FRUTICULTURA
TEMPORADA
La situación se da en más de una zona productiva de la provincia de Mendoza. En el Sur, al menos, notan que los frutos no lograron buen tamaño. Además, temen que falte mano de obra.
ESPERANDO. En el Valle de Uco, la cosecha iniciaría a comienzos de la semana próxima, según estimaciones coincidentes de productores de Tunuyán. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Unos días demorada en todos lados, y con frutos chicos, según lo que se verifica en las plantaciones. Así arranca la cosecha de duraznos para industrializar en algunas zonas productivas de Mendoza.
Las primeras consultas, realizadas a inicios de esta semana, no encontraron respuestas muy locuaces. Debido, probablemente, a nuestra inoportuna ocurrencia de sacar a la gente del clima relajado (al menos por unas horas) al que solemos entregarnos en esa ventana de transición entre un año y otro.
Es, hay que admitirlo, un razonable respiro que se toman quienes, por estas fechas, normalmente se ven obligados a entrar en el ritmo febril de las cosechas, que impone la naturaleza.
Aunque en esta oportunidad parece que la naturaleza acomodó sus tiempos en algún momento del ciclo agrícola 2023/2024, de manera que hizo una pausa a la medida del calendario gregoriano.
No está claro si es sólo por este año, para facilitarnos la recuperación del sopor que dejan los brindis y, sobre todo, sabiendo que nos espera -a quienes estamos afincados por estas latitudes- un camino de piedras y espinas… o si va a seguir con este ritmo, imponiéndonos una nueva normalidad.
Lo cierto es que, en el sector que nos ocupa, está todo dispuesto para arrancar. Fuentes allegadas a la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (CAFIM), la gremial-empresaria que nuclea a los establecimientos fabriles del sector, confirmaron a Campo Andino que «en estos días empieza la cosecha de durazno industrial».
Aunque sin abundar en detalles, admitieron, sí, que viene con una demora de «unos pocos días» respecto de las fechas en las que regularmente inicia la recolección; pero confían que «ya se va a normalizar», sin precisar cuándo podría retomar el ritmo regular.
Con respecto a la disponibilidad de trabajadores para llevar adelante la tarea (que se realiza manualmente), el referente consultado aseguró que «se han realizado las convocatorias -refiriéndose al llamado al personal temporario contratado en la campaña previa- y hasta ahora, va normal» .
Descontamos que esa normalidad se dará al menos -quizás no de manera excluyente- en las empresas asociadas a la CAFIM. Es que, si bien todavía queda poco más de la mitad de la superficie cultivada con durazno de industria en manos de productores que no elaboran, las fábricas vienen creciendo sostenidamente en plantaciones propias, por lo que también son demandantes de braceros.
Por otra parte, referentes de la firma con planta industrial (y cultivos) en Luján de Cuyo, habían comentado el martes a Campo Andino que tenían previsto iniciar la cosecha durante esa misma jornada.
En otro orden, y respecto de la posibilidad de contar con personal suficiente para levantar la producción de fruta, «ya veremos, en estos días, como se comporta la oferta de mano de obra» expresó uno de ellos.
Hasta este miércoles por la noche, cuando hicimos las últimas consultas, productores del Valle de Uco (en el Centro-Oeste de la provincia de Mendoza) estimaban que el inicio de la recolección, en general, podía demorarse unos días más.
Dos fuentes confiables de la zona de Villa Seca en el Departamento Tunuyán, coincidieron en que no arrancó la cosecha en firme, aunque no descartaron que algún productor, por la evolución que pueda haber tenido su cultivo, quizás hubiera comenzado en estos días.
Es una de las zonas donde hay que poner el ojo para para seguir el trámite de la temporada. Es muy representativa, al punto que -como reconocimiento a su relevancia en lo productivo– fue sede, a mediados de noviembre pasado, de una Jornada Técnica que organizó la FePEDI (Federación del Plan Estratégico del Durazno Industria).
«Calculo que hasta el lunes que viene la mayoría no vamos a empezar… porque viene un poco tardío el durazno», dijo Javier Barro, uno de los productores consultados en ese distrito tunuyanino, en diálogo con Campo Andino.
Respecto a la disponibilidad de cosechadores, «creo que no van a sobrar… pero tampoco van a faltar porque, si tenemos en cuenta la situación del país, la gente necesita salir a trabajar…». Por eso, «estimo que vamos a andar con lo justo» apuntó.
El productor -e ingeniero agrónomo- Juan Manzano, otro referente de esa zona, coincidió en que «mano de obra habría…», y también en cuanto al retraso en la cosecha. Sobre este último punto, señalo que «el durazno de industria viene atrasado, fácil, una semana» .
Dijo que se debe a «más de una razón». Por un lado, «la falta de unidades de frio en el invierno, lo que habría generado una floración extensa y defectuosa, con fruta de distintos calibres, que en muchos casos abortó y redujo la cantidad de frutos».
Luego -agregó- «la incidencia del Zonda, que provocó estrés en las plantas, y retraso… por el tiempo que le lleva al cultivo recuperarse» de la alteración fisiológica derivada de los efectos de ese viento caliente y seco.
Las primeras señales llegadas desde el Oasis Sur de Mendoza daban cuenta -sobre el último fin de semana- de un panorama similar, con una recolección demorada (por atraso en la maduración) y una preocupación adicional: «la fruta ha quedado chica» nos decían.
Allí, el punto de consulta fue Real del Padre, el distrito del Sur de San Rafael que está cayéndose casi del mapa departamental, en el límite con General Alvear. De esa zona nos había llegado, en realidad, la primera señal sobre el panorama del sector del durazno, en el inicio del año.
Néstor Cañadas, que preside el Consejo de Administración de la Cooperativa FRUDERPA (Fruticultores Unidos de Real del Padre), que procesa duraznos y ciruelas, ratificó la versión que habíamos recogido respecto de los tiempos de la cosecha y de los problemas que van a tener con el tamaño de la fruta.
El diálogo con Campo Andino, el cooperativista sureño confirmó que la recolección de durazno para industria viene con retraso en su zona. «Por ejemplo -dijo- hay variedades que normalmente las sacamos entre Navidad y Año Nuevo, y esta temporada las empezamos a cosechar recién este martes» .
Afirmó, por otra parte, que «este año hay mucha fruta» pero confirmó, al mismo tiempo, que «hay problemas de tamaño» atribuibles -presumiblemente- a la falta de horas de frío en otoño-invierno.
Respecto de la disponibilidad de mano de obra, en el Sur ven distinto el panorama. «Está complicado conseguir gente» dijo Néstor Cañadas. Lo adjudica a que -como ocurre hace años- quienes podrían necesitar el trabajo temen perder el plan social, o que el Gobierno se demore en restituirlo. «Ése es el problema» dijo el agricultor del Sur; lamentando que «se conforman con lo poco que les dan».
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