GANADERÍA

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El escenario es propicio para nuevas inversiones en vientres bovinos

24 de julio de 2026

Aunque los valores están en alza, la relación vaquillona preñada-vaca de descarte sigue siendo atractiva. Además, el «RIMI» abre una ventana de oportunidad para fortalecer los rodeos de cría aprovechando el régimen de incentivo fiscal.

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ELLAS NO SE VAN. El interés de los criadores en renovar y expandir sus rodeos se puede verificar en la proporción de terneras salidas de los campos sobre el stock al 31 de diciembre último (poco más de la mitad de años anteriores). La retención de terneras es notoria. Algo que -dicho sea de paso- ya habíamos visto en medio de la zafra 2025, cuando -al menos en los encuentros ganaderos del Oeste argentino- los mejores lotes de hembritas fueron llevados a concursar… pero no entraron en las subastas. Se quedaban en los campos de la región, como futuras madres. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Una relación de precios entre la vaquillona preñada y la vaca de descarte que sigue siendo atractiva y el aliciente fiscal que ofrece el nuevo Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión, abren la oportunidad a nuevas inversiones en vientres bovinos.

Las condiciones propicias para la consolidación de los rodeos de cría se dan en un contexto de marcado optimismo por la muy buena performance de la actividad ganadera,

Esto -dicho sea de paso- ya viene evidenciándose, tranqueras adentro, con la decisión de los productores de retener las mejores terneras para futuras, en una proporción mayor que en otros años.

Además, se manifiesta en la participación relativa de hembras ingresadas a los corrales de engorde bajo la categoría «terneros». Esa proporción ha sido alrededor de un 10% menor entre enero y mayo últimos, que en años anteriores.

Estos temas son abordados en uno de los últimos reportes del Rosgan (el Mercado Ganadero de Rosario) cuya edición coordina María Julia Aiassa, analista de ese espacio de negocios que hace casi 18 años desarrollaron, en forma conjunta, la Bolsa de Comercio de Rosario y firmas consignatarias de hacienda de distintas provincias de Argentina.

OPORTUNIDAD. Este año se suma un aliciente adicional para la inversión en ganadería a través del Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI), que contempla beneficios fiscales para todo pequeño y mediano productor que decida adquirir (entre otros bienes) genética registrada para mejorar o incrementar su rodeo de cría.

LA DINÁMICA DE REPOSICIÓN

Sobre el tema en cuestión, Aiassa recuerda que la reposición de hembras forma parte de la dinámica natural del negocio ganadero. Por lo que, todos los años, el productor tiende a reponer una cantidad de vientres (jóvenes) equivalente a los descartes, para ir manteniendo su rodeo.

Apunta que «lo relevante, en este contexto, es detectar anticipadamente aquellos momentos en los que las condiciones climáticas, políticas o comerciales son más propicias para reponer o incrementar el stock de vientres» .

VAQUILLONA VS. VACA DESCARTE

Señala que este año -desde los primeros meses- el mercado de reposición estuvo muy firme, y hace foco en una de las comparaciones más utilizadas: «el precio de una vaquillona preñada con el valor de descarte de una vaca que sale de producción, categoría conserva».

Pero advierte (para evitar confusiones) que, «por la propia naturaleza del indicador, una relación de reposición elevada puede responder tanto a una mayor revalorización del vientre nuevo, como a una pérdida relativa del valor del animal de refugo» .

LA RELACIÓN de reposición, hoy, supera en alrededor del 20% al promedio de los últimos 15 años. Considerando valores de la última semana, se necesitan cerca de tres vacas de descarte para adquirir una vaquillona de reposición. Ese encarecimiento responde más a una mayor revalorización de los vientres jóvenes, que a una pérdida relativa del valor del animal de refugo.

APRECIACIÓN DEL VIENTRE JOVEN

En este caso, «lo que se viene observando desde la primavera pasada es una importante apreciación de los vientres jóvenes, incluso en un escenario de muy buenos valores para la hacienda destinada a faena», apunta.

