FRUTICULTURA

LABORES

Poda liviana en ciruela de industria, para tener más potencial productivo ante una demanda firme

31 de julio de 2025

Lo están haciendo productores del sur de Mendoza. Prefieren resignar calibre, a quedarse cortos de oferta. El nuevo ciclo, para muchos, viene con quebranto asegurado desde antes de la última cosecha; y arranca -para todos- con dudas sobre frío acumulado y temor por daños de heladas en yemas dormidas.


Prudencia… (además de plata) parece ser el insumo necesario a esta altura de la temporada agrícola, en explotaciones frutícolas instaladas en los oasis de Mendoza (en el centro-oeste de Argentina).

Este invierno ha tenido particularidades que preocupan. Sobre todo, a los productores de ciruela para deshidratar, una especie muy exigente en términos de unidades de frío acumuladas, y con una productividad muy errática.

El Oasis Sur de la provincia andina concentra la mayor parte de la producción (de Argentina) y allí pusimos el foco, semanas antes que las yemas de los ciruelos empiecen a despertar.

Aquí una pausa, para señalar dos cosas. Una, que hay dudas sobre si han podido «descansar» bien, porque no está claro si hubo suficiente acumulación de frío. La otra, que cuando llegó -demorado, por cierto- hubo muchos días de frío tan intenso y durante tantas horas, que hay temor que haya llegado a quemar algunas yemas… aún dormidas.

PREOCUPADOS POR LA DEMORA

La preocupación por la tardanza de las primeras heladas ya se evidenciaba hace más de dos meses. Lo advertía el ingeniero agrónomo Hilario Lázaro, referente en manejo del cultivo de ciruelos de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Rama Caída (San Rafael).

Fue cuando dialogamos con él, previo a la realización de una jornada técnica en la que dejó pautas para definir sobre qué criterios era conveniente decidir la poda de este año, según el estado del monte y sus antecedentes (de poda); y el objetivo productivo de la explotación.

Por aquí te dejamos el enlace con esa publicación en la que Lázaro advertía, entre otras cosas, que mayo (que por entonces ya finalizaba, sin señales de heladas) aporta, normalmente, alrededor del 20% del frío que necesita la planta en cada temporada. Por eso sugería que la intensidad de poda debería ser menor que en un año con mucho frío.

LOS DATOS DE FRÍO DISPONIBLES

Mientras Hilario Lázaro recoge (por estos días) las mediciones de este invierno y las compara con las del año pasado a esta misma altura del ciclo (es probable que el informe esté disponible en el transcurso de la semana próxima), en las últimas horas circuló un reporte privado que, aunque fue generado para otra producción, es aplicable a la ciruela también.

Contiene datos relevados en estaciones meteorológicas de la «red Fepedi» (Federación del Plan Estratégico del Durazno Industria de Mendoza) que, en principio, podría abonar los temores de un invierno de frío escaso, al menos para el caso del cultivo que nos ocupa.

Es un cuadro donde han sido volcados los registros de 15 estaciones (establecidas en zonas productoras de durazno, algunas de ellas con cultivos de ciruelas también) entre el 1° de mayo y el 27 de julio. Asigna una columna a las horas de frío y otra a las unidades de frío (UF) acumuladas en ese período.

Allí consigna para la zona de Bowen (General Alvear) una acumulación, hasta el último fin de semana, de 559 UF; y -ya en el Departamento San Rafael- da cuenta de un acumulado de 566 UF en Real del Padre y, en el distrito Villa Atuel, 509,5 UF.

Bastante más frío se habría acumulado (a los efectos de la fisiología frutícola) en Cuadro Nacional, con 618,5; igual (casi) que el valor calculado para Goudge, donde se habrían acumulado 619 unidades de frío. La misma fuente determinó para el Oasis Este (donde hay una parte mucho menor de cultivos de ciruelos), 651 UF.

Aunque el concepto está incorporado en el sector, vale apuntar que, en aquella charla con Hilario Lázaro (para la cual dejamos el enlace unos párrafos más arriba), el referente del INTA Rama Caída señalaba que la demanda de unidades de frío del ciruelo es de «alrededor de 800 en todo el ciclo» .

