CARNES
MERCADO
No han registrado aumentos en los últimos dos meses y, en términos reales, muestran una caída frente a la inflación. Aun así, el consumo interno retrocedió, porque el índice de salarios creció a un ritmo todavía menor, y cayó el poder de compra.
«MEJOR… UN POQUITO MENOS». A los precios actuales (promediando referencias de distintas plazas comerciales del mercado interno) el kilo de asado (vacuno) equivale a casi 4 kilos de pollo fresco y a 2 kilos de pechito de cerdo. Esto favorece un proceso de sustitución cada vez más marcado, aunque manteniendo el consumo agregado de carnes en niveles estadísticamente estables. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Pese a una oferta acotada (por menor número de animales enviados a faena y la exportación absorbiendo un volumen creciente) los precios de la carne vacuna en el mostrador han venido moviéndose a un ritmo más lento que el de la inflación minorista.
Lejos de lo que hubiera ocurrido en otro contexto, estas variables no se tradujeron en mayor demanda. Por el contrario, el consumo aparente de carne vacuna, ha experimentado una caída de casi 5% interanual.
Esto se explica por la evolución aún más lenta que viene mostrando el ingreso promedio de los consumidores, lo que ha mellado su poder de compra y reorientado las preferencias hacia alternativas como el pollo o el cerdo.
El tema está planteado en el análisis de fondo contenido en el último reporte del Rosgan (el Mercado Ganadero de Rosario), cuya edición coordina la referente de la institución, María Julia Aiassa.

OFERTA ACOTADA. Entre la caída de la faena y la mayor demanda de los exportadores, el resultado es una menor disponibilidad de carne para el consumo interno. Según las estadísticas oficiales del primer cuatrimestre, el recorte se acercó -en ese lapso- al 12% interanual.
El texto aborda, en primer lugar, la caída en la oferta de carne bovina, a partir de un ritmo de faena que muestra un marcado retroceso en el acumulado de los primeros cinco meses del año, pese al incremento registrado en mayo.
Remarca, inclusive, que «la leve suba en el peso de faena no alcanza a compensar la caída» del número de animales faenados que -según datos provisorios- registró una merma interanual del 11% en enero-mayo, respecto del mismo lapso de 2025.
En paralelo, «la exportación -impulsada por el favorable contexto internacional– viene absorbiendo un creciente volumen de la carne producida», apunta. Refiere datos disponibles hasta abril, cuando «los embarques al exterior acumulaban un volumen 10% superior al registrado en igual período de 2025″.
Así, entre la caída de la faena y la mayor demanda de los exportadores, el resultado es una menor disponibilidad de carne para el consumo interno. «Según las estadísticas oficiales del primer cuatrimestre, el recorte se acercó -en ese lapso- al 12% interanual» dice el reporte del Rosgan.
Pero, pese a esa menor oferta, los precios de la carne vacuna al público no han registrado aumentos en los últimos dos meses. Por el contrario, medidos en términos reales, muestran una caída frente a la inflación minorista.
Ahora bien, lejos de lo esperable, «el consumo aparente de carne vacuna -expresado como promedio de los últimos doce meses- se sitúa por debajo de los 48 kilos por habitante al año, es decir, un 5% menos que los casi 51 kilos per cápita registrados un año atrás» advierte Aiassa.
COMPAREMOS… En los últimos dos meses, los precios de la carne vacuna al público -medidos en términos reales- muestran una caída frente a la inflación minorista. Pero el consumo cayó 5% en el último año. Es porque el ritmo de mejora salarial fue menor aun, lo que limitó el poder de compra de los consumidores.
En este punto (y para explicar esa aparente contradicción) la analista compara la evolución que ha tenido el precio minorista de la carne y la mejora que fue acumulando el ingreso de los consumidores.
Recuerda que el precio de la carne vacuna al consumidor anotaba, en marzo pasado, una suba del 68,5% interanual. Frente a ello, el índice de salarios elaborado por el INDEC registraba, en ese mismo mes, un incremento interanual del 36,4%.
Cabe apuntar -de paso- que, en mayo, el precio promedio minorista de la carne vacuna (según relevamiento del IPCVA) quedó prácticamente sin cambios respecto de los promedios registrados en marzo y abril, frente a una inflación que, para esos dos meses, habría acumulado cerca de cinco puntos porcentuales.
La comparación sirve para poner de manifiesto, entonces, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en relación con el producto y, consecuentemente, explicar por qué cae el consumo pese a que, en los últimos dos meses, el precio de la carne viajó más lento que la inflación minorista.

Entonces, este panorama de precios estancados -pese a una menor oferta- y la más lenta evolución del poder adquisitivo -con la consecuente caída en el consumo– pone en evidencia la elasticidad de la demanda de carne vacuna.
