SANIDAD
PREVENCIÓN
Con el incremento de las marcas térmicas y de las lluvias, aumenta el riesgo de transmisión del virus que la provoca. Para atenuarlo, el Senasa difundió una serie de recomendaciones.
NO HAY OTRA. Contra esta enfermedad, sólo sirve vacunar. Los caballos que cuenten con las dos primeras dosis (que deben serles aplicadas a partir de los dos meses de vida) tienen que ser revacunados todos los años. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Ante el inicio de la primavera, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina, difundió recomendaciones para prevenir la encefalomielitis equina (EE), una enfermedad estacional asociada al aumento de las temperaturas y la proliferación de los mosquitos, su vector principal.
La EE es ocasionada por un virus (que afecta el sistema nervioso central) cuyos reservorios naturales son las aves y roedores. El ciclo de transmisión se amplifica por medio de insectos hematófagos como el mosquito, que a través de su picadura puede infectar a los equinos y, en menor medida, a las personas.
Así, durante la temporada estival y considerando los pronósticos de mayor frecuencia e intensidad de lluvias por acción del fenómeno El Niño, es de prever un incremento en las poblaciones de mosquitos.
Esto -como es de esperar- podría favorecer la aparición y la dispersión de la enfermedad, que suele presentarse en caballos jóvenes, según un reporte que difundió el Senasa.
Comúnmente, la EE se desarrolla de manera asintomática o con un cuadro febril. Sin embargo, en su forma clínica más aguda, pueden observarse equinos con distintos signos nerviosos.
Esas manifestaciones pueden ser tan variadas como depresión, actividad mental alterada, hipersensibilidad, deambulación, ataxia, hiperexcitación, prurito intenso y hasta -en ocasiones- alcanzar la muerte.
Para reducir este riesgo epidemiológico, la única herramienta efectiva y obligatoria es la vacunación de los équidos, de acuerdo a la normativa vigente.
El esquema vacunal debe comenzar a los dos meses de vida del animal, con una dosis inicial y una segunda de refuerzo. El lapso entre una y otra lo especifica el laboratorio que formula la vacuna. Los caballos que cuenten con ambas dosis deberán ser revacunados cada año.
La inoculación deberá realizarla un veterinario matriculado y será acreditada en un Certificado, Libreta Sanitaria o Pasaporte Equino, con firma y sello del profesional.
Cualquiera sea su soporte, deberán contener los datos que identifiquen al animal, con la información correspondiente a la vacuna.
El profesional actuante deberá estar acreditado en sanidad y bienestar de los equinos y será el responsable de emitir el acta de vacunación y registrarla en el SIGSA (el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal). El Senasa recomendó consultar previamente el listado de vacunas autorizadas.
Otro instrumento para mitigar el riesgo de transmisión del virus es la aplicación de repelentes en equinos. El uso de estos productos no inhibe la posibilidad de contraer la EE, pero es una acción potencialmente eficaz para desalentar las picaduras.
La encefalomielitis equina es de notificación obligatoria. Por eso, si los animales están nerviosos o se observa algún signo potencialmente compatible con la enfermedad, hay que dar aviso inmediato al Senasa.
La notificación puede ser tramitada (personalmente o vía telefónica) en la oficina del organismo más cercana; por WhatsApp, al (11) 5700–5704; mediante correo electrónico a notificaciones@senasa.gob.ar; o a través del formulario web Avisá al Senasa.
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