Es cierto que también recordaba lo ocurrido en el ciclo agrícola 2023/2024, cuando «apenas llegamos a unas 600 unidades de frío promedio y, aun así, cuajó mucho y produjo mucho» .  De manera que, como suele ocurrir en el campo, en este caso lo único cierto… es la incertidumbre.

PRUDENCIA… Y MANEJO. En un ciclo climáticamente errático («a tono» con la variabilidad del cultivo) hay poco por hacer, como no sea extremar la prudencia en cada decisión, y aplicar herramientas de manejo que estén al alcance. Lamentablemente, no todos podrán aprovechar una campaña comercial que promete mercados demandantes de ciruela deshidratada.

HOY; AYER… Y MAÑANA

Un par cosas que no hay que perder de vista (largo “entre paréntesis”): «El hoy» encuentra al productor de ciruela de industria teniendo que avanzar en la poda según el criterio que haya decidido aplicar, en un escenario de potencial escasez de frío acumulado y -en contradicción aparente- el eventual daño (muy difícil de cuantificar a priori, si lo hubo) de muchas horas de frío muy intenso, sobre yemas dormidas.

«El ayer» en tanto, muestra más de una variable que condicionará la temporada en términos productivos. Probablemente haya más, pero se nos ocurren dos. Por un lado, el impacto (irreversible en muchos casos) del viento huracanado, con lluvia y piedra que se abatió sobre una importante zona ciruelera del sudeste de San Rafael a comienzos de enero (párrafos más abajo volveremos sobre este tema).

Por otra parte, algunos montes (al menos los que lo sufrieron) probablemente acusen, entrada la primavera, la incidencia de un problema sanitario que se evidenció en muchas explotaciones hacia fines de febrero.

Fue una defoliación temprana que, al parecer, derivó en una situación de estrés en las plantas afectadas, que tendieron a brotar y a florecer en aquel momento. Esa reacción tiene que haber demandado algún gasto de reservas que podrían no estar disponible esta primavera.

«El mañana» … es el que corresponde considerar en cada ciclo agrícola. Eventuales heladas «tardías» y otros fenómenos meteorológicos; sanidad (con posible incidencia de «mancha roja») y… el agua que vaya a tener disponible el cultivo.

Este último factor puede ser crítico, tras un invierno con (hasta ahora) 30% menos de nieve precipitada respecto del promedio histórico (según datos del Inanigla); pocas esperanzas de que cambie la tendencia en el mes y medio o dos que quedan de potenciales nevadas; y -consecuentemente- una proyección de escurrimiento poco alentadora para la primavera y el verano venideros.

A BUEN RITMO, Y «LIVIANITO»

Ahora sí; a «sacar las tijeras». En algunas grandes extensiones cultivadas con ciruelos en San Rafael, hace poco más de dos meses que vienen con labores de poda. Pero regulando el ritmo, y muy atentos a lo que finalmente ocurra con la acumulación de unidades de frío, una variable que será determinante del desempeño fisiológico de la plata durante todo el ciclo.

Es el caso de las plantaciones de Frutas Proa (del Grupo Álvarez), un emprendimiento de muchas hectáreas de ciruelos implantados en distintos puntos del territorio sanrafaelino. El ingeniero agrónomo Aquiles Lucchini, responsable técnico de los cultivos comenta que la poda viene «con buen avance» .

Empezaron entre el 20 y el 25 de mayo en algunas propiedades, y la primera semana de junio en otras, cuando las cuadrillas quedaron liberadas de la cosecha de aceitunas.

En diálogo con Campo Andino, Lucchini dijo que «como nosotros venimos podando todos los años, está bastante más clara» la labor que deben realizar este invierno.

Es que, «como hay buen material (porque hemos aplicado planes de fertilización y de riego más completos, consistentes con las necesidades del cultivo) la orden de poda es más generalizada y eso simplifica el trabajo» de los operarios.

Además, «estamos dejando mayor potencial de carga que el año pasado» reveló el profesional; de manera que, sumando una cosa a la otra, «venimos haciendo una poda más liviana, y eso nos permite avanzar a buen ritmo» .