Esa respuesta del consumidor es más notable en este caso que frente a otras fuentes de proteína animal, «una característica que años atrás tendía a ser menos evidente» recuerda Aiassa en su análisis.
En efecto, tomando el mismo criterio de medición basado en las estadísticas oficiales de consumo, el pollo, aun con precios creciendo a un ritmo superior al de los salarios, sostiene los niveles de consumo en torno a los 47 kilos per cápita, prácticamente equiparando al consumo de carne vacuna.
La carne de cerdo, en tanto, continúa ganando terreno frente a la vacuna y a la de pollo, y alcanza su mayor registro histórico, con más de 19,5 kilos por habitante, tras registrar un crecimiento del 8,6% respecto de los 18 kilos contabilizados un año atrás.
Es que «a los precios actuales -señala el reporte- el kilo de asado equivale a casi 4 kilos de pollo fresco y a 2 kilos de pechito de cerdo tras el significativo incremento registrado en el último año».
«Estas relaciones de precios -indica- favorecen un proceso de sustitución cada vez más marcado en las decisiones de consumo de los hogares, aunque manteniendo el consumo agregado de carnes en niveles estadísticamente estables».
ALTERNATIVA 1. De las estadísticas oficiales, se desprende que el consumo de carne de pollo -aunque con precios creciendo a un ritmo superior al de los salarios- se mantiene en torno a los 47 kilos per cápita/año, prácticamente equiparando al consumo de carne vacuna.
En el análisis se recuerda que, cuando se trata de productos con alta participación del mercado interno, como -y especialmente– la carne vacuna, «estos períodos en los que el consumo se estanca, se perciben de manera inmediata» en otros eslabones de la cadena.
Apunta, en ese sentido, que una señal elocuente de transmisión directa fue «la caída observada en los valores operados en el Mercado Agroganadero durante la última semana» .
Aunque era la primera semana del mes, cuando era de esperar un «renovado poder de compra» por el cobro de salarios, «prácticamente todas las categorías -con excepción de las vacas- registraron bajas de entre$ 100 y $ 300 por kilo respecto de los promedios de la semana previa».
ALTERNATIVA 2. La carne de cerdo sigue ganando terreno frente a la vacuna y a la de pollo, y alcanza su mayor registro histórico, con más de 19,5 kilos por habitante. Registró un crecimiento del 8,6% respecto de los 18 kilos contabilizados un año atrás.
Pero advierte que, si bien se profundizó durante la última semana, «este proceso de ajuste ya se viene observando desde hace tres meses» . Recuerda, de paso, que «entre febrero y principios de marzo se registraron los precios máximos del año en todas las categorías» .
Desde entonces, dice, «los novillos perdieron -en términos reales- un 18%; los novillitos, un 16%; las vaquillonas, un 16,5%; y las vacas, un 18,5%».
Admite no obstante que, en el caso de las vacas, «la comparación con febrero no resulta del todo apropiada debido a la fuerte estacionalidad de oferta que caracteriza a esta categoría».
De todos modos, al analizar una serie más amplia de precios, medida a valores constantes de hoy, observa que -pese a la baja anotada desde los máximos de febrero- «los valores de la hacienda continúan siendo muy favorables en términos históricos» ya que, «en pesos constantes, superan en un 40% los niveles registrados dos años atrás» .
La vaca en pie zafó de la generalizada caída de precios durante la última semana, «debido al marcado interés de los compradores por hacerse de esta hacienda, fuertemente orientada a la exportación» dice el análisis del Rosgan.
Detalla que, durante las últimas semanas, evidenciaron preferencia por «lotes de vacas más livianas, para reingresarlas al circuito de invernada y terminarlas para la venta como hacienda gorda para exportación» .
Reconoce que sigue siendo «un mercado mucho más estacional» pero subraya que «esta dinámica refleja la fuerte tracción que ejerce actualmente la demanda externa para este tipo de hacienda» .
Sobre el cierre de este reporte del Rosgan se advierte que, «a diferencia de lo observado durante los primeros meses del año, cuando las subas parecían no encontrar techo, hoy se advierte una actitud considerablemente más cautelosa por parte de los compradores».
Dice que es el reflejo de «un consumidor que comienza a mostrar un grado de sensibilidad a los precios poco habitual para los patrones históricos de consumo del mercado local».
Se cree que, en adelante, «esta cautela por parte de los compradores de hacienda podría incluso profundizarse a medida que empiecen a salir con mayor fluidez los animales que ahora están en los feedlots, en proceso de engorde y terminación».
Finaliza diciendo que, en este contexto, «la exportación debería actuar como el principal catalizador, para morigerar la eventual debilidad que pueda presentar el consumo interno por estos meses».
CONSUMO INTERNO DE CARNE VACUNA PRECIO DE LA CARNE VACUNA EN MERCADO INTERNO