Remarca que esta tendencia se consolidó durante este año con «valores para las vaquillonas preñadas en torno a los $ 2,4 millones, como promedio general». Frente a ese número, ubica «el kilo de una vaca de descarte en alrededor de$ 2.000 (unos $ 800.000 por cabeza».

Estos números arrojan «una relación cercana a las tres vacas de descarte necesarias para adquirir una vaquillona de reposición» indica, en su razonamiento, la analista del Rosgan.

Al revisar los datos históricos, dice que este nivel, «comparado con el promedio de los últimos 15 años, evidencia un incremento de la relación de reposición cercano al 20%» .

UNA EVOLUCIÓN DISPAR

Al fijar la atención en ambas categorías por separado, Aiassa encuentra que «el valor actual de un vientre nuevo (medido en moneda constante) se encuentra cerca de un 70% por encima del promedio registrado en los últimos 15 años» .

En cambio, «el valor actual de una vaca de descarte, aun mostrando una importante valorización respecto de su promedio histórico, se ubica aproximadamente un 40% por encima de ese nivel».

Esta evolución es «impulsada por las buenas perspectivas para la actividad» señala, y explica que, por esa razón, «el criador tiende a retener una mayor cantidad de terneras con el objetivo de asegurar su propia reposición».


EN MONEDA CONSTANTE. El precio actual de un vientre nuevo se encuentra cerca de un 70% por encima del promedio registrado en los últimos 15 años. En cambio, el de una vaca de descarte (aunque que también avanzó considerablemente) se ubica aproximadamente un 40% por sobre su promedio histórico.


LA RETENCIÓN DE TERNERAS

La analista propone, por otra parte, verificar el movimiento de las terneras. Por un lado, la porción que representan las que salen de los campos, en relación con el stock inicial. Por otro lado, la participación de hembras que ingresan a los corrales de engorde, bajo la categoría «terneros» .

Para avanzar sobre el primero de esos dos indicadores, toma como referencia únicamente los primeros cinco meses del año, porque -aclara- «durante junio las estadísticas de traslado de terneros y terneras se vieron afectadas por la campaña de vacunación».

Tras esa aclaración, señala entonces que, entre enero y mayo, sólo el 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre había salido de los campos de cría.

Observa que «este porcentaje representa aproximadamente la mitad de lo registrado habitualmente en años anteriores, cuando la salida se ubicaba entre el 29% y el 30%» .

Por otra parte, la participación de hembras ingresadas a corrales de engorde se mantuvo por debajo del 40%, frente al 44% y 45% promedio observado en años anteriores.

La analista del Rosgan presume que, hacia adelante, «la misma estacionalidad de salida de vacas podría contribuir a mejorar levemente esta relación, producto de la firmeza esperada para esta categoría, cuya oferta tiende a mostrar señales de escasez».

LAS TERNERAS SE QUEDAN. Entre enero y mayo de 2026, sólo el 16% de las hembritas declaradas en stock al 31 de diciembre había salido de los campos de cría. Ese porcentaje representa aproximadamente la mitad de lo registrado habitualmente en años anteriores, cuando la salida se ubicaba entre el 29% y el 30%.

EVENTUAL IMPACTO DEL «RIMI»

Considera, por otra parte, que «este año se suma un aliciente adicional para la inversión en ganadería» a través del Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) impulsado por el Gobierno nacional.

Mediante este régimen, «todo pequeño y mediano productor que decida adquirir genética registrada podría acceder a un beneficio fiscal que permite deducir del Impuesto a las Ganancias, durante el primer año de compra, entre un 25% y un 35% del valor del bien adquirido», reduciendo así el costo del proyecto productivo.

Apunta que «a esto se suma la posibilidad de acceder a la devolución total del IVA crédito fiscal asociado a la compra, una vez cumplidos los plazos establecidos».

Aiassa subraya que «este mecanismo representa un incentivo adicional para la inversión en vientres con genética registrada, ya sean animales de pedigree o ejemplares identificados por sus respectivas asociaciones».

La referente del Rosgan cierra su análisis destacando que «este escenario podría fortalecer aún más la demanda y, en consecuencia, sostener la valorización de la hacienda destinada a cría en general».

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