INCERTIDUMBRE. No puede asegurarse, todavía, que los ciruelos vayan a terminar acumulando el frío que necesitan (para un buen desempeño fisiológico), antes de empezar a brotar. Como no es posible cuantificar aún (porque se cree que lo hubo) el daño provocado por las intensas heladas invernales de larga duración, sobre yemas dormidas.

POR SI FALTA FRÍO… Y HIELA

El ingeniero Lucchini explicó que la decisión de dejar mayor potencial de carga en los montes responde, esta temporada, fundamentalmente a dos razones.

Por un lado, el clima. «Podría llegar a faltar fríono hay que descartarlo» y eso podría ocasionar «una floración errática» . Pero, «por lo pronto, desde el 1° de mayo hasta fines de junio, hemos relevado -en la Cuesta de los Terneros, 663 unidades» y, «como todavía hay margen para seguir acumulando, probablemente lleguemos a las 800 necesarias». (Sobre todo en esa zona, que naturalmente es más fría que el resto).

Además, «el clima está raro… cambiante, y no deberíamos descartar la posibilidad de tener algunos eventos de heladas en primavera» que, eventualmente, pudieran quemar flores o pequeños frutos. Por eso «estamos tocando menos» los árboles con la poda, explicó el profesional.

PORQUE EL MERCADO RESPONDE

La otra razón para «podar liviano» (dejando así mayor potencial de carga) está dada por el panorama comercial. En este sentido, Aquiles Lucchini puntualizó que «hay buena demanda, los mercados están ávidos de fruta y la comercialización está ágil; y en un año en que el clima parece errático, preferimos dejar a las plantas con más capacidad de producción» .

Es que «la demanda no está tan exigente en cuanto a calibres (aunque siempre apuntamos a los mejores) pero, teniendo en cuenta la incertidumbre climática, va a ser preferible resignar un calibre, porque igual vamos a vender de forma muy ágil y con buenos valores» a perder la posibilidad de colocar un mayor volumen de fruta.

LA «FRONTERA» SUR DE LA CIRUELA

Unos 100 kilómetros más al Sur, el panorama -con respecto a las variables meteorológicas- no parece ser muy distinto. Miguel Cañadas, con cultivos de ciruelos, durazneros y vid en la zona de Bowen (General Alvear) tiene referencias (no datos surgidos de mediciones propias) de falta de unidades de frío, a esta altura del ciclo vegetativo de los ciruelos.

En diálogo con Campo Andino, el productor alvearense refirió charlas informales con ingenieros agrónomos que «están viendo que falta frío» pero «tampoco pueden precisar cuánto».

Mientras se aguarda lo que pueda ocurrir con la temperatura durante agosto (que podría sumar horas de frío para acercar el acumulado a los requerimientos de la especie), los fruticultores se centran en la poda.

Sobre este punto, Cañadas comentó que «el año pasado hice una poda muy estricta» en los ciruelos y, esta temporada, la apreciación del profesional que lo asesora le trajo alivio: «No es tanto lo que tenés que hacer (le dijo); con un retoque vas a andar bien».



FALTA GENTE… O FALTA PLATA

La poda, en general, «viene complicada» lamenta Miguel Cañadas, porque «el productor más chico no tiene recursos suficientes» para afrontar el costo, y «no hay tanta oferta de mano de obra» .

En realidad, el agricultor de Bowen ha logrado dar continuidad a esa labor con las cuadrillas que han estado podando sus durazneros (que, dicho sea de paso, «en una semana o diez días más van a empezar a florecer», dijo).

Pero advierte que muchos productores «quisieran pagar más, pero no pueden hacerlo» . Asegura que «no están en condiciones» de afrontar un costo, según sus datos, «de 35.000 a 45.000 pesos por jornada de cuatro horas que están pidiendo algunos podadores».

Tiene referencias de algunos jornaleros que han tenido trabajo, con una tarifa de «alrededor de 50.000 pesos por toda una jornada de poda», así como (en el caso de otro cultivo), «el viticultor ha podido afrontar un costo de 5.000 ó 6.000 pesos la hilera, pero han llegado a pedir hasta 10.000 pesos, y eso es imposible de afrontar» subrayó.

