GANADERÍA

ENGORDE

La ganadería intensiva con incertidumbre, por una menor intención de siembra de maíz

1 de septiembre de 2024

El volumen destinado a toda la producción animal en Argentina (10 a 12 M/t) es similar a la pérdida potencial de producción por una eventual caída de área cultivada en la campaña ’24/’25. Al parecer, no hay certeza sobre si -llegado el momento- será suficiente la disponibilidad física del grano.

TRES FACTORES. Sanidad, clima y la incierta ecuación del negocio, parecen estar frenando las decisiones de inversión, según estimaciones coincidentes de la Bolsa de Rosario y la de Buenos Aires. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Las primeras proyecciones del área cultivada con maíz en el ciclo 2024/2025 dan cuenta de una fuerte baja que, según coinciden en advertir analistas del sector, podría impactar negativamente en la planificación del negocio ganadero.

Lo advierte un reporte del ROSGAN, a partir de estimaciones coincidentes de equipos técnicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), que ven un marcado retroceso.

De los relevamientos realizados por ambas instituciones surgen, a priori, tres factores determinantes de esta eventual retracción. En primer lugar, la incertidumbre sobre la incidencia que tendrá la «chicharrita» que este año provocó la pérdida de más de 10 millones de toneladas de producción.

El segundo factor es meteorológico. Un probable escenario «Niña» podría restringir significativamente el aporte hídrico que tendrá el cultivo a lo largo del ciclo, además de -eventualmente- obligar a cambiar las fechas de siembra en algunos casos.

Por último, el factor económico. La decisión de siembra está fuertemente condicionada, obviamente, por la alta inversión que demanda el cultivo, y los bajos precios actuales del producto final.

El informe del ROSGAN concluye que, de concretarse estas estimaciones coincidentes de la Bolsa de Rosario y la de Buenos Aires, podrían dejar de producirse, en todo el país, quizás más de 10 millones de toneladas de maíz.

DUDAS. Incertidumbre por la incidencia de la «chicharrita»; un probable «Año Niña»; y la desfavorable ecuación entre precio actual del grano y costos de producción, estarían ralentizando las decisiones de inversión en la campaña ‘24/’25 de maíz en Argentina.

UN AÑO «PARA EL ENCIERRE»

Evalúa que «este escenario limitaría significativamente uno de los insumos más importantes para los modelos de engorde a corral», y que «este ajuste plantea un verdadero desafío» para mantener algún equilibrio en el mercado.

«Especialmente -explica- en un año con previsible reducción en la oferta ganadera» en el que la intensificación de la terminación de hacienda en confinamiento podría agilizar los ciclos de engorde y atenuar así las caídas de producción.

Advierte que «particularmente este año estamos viendo un fuerte nivel de encierre no solo a nivel local, sino también en los principales productores de ganado bovino del mundo» incentivado por el bajo precio internacional de los granos.

En Brasil, por ejemplo, la cantidad de animales confinados crece en más de un 30% . Australia, en tanto, alcanza cifras récord en hacienda encerrada y en capacidad instalada, según el reporte del ROSGAN.

«Asimismo, tanto Paraguay como Uruguay transitan un escenario similar al de Argentina, donde, ante un invierno muy duro con fuertes restricciones de pasto y un precio del maíz cercano a sus mínimos históricos, el nivel de encierre ha crecido significativamente en este año», agrega.

RÉCORD EN LOS CORRALES

«En Argentina -indica-  la cantidad de animales reportados en establecimientos de engorde al 1° de agosto marcaba una cifra récord de 2,05 millones de cabezas, superando por segundo mes consecutivo los máximos registrados el año pasado en pleno período de seca».

Lo explica porque, hasta el momento, la relación de precios entre el novillito gordo y el maíz «ha ofrecido una ecuación muy favorable al engorde» .

Detalla que, al menos hasta hace una semana, se necesitaban «unos 80 kilos de gordo para comprar una tonelada de maíz» . Admite que esa relación «se encareció casi 5 kilos respecto del último mes», pero señala que «aún resulta unos 10 kilos más barato que el año pasado» .

De todos modos, advierte que, pensando en la próxima campaña, y pese a un contexto de elevada oferta mundial de maíz, el mercado comienza a afirmarse. Esto, por las proyecciones del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) en las que ajusta en 5M/t a la baja, la producción de maíz para el nuevo ciclo.

Con un dato adicional. Según se interpreta en el análisis del ROSGAN, esos números «aun no contemplan un posible ajuste en la producción de maíz norteamericano», considerando que «según el último Pro Farmer Tour 2024, los rendimientos estarían siendo inferiores a los estimados por el organismo en su informe de agosto».

POR AHORA, la ecuación gordo-maíz ha sido muy favorable al engorde. Pero el mercado del grano comienza a afirmarse, por el ajuste a la baja en la proyección del USDA sobre oferta global, más una aparente caída de rindes que no estaría contemplada en esa estimación.

LOS PRECIOS DEL MAÍZ

Por el momento, los valores en Chicago (CBOT) reflejan un mercado relativamente sostenido. «Más aun, entre la posición disponible de cosecha actual y los valores de referencia para julio y septiembre de 2025 -apunta- hay una brecha de más de USD 20 por toneladas a favor de la nueva cosecha».

En Argentina, en tanto, «las referencias de precios de los futuros del ROFEX-MATBA muestran apenas un ligero inverso de precios entre los valores actuales y las referencias para cosecha nueva, con un septiembre 2024 en USD 175/t y abril de 2025 en USD 173/t» .

LA DISPONIBILIDAD FÍSICA

De cualquier manera, subraya que, al margen de los valores que vaya consolidando el mercado a medida que se definan las variables de la producción y los condicionantes de la demanda, «a nivel local, el mayor desafío pasará por contar con la suficiente disponibilidad física del grano».

Esto, «no solo para la ganadería bovina, sino también para abastecer a las producciones porcina y aviar, sumamente intensivas en el uso de este insumo».

Apunta que el consumo total de maíz destinado a producción animal en Argentina se estima 10 a 12 millones de toneladas, «un volumen similar a la pérdida potencial de producción que, a priori, se podría proyectar ante una eventual caída de área sembrada».

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