando el pago de haberes al personal”.

En diálogo con Campo Andino, Aruani valoró el criterio del gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, de no bloquear la continuidad de las cosechas; y destacó la habilitación del trabajo en los galpones de empaque, con un protocolo de higiene y seguridad.

“No obstante eso -aclaró- hubo problemas para mantener el ritmo de cosecha, porque la mayoría de los trabajadores ‘golondrina’ se volvieron al Norte del país por la emergencia sanitaria”. Pero también hubo contratiempos en los empaques. “Algunos operarios solicitaron permiso para no asistir, por distintos motivos. Además, el protocolo obliga a licenciar a los mayores de 60 años, a menores de esa edad con antecedentes de riesgo, y a las personas que tienen que cuidar a sus hijos -que también están exceptuados de ir a trabajar- todo lo cual complicó el ritmo de trabajo”. De manera que “los galpones están trabajando a media máquina”.

EXPORTACIONES FRENADAS

En cuanto a las exportaciones, Aruani estima que, al cierre de marzo, los envíos de fruta de pepita a Brasil (destino excluyente para las peras y manzanas mendocinas que trasponen las fronteras de Argentina) se han reducido en más de un 50%” respecto de las remesas registradas en los primeros tres meses de 2019, porque “las cargas están saliendo a cuentagotas”.

La zafra había comenzado, con las peras del Sur de la provincia, en los primeros días de enero (alrededor de una semana antes de lo normal), pero durante ese mes casi no hubo despachos a Brasil. “En febrero se empezó a cargar algo, pero tímidamente, y durante marzo hubo algunos envíos más, aunque -reiteró- considerando los envíos desde inicio de temporada hasta ahora, nos está dando un promedio de un par de camiones por semana, sumando peras y manzanas”.

El gerente de la ASPEFF aclaró que “Patagonia también está bastante frenada, aunque ellos pudieron enviar algo para EEUU y Europa…e inclusive creo que alcanzaron a cargar un poco para China, pero con un alto nivel de incertidumbre”. Apuntó que “sí largaron cereza para China, aunque sé que tuvieron demoras al llegar a puerto”.

MENOS OFERTA, MENOS DEMANDA

La disminución del comercio de fruta fresca esta temporada hacia el vecino país se explica, en parte, por la merma productiva que sufrieron los montes mendocinos (afectados por heladas tardías y granizo) y en parte por la devaluación del real (que encarece el producto para los importadores); pero también por la retracción de la demanda en ese mercado, a pesar de que -al menos hasta fines de marzo- las autoridades brasileñas no habían limitado el movimiento de la población.

Descartó que las restricciones impuestas por el Gobierno argentino en el marco de la situación de emergencia en materia de salud pública, haya sido factor determinante en la ralentización de los negocios con el exterior. Pero tampoco para los envíos a mercado interno porque, dijo, “no hay problemas para circular, siempre y cuando se transite con el salvoconducto correspondiente”. Lo cierto es que el flujo hacia Brasil no está interrumpido. Es más, a mediados de la semana pasada hubo una videoconferencia de ministros de Agricultura de América del Sur (de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, entre ellos), “y se comprometieron todos a mantener lo más fluido posible el tránsito de camiones a través de sus respectivas fronteras, para garantizar el abastecimiento de alimentos, tanto frescos como industrializados”.

LA CADENA DE PAGOS

Por otra parte, el ingeniero Raúl Aruani señaló que “si bien no está cortada, la cadena de pagos está frenada; y como los bancos no tienen actividad (y se habilitó la cámara de clearing recién el jueves pasado), sólo se puede operar a través de cajeros automáticos”. Esta situación “complica mucho la disponibilidad de fondos, fundamentalmente para pagarle al personal”.

Esta situación suma un nuevo obstáculo para una actividad que viene de varias temporadas (no menos de una década) con los números muy ajustados en el mejor de los casos, pero con rentabilidad negativa en la mayoría de las campañas, por lo que ha visto dificultada su capacidad para sostenerse como fuente de trabajo que en otras épocas ha llegado a demandar -en toda la cadena- decenas de miles de jornales durante cada ciclo productivo.

A lo largo del tiempo, empresas y entidades del sector han reclamado definiciones de las autoridades provinciales y nacionales a favor de una clara política que contribuya a su sostenimiento. Pero apenas si han logrado, de una que otra gestión gubernativa, manifestaciones de interés que nunca llegaron a concretarse en medidas de fondo.

Así, muchos empaques han salido del sistema en los últimos años y los que han logrado sobrevivir han debido complementar la producción local con la importación de frutas provenientes de otras latitudes para comercializar en el mercado interno. Simultáneamente, en términos de producción primaria, ha venido cayendo año tras año el área cultivada, lo que ha desdibujado a Mendoza como productora de frutas frescas a nivel nacional.

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