Reconoce que este asunto «todos los años está complicado» y, «aunque pensábamos que esta temporada íbamos a tener más oferta de mano de obra, la gente que hay disponible está pidiendo una plata que, lamentablemente (porque es justo que el podador pretenda un jornal mayor), está fuera del alcance de la mayoría de los productores».

PRODUCTOR CHICO NO CONTRATA

Con respecto a la disponibilidad de mano de obra para cosecha en esa zona, hay alguna opinión en algún sentido divergente; como la del ingeniero agrónomo Mauro Silvestre, jefe de la Agencia de Extensión Rural General Alvear del INTA.

En diálogo con Campo Andino, el profesional señaló, en primer lugar, que «el productor muy chico, se encarga él de la poda; y los productores más grandes, con más superficie cultivada (inclusive en 2 ó 3 fincas y, en general, con otros cultivos además de ciruela) son los que contratan mano de obra» .

Por otra parte, «este año no he escuchado a productores -como otras temporadas- diciendo no consigo mano de obra; pero no sé si esto es así en los casos que he consultado, o en general está ocurriendo eso» comentó el jefe de la AER Alvear del INTA.

«VAMOS A LLEGAR TRANQUILOS»

Silvestre dijo que, si bien «arrancó un poco más tarde que otros años porque no helaba» al menos en las fincas que pudo recorrer «la poda viene normal… viene bien». Subrayó que «en todas las fincas a las que he estado yendo ya han podado o están en plena labor de poda, y todavía queda un mes y medio» para realizar esa labor,

Por lo que «creo que vamos a llegar tranquilos… sobre todo en el caso de durazno y vid, que son más exigentes, porque en ciruela siempre hay algún productor que no poda todos los años».

Sobre el costo, dijo que se comentan montos muy variables. «Por ejemplo, por una planta en plena producción -tanto de ciruela como de durazno- he escuchado (valores) desde 500 pesos hasta 700 y 800, y excepcionalmente (plantas muy grandes o que hace un par de años que no se podan) estarían llegando a los 1.000 ó 1.100 pesos» por planta. «Pero, en la mayoría de los casos, $700» .

En vid (ya que estamos, dejamos el dato también) el Ing. Silvestre tiene referencia de un costo de poda y atada que anda entre 6.000 y 7.000 pesos la hilera y, como mucho, 10.000 pesos.

UNA ZONA MUY CASTIGADA

Un capítulo aparte merece el sudeste de San Rafael, una zona (situada, geográficamente, podríamos decir que en el medio de las dos antes mencionadas) que ha aportado históricamente una parte importante de la producción de ciruela para deshidratar a la oferta de Mendoza (lo equivale a decir: de la Argentina).

Distritos como Real del Padre y Jaime Prats y parajes como Colonia López y zonas aledañas a ellos, fueron duramente castigados el 6 de enero último por un violento fenómeno (una supercelda de 200 km2 por 15 km de alto) de viento de 120 a 130 km/h, lluvia y piedra que, finalmente, habría dañado (con distinto grado de afectación; pero mucho en todos los casos)más cerca de las 10.000 que de las 7.000 hectáreas de (distintos) cultivos inicialmente estimadas.

RECUPERAR, ERRADICAR, ABANDONAR…

No a todos les queda plata, ganas, o -sobre todo- años por delante, para tratar de reponerse. Algunos de los que ya no tienen algo… o nada de eso, están pensando en abandonar la producción.

Los demás, según la intensidad del daño sufrido, tienen que ponerse a recuperar sus plantaciones o a erradicar (hay varios casos) y poner plantas nuevas. En cada situación, con algunos inconvenientes.

Omar Alonso, productor de frutas y vid con propiedades en La Guevarina, Colonia López y Real del Padre (donde tiene también secadero de ciruela), asegura que, para intentar salvar lo que quedó en pie, «nosotros tenemos que hacer una poda muy corta, muy intensa… una poda violenta» .

Es que «con los laterales… las brindillas, las yemas dañadas, si no lo cortás (para que haya rebrote) todo ese material va a terminar enfermo y la planta va a morir» explicó. 

