APICULTURA
PANORAMA
Sequía y heladas que afectaron la producción, y baja demanda de mieles oscuras, opacan la primera cosecha en Mendoza. Se fortalece la opción cooperativa.
FEDERADOS. Productores integrados del Sur mendocino se asociaron a la Federación de Cooperativas Apícolas (FECOAPI), para despegarse del vínculo con los acopiadores-exportadores y mejorar sus resultados comerciales. FOTO/GENTILEZA INTA.
Menos producción de las mieles mejor cotizadas y precios deprimidos para las oscuras, -que esta temporada aportan la mayor porción de la oferta regional- marcaron el cierre de la primera cosecha para los apicultores mendocinos, que aguardan un año difícil de sobrellevar.
Alberto García Carbajo, apicultor de General Alvear, al Sur de Mendoza, dijo a Campo Andino que «la temporada ha sido muy compleja, por la sequía y por las heladas tardías». Tanto, que la actividad fue declarada en situación de emergencia.
Para tener idea de lo atípica que fue la campaña, alcanza con un dato referido a lo estrictamente productivo. A los apiarios instalados en el secano, que suelen sufrir los efectos de la seca o los vientos sobre la flora apícola del semiárido, esta primavera les llegó -además- un fenómeno cuyo alcance, en términos productivos, normalmente no traspone los límites del oasis.
Es que, en esta última primavera, quedaron expuestos a las consecuencias del impacto que tuvieron las heladas tardías sobre especies como el algarrobo, cuyas flores contribuyen de manera determinante con la producción de un volumen relativo más relevante de mieles claras, que son más demandadas y mejor cotizadas.
García Carbajo graficó el escenario que dejaron las bajan temperaturas en el campo (en particular la helada del 3 de noviembre) al señalar que «parecía que les hubieran pasado un soplete a los algarrobos».
Pero también hizo foco en las derivaciones que -en este caso- tuvo la sequía sobre otras especies importantes para la producción de mieles claras. «Casi no hubo melilotus -que es el trébol blanco– por mencionar una de las especies que prevalecen», dijo.
Además, «las alfalfas -que dan mieles relativamente claras- necesitan cierto nivel de humedad y sintieron mucho la falta de precipitaciones; se ven las praderas azules –se refiere al color de la flor– pero no hay ingreso de néctar» a las colmenas.
Cabe apuntar, de paso, que en el Sudeste de Mendoza los alfalfares comienzan a cobrar mayor relevancia para la apicultura porque «se viene dando una transformación de la estructura productiva», que se manifiesta en la migración «de plantaciones de frutales y vid, a explotaciones ganaderas, lo que demanda mayor producción de pasturas», recordó García Carbajo.

EL ALGARROBO no sólo sirve de echadero para el ganado que busca la sombra en el secano mendocino. Sus flores son fuente de néctar para la producción de mieles claras. La helada de noviembre dejó sin esa chance a los apiarios instalados en el campo. FOTO/Revista Campo Andino.
El productor alvearense se refirió también a las complicaciones que trae, en términos comerciales, la menor disponibilidad de mieles claras, que tienen demanda sostenida en el mercado internacional, contrariamente a lo que ocurre con las mieles oscuras.
Si bien esa preferencia venía como tendencia creciente, la novedad es que se amplió notoriamente la brecha de precios entre un producto y el otro. Aseguró, en ese sentido, que «este año, como nunca antes, hay un valor diferencial enorme entre las mieles claras y las oscuras en el mercado internacional».
Detalló, sobre este punto, que los acopiadores «están pagando de $ 430 a $ 450 por el kilo de miel clara de no más de 45 micrones, hasta un máximo de $500 por kilo de una miel muy clara… (de la flor del limonero, por ejemplo), de alrededor de 30 micrones».
En la otra punta, por una miel oscura (por encima de los 45 micrones) los valores fluctúan entre $ 250 y $ 280″. En todos los casos son precios por kilo de miel entregada a granel, en tambores con un contenido neto de entre 304 y 308 kilos.
García Carbajo advirtió que «esos $ 280 por ejemplo», que es el máximo que hoy percibe el apicultor por una miel oscura, «están muy lejos de cubrir los costos de producción»; al punto que «es el mismo valor que tenía la miel hace dos años». Más aún, asegura que ni el máximo que pagan por las mieles claras da para afrontar los costos.
Es que, el valor más alto al que podría aspirar el productor en este momento, «tampoco es un precio que se corresponda con la realidad del mercado», según los datos que dispone. Porque que «el kilo de miel a granel, en el mercado internacional, está entre USD 3,30 y USD 3,40».
Así, «hay un valor de mercado relativamente alto, pero el atraso cambiario genera problemas de competitividad en el sector acopiador-exportador, que tiene que liquidar sus operaciones a la cotización oficial». Eso se refleja en el precio que pagan al productor primario. A ello «hay que sumar el escaso interés por las mieles oscuras en los mercados del exterior», lamentó.