Para completarla, al margen de la eventual escasez de frío acumulado, en estos casos preocupa más el impacto potencial de las heladas invernales que -aunque tarde- finalmente llegaron.

Es que «con semejante daño, la planta quedó más expuesta al efecto de heladas tan intensas como las que hemos tenido (hacía muchos años que no había registros de 8, 9, 10… 12 grados bajo cero) y eso tiene que haber dañado las yemas» lamentó Alonso.

Pero a otros productores, con plantaciones irrecuperables por la magnitud del daño sufrido, «no les queda más remedio que arrancar y volver a plantar» señaló. El propio Alonso tiene que replantar (porque se vio obligado a erradicar parte de su cultivo de ciruelos y decidió reponer) … pero hay un problema.

Es que el vivero que le provee «tiene el mismo problema que nosotros con la disponibilidad de mano de obra… se está quedando sin injertadores» . Asegura que igual dificultad tuvieron otros productores de su zona que habían decidido replantar, «y les pudieron entregar apenas el 20% de lo que habían encargado».

EL FRÍO… CON «MUCHAS DUDAS»

Con respecto a la acumulación de frío, Alonso señala que «si bien estamos recién a fines de julio, por lo que es posible que haya algunas heladas más… la realidad es que los fríos empezaron tan tarde que tenemos muchas dudas (acerca de) si va a alcanzar para cubrir lo que el ciruelo necesita».

De hecho, «parece que se va diluyendo la posibilidad de heladas pronosticadas inicialmente para el próximo fin de semana» lamenta. De manera que «vamos a estar con la incertidumbre… y la esperanza también, mientras haya probabilidad de heladas y mientras, fisiológicamente, las plantas puedan acumular ese frío para producir mejor».

De cualquier manera, advierte que «en zonas como la nuestra, con cultivos tan dañados por la tormenta del verano pasado… ya sabemos que vamos a tener muy poco para cosechar» y «habrá que esperar hasta el ciclo 2026/2027 para ver si podemos ir volviendo a la normalidad; pero para eso falta tanto tiempo…».  

CASI NO QUEDAN PODADORES

Volviendo «al hoy», y con respecto a las labores de poda en este invierno, Alonso es terminante al afirmar que la disponibilidad de mano de obra «se ha visto muy comprometida en los últimos años», primero, porque «se ha desalentado durante dos décadas la cultura del trabajo» .

«La gente que sabía podar hoy tiene 60 y pico o 70 años… y a los jóvenes, en general (gente de 20; 30; 40 años) no les interesa trabajar en el campo», por lo que «hoy sólo quedan cortadores, no podadores» haciendo referencia, así, a la calificación -o conocimiento del oficio– que se requiere para realizar esa labor.

Asegura que, de todos modos, la mayoría de los que aceptan la oferta, «trabajan poco, porque llegan bien entrada la mañana, y a las 2 o las 3 de la tarde (con las mejores horas de luz, de temperatura…) se van». Al final, «trabajan 4 ó 5 horas por día» .

En realidad, «es un trabajo que sería rentable para ellos, por lo que estamos pagando…» afirmó. Sobre esto, comentó que en su zona están asumiendo un costo de poda de «entre 800 y 1.000 pesos la planta, hasta $ 1.200 … y en algunos casos hasta 1.500» .

En el caso de poda y atada de vid, los valores «arrancan en 10.000 pesos por hilera… de ahí para arriba» aseguró el productor e industrial de Real del Padre.

AHORA QUE ESTAMOS SOLOS…

…a vos que llegaste (leyendo) hasta este punto, te adelantamos algo que seguramente vamos a comentar en un par de días. No creas que todas estas charlas terminaron en lo que acabamos de contarte.

Con algunos de quienes fueron nuestros interlocutores, la conversación arrancó por «el hoy» … por los temas de la más estricta coyuntura; y -como habrás visto en los últimos párrafos- siguió por cuestiones más de fondo. Pero terminó bastante más lejos del punto de partida.

Tanto más lejos, como para imaginar lo que cabe esperar, en el futuro, para algunos de los protagonistas de la producción agrícola de esa vasta zona del Oasis Sur de Mendoza. Esas opiniones las compartiremos con vos en los próximos días.

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