LAS ALFALFAS, que dan mieles relativamente claras, necesitan un nivel de humedad que no han tenido, por falta de precipitaciones, y no aportan el néctar de sus flores a las colmenas. FOTO/Revista Campo Andino.
Por eso es que hace un par de meses, convocados por la Sociedad Argentina de Apicultores, se reunieron representantes de los productores y de un par de empresas acopiadoras-exportadores, que mueven el mayor volumen con destino al exterior.
En el encuentro, del que participó García Carbajo en su condición de presidente el Consejo Asesor Apícola Provincial de Mendoza, coincidieron en pedir a las autoridades nacionales «un dólar de economías regionales» que incluyera a la miel.
Al mismo tiempo, los referentes apícolas plantearon directamente a las firmas comerciales, la necesidad de abrir otros mercados, como el de países árabes, que demandan esas mieles oscuras que sus clientes más importantes no incluyen en sus órdenes de compra.
Es que «el 65% de la miel que exporta Argentina va a los Estados Unidos; le siguen los países de la Unión Europea (con Alemania liderando ese grupo cómodamente) y luego sigue Japón», entre los destinos que concentran el mayor volumen, y todos ellos «evidencian una marcada preferencia por las mieles blancas», explicó el productor mendocino.
Posteriormente hubo un encuentro en el ámbito de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, aunque sin resultados positivos. No hubo mejora cambiaria; mientras que se aguardan resultados de eventuales gestiones en otras plazas comerciales, para tratar de ingresar con las mieles oscuras, hoy por hoy con muy escasa o prácticamente nula demanda, y depreciadas.
Lo cierto es que, sesenta días después de esa reunión, no hubo respuesta del Gobierno sobre la mejora cambiaria, ni de las empresas exportadoras. Aunque, sobre este último punto, se admite que «abrir mercados, no es sencillo”.

ALBERTO GARCÍA CARBAJO dijo a Campo Andino que la temporada ha sido muy compleja, por sequía y por heladas tardías. Señaló que la primera cosecha, que terminó en estos días, fue sensiblemente inferior a la de otros años. Sobre todo en producción de mieles claras, que son las más demandadas y de más alto precio.
Este miércoles amaneció lloviendo en algunas zonas del Sur mendocino, lo que renueva las expectativas por una segunda cosecha (entre fines de marzo y mediado de abril) que ayude a amortiguar el golpe que, se espera, sufrirá la actividad este año.
Pero el optimismo es cauto. Porque, si bien todavía no está cuantificada la caída de producción en el tramo inicial de la temporada, ya está claro que «fue significativamente menor», según García Carbajo. De modo que, por mejor que pudiera venir la segunda cosecha, si se tiene en cuenta que la primera representa alrededor del 60% de la producción anual, partimos de un primer dato negativo.
Si a eso se le suma el hecho que la mayor parte de lo que entregaron las colmenas es un producto de muy limitada demanda y bajo precio en el mercado (en niveles de hace dos años), y que los costos de producción siguen sabiendo, todo parece indicar que el balance será -en principio- negativo para el sector. Por lo pronto, los productores están reteniendo su miel todo lo que pueden, a la espera de una mejora en los precios.
Al margen de su rol al frente del Consejo Asesor Apícola Provincial de Mendoza, Alberto García Carbajo preside la Cooperativa Apícola El Chañar Ltda., que reúne a una quincena de productores de Sur mendocino.
Durante el diálogo con Campo Andino, el referente reveló que hace poco más de un mes la entidad sureña se asoció a la Federación de Cooperativas Apícolas (FECOAPI), por entender que la integración es una forma de generar masa crítica para despegarse del vínculo con los acopiadores-exportadores y mejorar la performance comercial.
La Federación fracciona la miel y la vende en el Área Metropolitana de Buenos Aires. García Carbajo reveló que las cooperativas que integran FECOAPI «estaban comercializando, hasta hace unos 40 días, a $ 850 el kilo y tenían aproximadamente $ 175 de costo entre envase, etiquetado, etc., lo cual mejora sustancialmente el valor del producto».
Por otra parte, destacó que la Federación, con experiencias previas de envíos a Estados Unidos y Europa, «ya mandó su primer contenedor con miel fraccionada a Arabia Saudita» y apuntó que el hecho de integrar cooperativas a su estructura, le permite «ir sumando volumen para para afrontar la demanda». Señaló que los árabes «son buenos compradores, demandan mieles oscuras, y parece un nicho que no están atendiendo las acopiadoras-exportadoras».
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